ECUADOR SE BLINDA ANTE EL COVID-19

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Ante el peligro de que el coronavirus se siga extendiendo en el país, toda vez que hasta la fecha existen 15 contaminados, el gobierno ecuatoriano presidido por, Lenin Moreno Garcés, a través de un comunicado dio a conocer que se  exigirá a  los pasajeros de vuelos que llegan del exterior y conexiones internacionales, llenen el  formulario  Declaración de Salud del Viajero en Ecuador, en los 21 aeropuertos, a partir del 10 de marzo de 2020.

Esta que es una de las tantas estrategias preventivas que se han implementado, fue dada a conocer  a las 26 aerolíneas que operan en Ecuador, el pasado 4 de marzo, a fin de  que se  exijan a los pasajeros  proporcionar sus datos generales y de contacto: nacionalidad, país de dónde procede, fecha de arribo, lugares donde estuvieron de visita en los últimos 21 días, números de contacto, dirección del hotel o domicilio, entre otros.

Este formulario será entregado a los  pasajeros en forma física dentro de la aeronave, a su arribo a Ecuador, mismo que será recogido por   los funcionarios del ministerio de Salud Pública, que estarán ubicados en la zona de desembarque. Esta información permitirá al ministerio de Salud contar con datos precisos de los viajeros y poder ubicarlos en caso de suscitarse un posible contagio del virus.

En esta misma línea de acción, las autoridades competentes han estado publicando comunicados, en los que se informan cómo el gobierno está encarando esta enfermedad que tiene alarmado a toda la sociedad. La última información que fue difundida el pasado 5 de marzo que dice “con síntomas respiratorios leves se encuentran 12 personas portadoras del coronavirus. Mientras, la primera paciente que dio positivo se halla en pronóstico reservado”

Las exhortaciones del gobierno a la ciudadanía se resumen así “Reiteramos a la ciudadanía a mantener la calma, cumplir con las medidas sanitarias de prevención e informarse por los canales oficiales”.

De su parte, Fredy Carrión, Defensor del Pueblo solicitó al presidente de la República, la Declaratoria de Emergencia para el sector de la salud desde el aparecimiento del primer caso de coronavirus en el país el pasado 29 de febrero. Pide considerar el artículo 3, numeral 1 de la Constitución en concordancia al artículo 32, que determinan que es deber primordial del Estado la salud de la población, así como la prevención a través de la prestación de servicios de salud que se rijan por los principios de “equidad, solidaridad, universalidad, interculturalidad, calidad, eficiencia, precaución y bioética, con enfoque de género y generacional”.

Estos servicios deben tener especial énfasis para los grupos más vulnerables como las personas de la tercera edad, jóvenes, mujeres embarazadas, niños, niñas y adolescentes. Para este efecto se debe crear un cerco epidemiológico necesario que prevenga, controle e intervenga, garantizando los derechos de las y los ciudadanos.

La Cancillería ecuatoriana, de su parte, informó que a través de sus embajadas y consulados está brindando asistencia a los compatriotas para prevenir el COVID-19, por lo que se encuentra en permanente contacto con las autoridades de salud de cada país, realizan un seguimiento constante de los ciudadanos de la jurisdicción en la que prestan servicios y emiten información diaria.

Entre las acciones concretas la cancillería describe a las siguientes: activar los protocolos de contingencia con el objetivo de dar asistencia a la comunidad ecuatoriana en la jurisdicción en la que se encuentre; los embajadores y cónsules ecuatorianos deben tomar contacto con las autoridades de relaciones exteriores y salud pública del país donde se encuentren acreditados para conocer los protocoles sanitarios y medidas de prevención adoptadas para contener la expansión del COVID-19; activar una red de comunicación permanente con la comunidad ecuatoriana, vía redes sociales para conocer de casos que pudieran presentarse y socializar medidas de prevención; elaborar un mapa que determine la ubicación de los compatriotas para mantenerles debidamente informados y no entren en pánico por rumores malintencionados.

Asimismo, el ministerio de Transporte y Obras Públicas informó que ha intensificado las acciones de control  y prevención en el sistema portuario Nacional Público y Privado. Esta cartera de Estado trabaja en conjunto con el ministerio de Salud a fin de mantener activados los protocolos de vigilancia epidemiológica en puertos. También informan a la ciudadanía sobre medidas sencillas de prevención e higiene, como el lavado constante de las manos.

Uno de los lugares turísticos de Ecuador más visitados, por turistas nacionales y extranjeros, son las Islas Galápagos, por lo que sus autoridades lideradas por Norman Wray, activaron el pasado 1 de marzo el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) provincial con la finalidad de fortalecer acciones de prevención y evitar que el coronavirus ingresen a las islas.

Para ello se inadmitirán el ingreso de toda persona con síntomas de afección respiratoria relacionados al COVID-19, o a las personas que en los últimos 30 días registren visitas a los países que tienen brote activo de este virus, declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Insistieron el llamado a la ciudadanía para que en caso de existir un cuadro sospechoso de esta enfermedad se deberá marcar  al ECU911, para que le asistan.

