Widillia Hernández: Vivienda agrícola en los 90

"La lucha por la justicia social, la vivienda adecuada y los trabajadores agrícolas no ha terminado"

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image1Los puertorriqueños se han convertido en un grupo olvidado entre los latinos de Nueva Jersey. Es imperativo que la comunidad tome acción y se haga sentir, asegura la líder comunitaria Widillia Hernández.

 

¨El puertorriqueño es humilde, confiado y leal¨, asegura Hernández. ¨Es tiempo que abramos los ojos y nos olvidemos del ¡Ay, bendito! Hay que hacer ruido para no ser una raza olvidada. No se puede vivir en el pasado¨.

 

La líder, que trabajó desarrollando programas y proyectos para los trabajadores agrícolas del Condado de Cumberland, insiste que los puertorriqueños se han dormido en los laureles, permitiendo que otros tomen las riendas del poder olvidándose de sus luchas y derechos.

 

¨La lucha puertorriqueña sigue. Somos un grupo que tenemos el potencial y el derecho de elegir mayor representación latina, pero no se puede olvidar los esfuerzos de los que lucharon antes que los nuevos líderes. La historia es la base para motivar a otros a continuar esforzándose¨, afirma Hernández.

 

¨No podemos llegar hasta un punto y decir hasta aquí llegamos. Muchos grupos se nos han adelantado educativa, económica y políticamente, esto debe motivar a las nuevas generaciones a esforzarse más cada día para romper la disparidad que existe entre los puertorriqueños y otros grupos¨.
Widillia Milagros Hernández Torres conoce bien la lucha puertorriqueña en el estado de Nueva Jersey. Tenía 40 días de nacida cuando sus padres, Marcial Hernández y Milagros Torres Salcedo, llegaron desde su natal San Sebastián a Hoboken.

 

Ella y su hermana Leyda se criaron en un pueblo donde el grupo dominante eran los italoamericanos.
¨El Hoboken de los años 1950 era dominado por italianos, de hecho, el segundo idioma de mis padres era el italiano, había que dominarlo para poder vivir en esa comunidad¨.

 

Los padres de Widillia le inculcaron amor por su cultura y raíces puertorriqueñas, pero también le enseñaron que hay que progresar y ayudar a los demás.

 

¨Mis padres fueron de los primeros puertorriqueños en Hoboken. Se envolvieron en la lucha comunitaria por conseguir trabajo y vivienda adecuada para todos. Su máxima favorita era ¨hay que ayudar al que necesite para poder progresar¨.

 

El compromiso comunitario y la experiencia personal de sus padres le enseño a Widillia que ¨el qué quiere puede, pero existe quien quiere y no sabe cómo ni dónde buscar¨.

 

Para Widillia, la lucha puertorriqueña de los años 1950 y 1960 en Hoboken la llevaron en sus hombros los organizadores del Desfile Puertorriqueño, los Young Lord y el líder comunitario George Torres.

 

¨Ellos luchaban por que se no hiciera justicia y nos dieran nuestros derechos¨, recuerda Hernández.

 

La líder comunitaria se mudó a Vineland a finales de la década de los 1970.

 

La vida en el sur de Nueva Jersey era muy diferente a la vida en Hoboken, donde creció y estudió. Hoboken era un área residencial urbana, cercana a la Ciudad de Nueva York, donde la manufactura era la industria principal. Vineland era un pueblo rural, cuya industria principal era la agricultura.

 

Las condiciones de vida de los trabajadores agrícolas eran infrahumanas. Las familias vivían en condiciones paupérrimas y la justicia y la equidad social eran inexistentes.

 

La comunidad puertorriqueños se organizó para defender sus derechos como ciudadanos estadounidenses, desarrollar mejores condiciones de vida e impulsar candidatos hispanos a puestos electivos.

 

¨En la década de los 1980, existían varias organizaciones puertorriqueñas en el sur de Nueva Jersey que abogaban por los derechos de los trabajadores agrícolas y el desarrollo de la comunidad hispana. Estaban el Puerto Rican Action Committee, CATA, Servicios Legales, Casa PRAC, Farmer Workers Corporation y Rural Opportunities¨

 

Hernández era la directora ejecutiva de la oficina de Nueva Jersey de Rural Opportunities, Inc., organización nacional con sede en Rochester, Nueva York, que abogaba por los derechos de los trabajadores agrícolas.

 

¨Uno de los principales problemas de la comunidad agrícola en Nueva Jersey era la vivienda. Con ayuda de la comunidad, del alcalde, de los legisladores estatales y especialmente con la colaboración de la Oficina del Gobernador, específicamente de su asistente, Félix Cruz, creamos la organización comunitaria Rural Housing Action Corporation para desarrollar el primer proyecto de vivienda a nivel nacional para trabajadores agrícolas¨, recuerda Hernández.

 

¨Fue un gran esfuerzo¨, afirma Hernández, ¨pero construimos el primer proyecto de 21 unidades de vivienda para trabajadores agrícolas del Condado de Cumberland. Hicimos historia en los Estados Unidos. Nos tomamos cinco años. Nadie quiere hacer el trabajo, pero todos quieren disfrutar del resultado¨.

 

Widillia vive orgullosa de su hazaña. ¨Nunca me di por vencida. Mi meta era mejorara las condiciones de vida de un grupo de personas que estaban siendo perjudicadas y tenían necesidades básicas. Mi meta era desarrollar vivienda y un centro de cuidado infantil para los trabajadores agrícolas y sus familias. Lo logré¨.

 

La lucha ha sido larga y difícil, pero se han obtenido grandes recompensas, asegura Hernández. Es importante recordar a los líderes que han encabezado las luchas, no solo a nivel local sino estatal.

 

Widillia opina que entre los líderes puertorriqueños más destacados en Nueva Jersey destacan Lydia Valencia, Juan Vargas, la Dra, Gloria Bonilla, Bert López, Felix Cruz, Tony Meléndez y Heriberto ¨Ito¨ Rodríguez.

 

La madre de cinco hijos, insiste que la lucha no ha terminado.
¨Enfrentamos nuevos retos, pero tenemos que mantenernos alertas para asegurarnos que no nos quiten lo que tanto sacrificio le costó a los que nos precedieron en la lucha. ¡Adelante!¨

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