COMBATIVA MARCHA POR EL DÍA DE LA MUJER

!No estamos solas!

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Hombres y mujeres de todas las edades y condición social participaron en este evento

Aproximadamente  10.000 personas se volcaron a las calles de Quito para expresar su rechazo a las diversas formas de violencia ejercidas en contra de la mujer, tanto a nivel intra familiar cuanto a nivel social y estatal, el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer,  a la vez que evidenciaron las reivindicaciones que plantean  los diferentes  grupos de féminas.

Lo novedoso de la marcha fue la  presencia masiva masculina, hombres que junto a sus compañeras repetían consignas en favor de las mujeres.  Asimismo,  personas de todas las edades y de condición social se unieron para en un solo grito conminar a las autoridades gubernamentales y a la sociedad en general,  poner fin a  la violencia en contra de la mujer.

Además, desde las protestas de octubre no se vio tanta presencia policial, que trataba de vigilar la marcha, misma que estuvo marcada por la  alegría, colorido,  sonoridad y firmeza al entonar sus proclamas, una de la más escuchada: ¡no estamos  solas!

Al son de la música de la ocasión, los y  las marchantes iban repartiendo banderas, pañuelos y  panfletos. Esta multitudinaria movilización tuvo entre sus participantes a familiares de las mujeres desaparecidas, a aquellas que perdieron un ojo en las protestas de octubre, desde la Amazonía vinieron las indígenas que repudiaban  el daño ambiental que ocasionan las petroleras, las mineras y los madereros.

No faltaron las consignas para que se despenalice el aborto en caso de violación a niñas y adolescentes que quedan embarazadas de sus victimarios, la protección estatal de las decenas de huérfanos de las madres víctimas de femicidios; la asistencia estatal a  los familiares que se hacen cargo de los huérfanos; el castigo penal a los violadores  de niñas y adolescentes que, generalmente, proceden de su mismo entorno familiar;  la eliminación de la precarización  de la calidad de vida de las ecuatorianas; y, el reintegro a sus puestos de trabajo de  cientos de trabajadoras del sector público, muchas de ellas jefas de hogar, que han sido despedidas por el gobierno de Lenin Moreno Garcés.

Muchas ecuatorianas pusieron de manifiesto su malestar por ciertos pronunciamientos del mandatario Moreno, quien hace poco aseguró que “las mujeres denuncian el acoso sexual cuando los acosadores son hombres feos, pero, si son bien parecidos callan”, esta declaración mereció las críticas de gran parte de la sociedad ecuatoriana.

Esta marcha se vio ensombrecida por la detención, por parte de la policía,  de un ciudadano acompañante. El defensor del pueblo, Fredy Carrión protestó manifestando que esta detención podría ser calificada como arbitraria debido a varias irregularidades, por lo que exhortó a “no criminalizar la protesta social”.

Es preciso resaltar  que la mujer ecuatoriana ha logrado importantes avances en la educación, la política,  la economía, etc. pero, persisten ciertos  agujeros negros que ensombrecen dicho panorama, como es la violencia y la discriminación que siguen azotando la dignidad de la mujer.

La pobreza extrema, el analfabetismo, el desempleo son temas que afectan con más crudeza a la mujer; de ahí que estos asuntos deben interesar a los gobiernos a fin de que instauren un modelo en el que se priorice  la equidad de género y  la no discriminación “por el hecho de ser mujer”.

Al respecto la Defensoría del Pueblo dio a conocer  las cifras de los femicidios que siguen incrementándose en Ecuador; en lo que va el 2020 han ocurrido 15 asesinatos; por lo que exhortó al Estado ecuatoriano “la atención debida y la urgencia al cumplimiento de las tareas para combatir este flagelo social”.

Considera que la defensa de la vida de las mujeres víctimas de violencia es la principal de las urgencias sociales, porque los hechos violentos en los ámbitos público y privado, sumados a la falta de protección colocan a la mujer en situación de desigualdad, exposición y vulnerabilidad, cuya consecuencia solo puede ser la violación de su integridad y el femicidio.

