Richard S. MacNeish, un gigante de la arqueología en las Américas

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Dirigió hace 50 años Proyecto Arqueológico Botánico en Ayacucho, Perú

Fotos: Cortesía @Robert S. Peabody Institute of Archaelogy, Phillips Academy, Andover, Massachusetts.

 

NUEVA YORK.  Este año se conmemora el 101 aniversario del nacimiento del arqueólogo estadounidense Richard Stockton MacNeish, uno de los más grandes exponentes en la investigación arqueológica, cuyos trabajos efectuados siguen siendo una inspiración para las nuevas generaciones de arqueólogos.

MacNeish, murió a la edad de 82 años, nació en Nueva York el 29 de abril de 1918 y falleció el 16 de enero de 2001 en un accidente automovilístico en Belice.

El legado de MacNeish es reconocido en los Estados Unidos, Canadá, Latinoamérica y la China, por sus contribuciones a la ciencia, la arqueología y el estudio en los alimentos primigenios en la época de la prehistoria. MacNeish, conocido cariñosamente como “Scotty” era dueño de un extraordinario estilo de trabajo que revolucionó el trabajo arqueológico de esa época, al innovar varios métodos de investigación con un equipo interdisciplinario, centrándose en los orígenes de la agricultura en el Nuevo Mundo y los conocimientos de la prehistoria, obteniendo valiosos resultados de sus múltiples excavaciones en varias regiones dentro de los Estados Unidos, Canadá, Yukón, Nuevo México, México, Perú (Ayacucho), Belice y la China.

“De muchas maneras, Mac Neish ha sido el verdadero Indiana Jones, un hombre apasionado por el conocimiento en lugar del tesoro, un experto en la historia de la historia que lo respalda. Su trabajo ha desafiado e inspirado a otros por más de medio siglo, y continuará haciéndolo durante algún tiempo”, afirmó en una publicación el arqueólogo estadounidense Dr.James J. Bradley, ex director del Robert S. Museum of Archaeology en Andover.

Siendo muy joven, MacNeish fue un inquieto boxeador amateur. Entrenaba diariamente para competir en el campeonato “Golden Gloves” y ganó el título de Guantes de Oro en Binghamton, Nueva York. En 1930, todavía siendo un estudiante en la escuela secundaria, Mac Neish, desarrolló un especial interés por la arqueología maya. Su profesor de Historia de Arte del octavo grado, le dio un premio por un álbum de fotos de los trabajos arqueológicos mayas. Después, el arqueólogo Alfred Vincent Kidder, de la institución Carnegie en Washington DC, lo alentó para estudiar arqueología.

Sus biógrafos afirman que MacNeish poseía una férrea personalidad, con una ética y disciplina extraordinaria. Era algo así como un hombre de hierro, enérgico, desafiante. MacNeish, tenía un perfil de un incansable arqueólogo, con un coraje sorprendente sumido en sus interminables excavaciones y hallazgos. Nunca le faltó un lápiz y una wincha o cinta métrica antigua.

“Aunque eran muy limitadas mis energías puse mis manos para excavar, caminé, trepé acantilados, aprendí, fui a bailar, mezclé cemento a mano, atrapé serpientes de cascabel y empaqué las mulas. Lo más importante es lo que yo hice y hablé de arqueología en la mañana, al mediodía y en la noche, y cada momento me encantó”, escribió MacNeish en una de sus publicaciones que están disponibles en versión digital en el Instituto de Arqueologia. The Peabody.(www/andover/edu)

McNeish y el Proyecto Arqueológico en Ayacucho

Su nombre y su equipo de trabajo mantienen el sello de marca en el continente sudamericano, especialmente en Perú. Entre 1967 y 1975, con el respaldo de United States National Science y el Instituto Robert S. Peabody, dirigió el gran Proyecto interdisciplinario Arqueológico-Botánico Ayacucho-Huanta. “Reunió a varios de sus colaboradores del Proyecto Tehuacán y convirtió Ayacucho en uno de los valles peruanos intensamente estudiados, con más de 600 sitios ubicados y una secuencia estratigráfica desde el Pleistoceno Tardío hasta la conquista española”, según se puede leer en el informe de la Academia Nacional de Ciencias (Biographical Memoirs. Chapter Richard Stockton MacNeish.2001).

  • En el valle de Ayacucho, MacNeish excavó más de 600 sitios.
  • Recolectó miles de artefactos no cerámicos.
  • Trabajó 8,071 días en el campo.
  • Escribió más de 9 millones de palabras en sus publicaciones.
[email protected][email protected]Andover-Massachusetts

Mac Neish, vio con sus propios ojos lo que esconden los andes peruanos en sus reductos de cerros y cuevas donde se cree empezó el poblamiento del planeta hace miles de años. En uno de sus libros publicados en 1979, MacNeish explica cómo se produjo el descubrimiento en la Cueva de Pikimachay, en un camino accidentado hacia la localidad de Pacaicasa. “Las excavaciones en dicha cueva revelarían evidencias de ocupación que él interpretó de larga data, hasta los 23,000 años a.c. (Fase Pacaycasa). Válidos o no sus planteamientos, MacNeish nos enseñó a considerar necesario el estudio de las ocupaciones más tempranas del Perú”, destacó en un artículo el investigador Lidio M. Valdez, hoy conocido arqueólogo y docente peruano.

