Los incas disfrutaban de amplia libertad sexual

Avance del interesante libro del periodista peruano José Luis Vargas Sifuentes

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Los antiguos peruanos practicaban el amor en todas sus formas sin ningún tipo de limitaciones ni restricciones, pues lo consideraban un acto natural dispuesto por sus dioses. Para ellos no existía el pecado ni el sentimiento de culpa mientras estuvieran solteros. Pero la mujer casada que cometía adulterio era castigada con la pena de muerte.

El sexo era practicado como una extensión de las creencias religiosas, y asociaba la unión de los dos sexos a la fertilidad de la tierra, los animales y las plantas. Así lo asegura el periodista peruano José Vargas Sifuentes, autor del libro «La sexualidad en el Imperio de los Incas. Intimidades conyugales de los antiguos peruanos», de próxima aparición, en el que refiere que la homosexualidad, entre otras manifestaciones sexuales, se ejercía libremente, aunque algunos pueblos las tenían prohibidas.

El Imperio incaico se originó en el territorio del Perú ocupando la costa, sierra y selva alta del territorio peruano y en esa época abarco aproximadamente la mitad de su actual superficie. A comienzos del siglo XIII inicia la historia incaica desde el Cusco como capital imperial teniendo al Inca Manco Cápac como su fundador.

En relación a la  forma en que los incas y las culturas preíncas practicaban su sexualidad existe amplia información difundida por historiadores contemporáneos y cronistas de la época, a lo que se suma la información extraída de los huacos mochicas y chimúes por antropólogos y sexólogos que los han estudiado, asegura Vargas Sifuentes.

El periodista hizo esta afirmación como respuesta a lo escrito por Liliana Regalado, doctora en historia de la Pontificia Universidad Católica del Perú, quien afirma: “No existe información sobre cómo se vivía la sexualidad en el Perú prehispánico”, en un recuadro publicado en la última edición (13 de abril de 2019) de la revista Somos, suplemento sabatino del diario El Comercio en Lima, a propósito del próximo estreno de la película peruana ‘Retablos’, que aborda la problemática sexual andina.

“Con respecto a la homosexualidad en específico se sabe muy poco”, añade la historiadora. Sin embargo, para el autor del libro sobre la sexualidad en la época prehispánica existe abundante información sobre ese tema. “Lo que ocurre es que por muchos años se ha mantenido oculto ese detalle, entre otros muchos de la vida sexual incaica, atendiendo a las prohibiciones establecidas por los religiosos españoles que calificaron ese acto como ‘pecado nefando’ (‘abominable por ir contra la moral y la ética’, según el DRAE) pero se practicaba y promovía en los templos incas.

El anunciado trabajo investigativo de Vargas Sifuentes, explora, entre otros si en el Incario existía la prostitución; ocurrían violaciones y practicaban la poligamia, la pederastia, el incesto, el divorcio; y otros temas poco conocidos, entre ellos la forma como los incas aplicaban el control de la natalidad y evitaban los embarazos no deseados; la educación sexual que se brindaba a los jóvenes; su forma de enamorar y de practicar sus relaciones coitales; la importancia que le daban al matrimonio; y evoca cómo eran las mujeres incaicas; la forma como se maquillaban; si eran pretenciosas y coquetas, etcétera.

Añade que esas informaciones se mantuvieron debajo de la alfombra u ocultas por cortinas censoras, bajo el criterio medievalista que la relación sexual era un acto pecaminoso, reprobable y peligroso, y por tanto, reprimible.

Vargas Sifuentes explica que la impresión de su libro, financiada con la colaboración económica de colegas y amigos, se ha visto retrasada por su imposibilidad de costear la reproducción de imágenes de los llamados huacos ‘eróticos’ o ‘pornográficos’, ya que el Museo Larco –que los conserva y exhibe en exclusividad– exige el pago de 100 dólares por cada imagen que se reproduzca (con un descuento del 50 % si estas sobrepasan la decena).

La exigencia señalada es ineludible, dice Vargas Sifuentes, pese a tratarse de un libro de carácter histórico, cultural y educativo, y aunque esos huacos hayan sido declarados Patrimonio Cultural de la Nación, es decir, de todos los peruanos.

El autor está a la búsqueda de otras fuentes para obtener las imágenes, y anuncia que, pese a esas limitaciones legalistas y oficiales, ha logrado reunir otras imágenes gracias a la colaboración de destacados historiadores y antropólogos, que han colaborado con él en la preparación de su libro. El autor asegura que su obra estará impresa a fines de mayo y la presentará oficialmente en un acto que será oportunamente anunciado.

 

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Roberto J. Bustamante
Periodista profesional con amplia experiencia en asuntos internacionales, políticos y comunitarios en Nueva York-New Jersey. Ha sido corresponsal en Naciones Unidas y funcionario de prensa en la Oficina del Fiscal General de New Jersey. Es graduado en Periodismo, Educación y Relaciones Públicas en universidades peruanas. En 1987 obtuvo una Maestría en Ciencias Sociales en la Universidad Long Island en Nueva York, y en 2007 hizo una segunda Maestría en Asuntos Globales en la Universidad Rutgers en New Jersey .Bustamante fue distinguido con el grado de Doctor Honoris Causa por Essex County College en Newark, New Jersey.