CELEBRACIONES POR NATALICIO DE OSVALDO GUAYASAMÍN

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Nació en Quito el 6 de julio de 1919 y falleció en marzo de 1999

El pintor, escultor, grafista y muralista  más trascendente del país y del siglo XX, Osvaldo Guayasamín,   “Pintor de Iberoamérica”, es objeto de homenajes por parte de la institucionalidad y la sociedad civil del país, al recordar los 100 años de su natalicio y reconocer su importante legado artístico- cultural a nivel nacional e internacional, que dan fe de su talento y creatividad.

En este marco la UNESCO convocó a evocar la memoria de Guayasamín. Sus obras están recorriendo todo el mundo a través de exposiciones como la que se montó en la plaza- museo, Reina Sofía de Madrid. En el aeropuerto de Barajas- Madrid ha cobrado actualidad su trabajo, un mural de 120 metros,  que fue inaugurado en 1982, mismo que exhibe dos realidades: la de España y la de Hispanoamérica.

El artista a través de sus pinturas denunció el dolor, la opresión y la violencia contra  indios,  mestizos y  negros del mundo entero, injusticia que hasta el día de hoy pervive. A su trabajo los críticos del arte lo han calificado como humanista y  expresionista, en vista que refleja la exclusión y la miseria que soporta la mayor parte de la humanidad: guerras, genocidios, campos de concentración, dictaduras, torturas, etc.

Recordemos que el pintor nació en Quito, en el seno de una familia muy humilde. Su padre indígena fue carpintero y su madre ama de casa. Fue el primer hijo de 10 hermanos. Su inclinación hacia la pintura floreció a sus ocho años, a esa edad ya hizo  sus primeros trazos con caricaturas a sus maestros y compañeros de escuela. Falleció en Baltimore- EEUU, luego de haber presentado más de 200 exposiciones individuales en Europa y los EEUU.

Guayasamín fue reconocido con varias condecoraciones: por la Defensa de los Derechos Humanos, otorgado por la UNESCO en 1994. Declarado en 1999 Pintor de Iberoamérica por la IX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Sus obras han sido expuestas en Venezuela, Francia, México, Cuba, Italia, España, Estados Unidos, Brasil, Colombia, Unión Soviética, China y otros. En 1978 es nombrado como Miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de España.

Sus pinturas perduran a través de sus murales en la sede de UNESCO- París; en el Parlamento Latinoamericano en el Memorial de América Latina Sao Paulo- Brasil; en el Centro Simón Bolívar, Caracas Venezuela.

Fue elegido presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en 1971.  En 1976 creó la Fundación Guayasamín en Quito,  En 1992 recibió el Premio Eugenio Espejo,  máxima condecoración que otorga el Estado ecuatoriano a grandes exponente del arte, cultura y el conocimiento. En 1995 inició la construcción de la llamada “La Capilla del Hombre”, un museo de tres plantas en el que plasma la historia latinoamericana.

A propósito, en 1986 declaró “Soy un hombre de izquierda y todo lo que hice en mi vida de pintor, con mis manos, mis sentidos y mi entrega, quiero legarle a mi Patria”; es decir estas monumentales obras pertenecen al Estado ecuatoriano.

Nelson Rockefeller marcó  el rumbo de la  vida artística de Guayasamín, él impresionado por su obra, en su vista a Quito, en 1942, le compró varios cuadros y le invitó a visitar y exponer en los Estados Unidos. Tras esta experiencia  Guayasamín viaja a México, donde conoce  al famoso pintor Clemente Orozco con quien trabaja en calidad de asistente. Posteriormente recorre varios países de América Latina.

En el transcurso de su vida, entablo amistad con grandes personalidades como Pablo Neruda, Fidel Castro, Gabriel García Márquez, Paco de Lucía, Rigoberta Menchú, Mercedes Sosa, el rey Juan Carlos de España y la princesa Carolina de Mónaco. Retrató a Silvia Pinal, Toty Rodríguez, Silvio Rodríguez, entre otros.

En Ecuador una de sus obras más importantes y cercana es el  mural “Imagen de la Patria” ubicado en el Pleno “Nela Martínez”  de la Asamblea Nacional, un trabajo que según él duraría más de mil años. A propósito esta Institución, también, le rindió un homenaje  con la condecoración post mortem al mérito cultural “Asamblea Nacional de la República del Ecuador, General Rumiñahui”,  en la persona  de una de sus hijas, al que se sumó la entrega de un Acuerdo Legislativo, como  tributo especial a su obra que trasciende a nivel nacional y mundial.