El ministerio de Turismo informó que conjuntamente con el de Salud capacitaron a 540 representantes del sector de alojamiento, operadores y gremios turísticos, de nueve provincias del país en acciones preventivas que se deben aplicar para evitar la propagación del COVID-19.

Las provincias que fueron capacitadas son Pichincha, Esmeraldas, Imbabura, Carchi, Guayas, Galápagos, Manabí, Santa Elena y Loja. Capacitación que se extenderá en las restantes provincias en los próximos días.

Reacción de la ciudadanía

Desde el 29 de febrero, en general la ciudadanía ecuatoriana está en aparente calma. Sin embargo, los locales de ventas de suministros médicos, supermercados y tiendas de medicinas naturales  reportaron desabastecimiento de alcohol, gel antibacterial, mascarillas y vitamina C, por la intensa demanda en estos días. Los restaurantes de comida china, prácticamente, se han quedado sin comensales comenta la gente.

Esta situación ha alertado a las autoridades para parar, a tiempo, la especulación que podría producirse por el aparecimiento de este virus. Siempre en estos acontecimientos hay gente que pretende aprovecharse del pánico para duplicar y hasta triplicar los precios de los productos de más demanda.

De otra parte, se suspendieron importantes eventos internacionales que se habían programado, como la I Cumbre de Presidentes Parlamentarios de América Latina por la Democracia. La Asamblea Nacional y la Organización de Estados Americanos (OEA), organizadores y sede de dicho evento decidieron su postergación.

Cabe recordar, que el 14 de febrero arribó al país  la primera persona contagiada, es una ecuatoriana de la tercera edad, que llegó desde España a Guayaquil, misma que recorrió algunos lugares de la Costa ecuatoriana, por lo que están en vigilancia unas 121 personas que estuvieron en contacto directo con ella. Las personas contagiadas son 12 y pertenecen al círculo cercano de la mujer. Ella se encuentra en terapia intensiva en un hospital de Guayaquil.

En el país fue habilitada la línea telefónica 171 para que las personas que presente síntomas como gripe, tos seca o dificultades para respirar reciban atención primaria por parte de los profesionales de la salud.

Además, el gobierno dio a conocer, a través de sus voceros, que en Praga- República Checa, está hospitalizada una joven ecuatoriana, que sería la única contagiada ecuatoriana,  en el extranjero. Los cinco estudiantes ecuatorianos que se encontraban en China y fueron trasladados a Ucrania, terminaron su cuarentena y se espera que sean trasladados a Ecuador en los próximos días.

Entre tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) delineó 10 medidas básicas de prevención personal contra el COVID-19, incluyendo lavarse las manos y limpiar las superficies con regularidad, así como evitar viajar cuando hay fiebre o tos.

1.- Limpiar las manos con regularidad con un desinfectante para manos a base de alcohol, o lavarlas con agua y jabón. Al lavarse las manos se puede reducir el riesgo.

2.- Limpiar las superficies con regularidad con un desinfectante, por ejemplo, las bancas y mesas de la cocina y los escritorios de trabajo.

3.- Informarse sobre el COVID-19, pero asegurándose de que la información provenga de fuentes confiables como las agencias de salud pública locales o nacionales, el sitio en la red de la OMS o los profesionales de la salud locales.

4.- Evitar realizar viajes cuando se tiene fiebre o tos, y si la persona enferma durante un vuelo debe informar de inmediato a la tripulación. Una vez en casa, ponerse en contacto con un profesional de la salud.

5.- Toser o estornudar en la manga o usar un pañuelo, el cual debe ser desechado de inmediato en un bote de basura con tapa, y después lavarse las manos.

6.- En las personas de 60 años o más o que tengan alguna afección subyacente como enfermedad cardiovascular, una afección respiratoria o diabetes, el riesgo de desarrollar una enfermedad severa podría ser mayor. Es necesario tomar precauciones adicionales en zonas o sitios concurridos en donde es posible la interacción con personas enfermas.

7.- Quienes se sientan mal deben permanecer en casa y llamar al médico o a los profesionales de la salud locales, los cuales formularán preguntas con respecto a los síntomas, los sitios en los que la persona ha estado y con quiénes ha estado en contacto.

8.- Si la persona está enferma debe permanecer en casa y comer y dormir separada de los demás miembros de la familia, y usar utensilios y cubiertos separados para comer.

9.- Si hay dificultad para respirar es necesario llamar al médico y buscar atención médica de inmediato.

10.- Es normal y comprensible sentirse ansioso, sobre todo cuando uno vive en un país o una comunidad que ha sido afectada. Uno debe enterarse de lo que se puede hacer en la comunidad y discutir la manera de mantenerse seguro en el trabajo, la escuela o el lugar de culto.