Cree que es imprescindible establecer dentro de la gestión del Estado el enfoque de prevención de la violencia contra las mujeres con la finalidad de atacar las causas estructurales, a través de procesos educativos dirigidos a promover el respeto y reconocimientos de la igualdad de género; así como establecer procesos permanentes de concienciación en la colectividad sobre los devastadores efectos de la violencia.

De igual manera,  la Defensoría del Pueblo demanda al gobierno ecuatoriano que reformule su política de gasto e inversión y destine los recursos necesarios para la prevención y sanción de los actos de violencia contra la mujer y su entorno familiar; así como, la reparación de las víctimas y sus familias.

De su parte, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC)  través de un infograma evidenció la situación de la mujer ecuatoriana:

Antecedentes Históricos

Según los historiadores, el 8 de marzo, se remonta a marzo de 1857, fecha en que miles de trabajadoras textiles decidieron salir en las calles de New York a protestar por las condiciones de miseria en que se desenvolvían, con el lema “Pan y Rosas”. Exigían, entre otras cosas,  que se recorte el horario de trabajo y la eliminación del trabajo infantil.

Esta fecha fue el inicio de otras luchas por los derechos laborales femeninos. En 1909 se realizó la huelga de las camiseras. Pero la protesta más trágica  sucedió el 25 de marzo de 1911, cuando se incendió la fábrica de camisas Triangle Shistwaist de New York, aquí fallecieron 123 mujeres y 23 hombres, en razón de que no pudieron huir porque las puertas de la fábrica  estaban con seguro y muchas trabajadoras tuvieron que lanzarse a la calle desde los pisos octavo, noveno y décimo del edificio. Otras fallecieron por quemaduras, asfixia y otras causas anexas.

En 1910, la segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague- Dinamarca,  decidió proclamar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Posteriormente, en marzo de 1911 se realizó por primera ocasión el Día de la Mujer en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, tras mítines en los que las mujeres reclamaban el derecho a votar, a ocupar cargos públicos, a trabajar, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

Con el pasar del tiempo, el 8 de marzo fue declarado como el  Día Internacional de la Mujer por  las Naciones Unidas en 1975. Dos años más tarde se convirtió en el Día Internacional de la Mujer y la Paz Internacional.

Hoy en día, en Ecuador la discusión se da en torno a la participación del hombre en las reivindicaciones de la mujer. Es importante que su posición sea de apoyo a estas causas, no debería mantenerse al margen y peor rechazarlas.

Las feministas consideran que su objetivo es que cambien las relaciones entre hombres y mujeres, que las dos partes se vean como iguales y que ninguno subyugue al otro. Por lo que es necesario que esta transformación se dé en todo el tejido social. El hombre debería escuchar, comprender y  ser empático con las posiciones de las mujeres.

Lo cierto es que las mujeres aspiran que  los hombres  sean  aliados de la causa feminista, cambiando de actitudes que afectan a la relación entre ellos y ellas. Lo deseable sería que ellos dejen de  ser cómplices de las diversas formas de opresión y violencia que ejercen sus congéneres en contra de la mujer; es decir asumir que existe la violencia en contra de la mujer y no auparla. De hecho, hay que reconocer que las nuevas generaciones son más conscientes e igualitarios respecto a los derechos que  las mujeres reclaman.

 

 

 

 

 

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Eva Rocío Villacís
periodista profesional ecuatoriana graduada en la Universidad Central de Ecuador. Tiene una amplia experiencia en Comunicación Institucional. Ahora ha incursionado en el periodismo con la misma vocación y empeño que lo hizo como Relacionadora Pública de importantes instituciones y personajes de nuestro país. Muy interesada en los acontecimientos políticos, culturales, sociales e históricos que se suceden en el día a día en Ecuador, se permite trasladar a ustedes el pensamiento, sentir y hechos de nuestro país Ecuador, para que los hermanos latinoamericanos estén oportunamente informados y motivados a para seguir adelante en la construcción de la Patria Grande.