Al respecto, Edison Miño, funcionario de la Asamblea se dedicó a presentar y explicar a los cientos de visitantes de la institución el  simbolismo y significado de este  mural que fue inaugurado el 5 de agosto de 1988, el mismo que ha sido catalogado como un fiel testigo de la historia que ocurrida  en nuestro país.

Miño en su homenaje  a Guayasamín  recordó las vivencias que tuvo  cuando le acompañó en las largas  horas de trabajo que empleó para instalar el mural, hace 31 años; además evocó sus  palabras proféticas: “Siempre voy a volver. Mantengan encendida una luz”.

Cuenta que mientras trabajaba “vestía ropa informal: camisa y pantalón blue jeans. Se movía con rapidez en medio de materiales colocados en el suelo que ni siquiera le estorbaban para caminar, porque estaba concentrado en el trabajo”.

Al referirse a este mural explica que es una estructura compuesta por 23 planchas de fibra de vidrio sobre las cuales pintó con acrílico. Pabel Éguez,  uno de los asistentes del maestro, afirma que este tipo de acrílico fue desarrollado por los pintores mexicanos Clemente Orozco, Diego Rivera  y  David Siqueiros.

Respecto a este mural, éste tiene tres zonas: la del centro que se destaca por unas manos levantadas hacia el cielo, en clara manifestación de dar y recibir, gesto propio de nuestros ancestros que agradecían al sol y a la vida por la generosidad de la Madre Tierra; otra área está dedicada al “Puño de la Lucha” que simboliza la actitud de los trabajadores e indígenas de Ecuador en sus luchas por alcanzar un futuro mejor; en otra área está plasmada la participación de las mujeres en la Independencia y la obtención de sus derechos. Además se observa un cuadro horizontal que contiene rostros de gente adulta que representan al Ecuador profundo, “es la voz del pueblo”, afirmaba Guayasamín.

Además, la Asamblea montó una Casa Abierta en la que se expusieron varias gigantografías de las obras del pintor. A este evento asistieron centenares de ciudadanos para rendirle homenaje  y conocieron  través de un pequeño rincón del taller de trabajo del maestro, sus pinceles, espátulas, una vestimenta con la que trabajaba, así como varias reproducciones y que expresan su creación.

Se sumaron a los reconocimientos la empresa de Correos del Ecuador,  que presentó las estampillas conmemorativas “Centenario del Natalicio de Osvaldo Guayasamín”. La prefectura de la provincia de Pichincha se adhirió a estas celebraciones con la develación de una Placa en Homenaje al Centenario del Natalicio del Maestro Osvaldo Guayasamín.

SUS OBRAS

Los estudiosos afirman que en una etapa inicial, las pinturas más sobresalientes son “Los niños muertos”, “La danza”, “Niños en la selva” o “Las Bañistas”, obras que aún no tienen ninguna denuncia social.

Tras su viaje por  Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay y Brasil pinta la serie “Huacayñan”, (Camino del Llanto), o el camino por donde transitan las lágrimas de los marginados. De esta serie se desprenden 103 cuadros, entre 1946 y 1952.

Posteriormente aparece la serie La Edad de la Ira, la misma que tiene como temas: las guerras y la violencia en la década de los sesenta del siglo anterior. Conforman  250 cuadros y unos 5.000 dibujos. Mientras Vivo Siempre te recuerdo o Edad de la Ternura es la siguiente  serie pictórica que el artista dedica a su madre y las madres del mundo, esta obra fue concebida entre 1996 y 1999.

En definitiva, los ecuatorianos aprovechamos las celebraciones de su natalicio  para demostrar nuestra gratitud y admiración con quien con la frase “yo soy un indio ¡carajo!”, expuso a través de su arte las desigualdades e inequidades de nuestro Ecuador y Latinoamérica. Pintor indigenista por excelencia que fue  emulado y criticado por muchos,  logrando trascender en el tiempo. Recibimos con unción su legado cultural de este “hijo del realismo social”: Osvaldo Guayasamín (ave- blanca volando)

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Eva Rocío Villacís
periodista profesional ecuatoriana graduada en la Universidad Central de Ecuador. Tiene una amplia experiencia en Comunicación Institucional. Ahora ha incursionado en el periodismo con la misma vocación y empeño que lo hizo como Relacionadora Pública de importantes instituciones y personajes de nuestro país. Muy interesada en los acontecimientos políticos, culturales, sociales e históricos que se suceden en el día a día en Ecuador, se permite trasladar a ustedes el pensamiento, sentir y hechos de nuestro país Ecuador, para que los hermanos latinoamericanos estén oportunamente informados y motivados a para seguir adelante en la construcción de la Patria Grande.