El regreso a clases: Cinco consejos para apoyar el bienestar mental y emocional de los niños

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Ya a más de un año y medio del comienzo de la pandemia del COVID-19, podemos ver el impacto que ha tenido sobre nuestra salud física y mental, y estamos notando como puede estar afectando a niños y adolescentes desproporcionadamente.

Estudios recientes de Kaiser Family Fund reportan que más del 25% de los estudiantes de secundaria han experimentado un empeoramiento en su salud emocional y cognitiva desde marzo 2020, y más del 20% de los padres con niños de 5 a 12 años reportan condiciones similares de empeoramiento en sus hijos.

A medida que transcurrimos el nuevo año escolar es importante que ayudemos a proporcionarles a nuestros niños y adolescentes el apoyo, la estructura y las herramientas necesarias para ayudarles a manejar sus sentimientos y adaptarse a los cambios continuos de la vida cotidiana. La guía de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) indica que «los estudiantes se benefician del aprendizaje en persona, y que regresar con seguridad a la instrucción en persona en el otoño del 2021 es una prioridad.»

Aquí encontrará una lista de consejos y sugerencias para ayudarle a manejar la salud emocional y el bienestar de los niños durante el regreso a clases:

Consejo 1 – Comparta información. Los CDC son un gran recurso para aprender a hablar con sus hijos sobre el COVID-19. Es importante proporcionarles a los niños el apoyo necesario lo antes posible. Hable con sus hijos, sea comprensivo emocionalmente y entienda que las preocupaciones pueden extenderse más allá de las ansiedades del regreso a clases. Sea proactivo y aprenda qué pasos puede tomar para ayudarles a reducir la cantidad de estrés en sus vidas y proporcionarles un fuerte sistema de apoyo para superar los posibles desafíos que puedan surgir.

Consejo 2 – Ayúdelos a sentirse seguros. El regreso a clases puede ser desalentador para los niños, especialmente después del estrés de la pandemia. Los CDC recomiendan que trate de asegurar y tranquilizar a los niños, validando sus sentimientos al enfatizar que es normal sentirse molesto, asustado, ansioso, deprimido e incluso enojado. También puede compartir cómo maneja sus sentimientos para ayudarles a aprender de usted. Asegúrese de que sus hijos sepan que pueden hacer preguntas en cualquier momento. Para los adolescentes, considere ayudarles a utilizar herramientas de cuidado personal como la aplicación Sanvello para ayudar a navegar emociones difíciles.

Consejo 3 – Escuche y observe. Los padres, los amigos, los maestros y la familia a menudo pueden ser la primera línea de defensa para un niño que puede estar luchando con su bienestar mental y emocional, pero es incapaz de articular sus necesidades. Déjele saber a sus hijos que usted está disponible para escuchar y que es seguro compartir cómo se sienten. Preste atención a no solo las palabras de sus hijos – es fundamental que los padres sean conscientes de los estados de ánimo y cambios inusuales en comportamiento de sus hijos para que sepan cuándo es el momento de buscar el apoyo de expertos.

Consejo 4 – Ayude a definir límites y crear rutinas regulares. Considere limitar la exposición de sus hijos a la cobertura de noticias – incluyendo las redes sociales. También, ayude a establecer una rutina regular que proporcione a los niños estructura fuera de clases, ya que esto puede ayudar a manejar mejor el bienestar emocional de los niños. Por ejemplo, considere actividades extraescolares, deportes o pasatiempos que le interesen a sus hijos.

Consejo importante – Tome acción. Asegúrese de discutir sus preocupaciones con su pediatra o médico de familia tan pronto como sea posible. Su médico puede recomendar un plan de acción o incluso un consejero que podría ayudar a encontrar maneras de reducir el estrés no saludable y mejorar la salud en general.

Para obtener más información sobre salud y bienestar, visite UHC.com.

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Como identificar y ayudar – depresión: Un rasgo distintivo de la pandemia es el aumento del estrés, que puede conducir a una mayor incidencia de depresión y tal vez otras enfermedades del comportamiento. Algunas señales comunes de depresión en los niños, según los CDC, incluyen sentirse triste, desesperanzado o irritable la mayor parte del tiempo, tener dificultades para prestar atención, baja energía o fatiga, sentirse inservible o inútil, y mostrar autolesiones y comportamiento autodestructivo. Las tasas de suicidio han ido aumentando y afectan a todas las edades, así que considere buscar apoyo profesional y cuidado para la depresión para ayudar a reducir las posibilidades de suicidio y otros posibles comportamientos autoinfligidos.