Según otros informes, las excavaciones permitieron el hallazco de restos alimenticios, instrumento líticos; huesillos de animales; semillas de una variedad de plantas entonces silvestres: maíz, calabaza, ají, achiote; restos fósiles de animales y otros. Estos hallazgos permitieron inferir que los primeros habitantes de la región fueron grupos humanos nómades del periodo de cazadores y recolectores, informaron varios investigadores.

Se salvó de morir ahogado

De los peligros que encaró como arqueólogo muy poco se conoce. MacNeish se libró de morir estando trabajando en el Proyecto Ayacucho cuando se resbaló y cayó al río y una corriente de agua lo arrastró. Rogger Ravines, (hoy reconocido arqueólogo y estudioso) uno de sus más cercanos colaboradores, logró salvarlo de morir ahogado. (Ravines, de origen peruano, llegó a ocupar por los años 1970 la jefatura de investigaciones del Museo Nacional de Arqueología en Lima).

Su dedicación por la ciencia le permitió ser nombrado en 1974 director del Museo Robert S. Peabody. Posteriormente, prestigiosa Academia Nacional de Ciencias lo incorporó con honores. Asimismo, recibió el prestigioso Premio Fryxell de la Society for American Archaeology y otras instituciones, en reconocimiento a su trabajo pionero en la investigación interdisciplinaria.

Biografía ejemplar de MacNeish

Según sus biógrafos, MacNeish creció en Eastchester y White Plains. Su padre, Harris Franklin MacNeish, enseñaba matemáticas y su madre, Elizabeth Stockton, descendía de un académico fundador de la Universidad de Princeton, donde nunca quiso ir a estudiar. En su autobiografía “The Science of Archaeology?, 1978, MacNeish describió sus años de adolescencia como los tiempos de rebelión en contra de la familia, los suburbios, el capitalismo, y la mística de la Ivy League.

En 1936, a la edad de 18 años, ingresó a Colgate College (más tarde Colgate University. Su primera excavación de los vestigios de la cultura Iroques, se efectuó en la parte central de Nueva York. Luego de transferir sus estudios a la Universidad de Chicago en 1940, obtuvo su licenciatura y más tarde su maestría y doctorado en arqueología. En 1949 se incorporó como arqueólogo en el Museo Nacional de Canadá y fue nombrado presidente del departamento de arqueología de la Universidad de Calgary de 1964 a 1968. Llegó a ser director del Museo Peabody en Phillips de 1968 a 1980. Después de enseñar en la Universidad de Boston a principios de la década de 1980, estableció la Fundación Andover para la Investigación Arqueológica. Su primer matrimonio con la etnóloga June Helm, terminó en divorcio. Luego contrajo matrimonio con Phyllis Diana Walter. Sobreviven sus dos hijos, Roderick y Alexander.

El 16 de enero de 2001, durante un recorrido por las ruinas mayas de Belice, MacNeish resultó gravemente herido y falleció a consecuencia de este accidente.  A pesar del sufrimiento de cáncer, los ataques cardíacos, la cirugía de doble bypass, la obra del indestructible MacNeish, persiste por todos los lugares en que dejó sus huellas.

“Ayacucho es un libro abierto de 20 mil años, un libro rico y único que nos une”, declaro recientemente el ayacuchano Carlos Añanos Jerí, quien bautizó su patronato en honor a la cueva Pikimachay, y se ha lanzado a la tarea que Ayacucho sea reconocido patrimonio mundial por la Unesco.

La organización peruano-americana Peruvian Traditions (Tradiciones del Perú) en la ciudad de Newark, New Jersey, tiene planeada realizar un homenaje al reconocido arqueólogo MacNeish durante la semana patriótica en el mes de julio en la biblioteca pública de Newark.

Referencias:

(*) MAC NEISH, Richard. 1979   «Early man remains from Pikimachay Cave, Ayacucho Basing, Highland Peru». En Pre-Llano Cultures of the Americas: Paradoxes and possibilities editado por R.L. Hamphey y D Stanford, pp. 1-47.The Anthropological society of Washington, D.C.

(**) «Richard Stockton MacNeish». Academia Nacional de Ciencias. 2001. Memorias biográficas: V.80. Washington, DC: The National Academies Press. Doi: 10.17226 / 10269.

 

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Roberto J. Bustamante
Periodista profesional con amplia experiencia en asuntos internacionales, políticos y comunitarios en Nueva York-New Jersey. Ha sido corresponsal en Naciones Unidas y funcionario de prensa en la Oficina del Fiscal General de New Jersey. Es graduado en Periodismo, Educación y Relaciones Públicas en universidades peruanas. En 1987 obtuvo una Maestría en Ciencias Sociales en la Universidad Long Island en Nueva York, y en 2007 hizo una segunda Maestría en Asuntos Globales en la Universidad Rutgers en New Jersey .Bustamante fue distinguido con el grado de Doctor Honoris Causa por Essex County College en Newark, New Jersey.