Las Navidades de antaño eran algo mágico

Las Navidades de antaño eran algo mágico

Las navidades de hace muchos años eran mas familiares y de alegría comunitaria. Tan pronto llegaba 1 de diciembre, la gente ponía los discos de navidad a todo volumen del Trio Vegabajeño, de Papá Candito, de Felipe Rodríguez y los Antares, de Willie Colón, de Chuíto el de Bayamón en su toca discos y comenzaban a cantar, a tocar sus güiros, maracas y hasta guitarras para calentar motores para la noche.  Se colocaba el árbol de navidad de pino natural con luces y bombillas de cristal.

Era algo mágico que sucedía; hasta los niños se envolvían en los preparativos, poniendo luces de colores en los balcones de sus casas, limpiando sus los cuartos y patios del hogar. El humor a la gente le cambiaba y se ponían felices felicitando a todos lo que pudieran por la época de navidad.

Por la noche, había más grupos y coros de personas que iban de casa en casa tocando y pidiendo aguinaldo.  En estos casos le daban algún cambio de dinero, refrescos, dulces o lo que hubiera cerca de la mesa de comedor.

Se respiraba alegría y entusiasmo. La gente pintaba sus casas y rejas para prepararse para un nuevo año.  Las iglesias daban misas y cantaban música de navidad con muchas guitarras, cuatros y otros instrumentos.  El día 24 de diciembre se iba a la misa de gallo a las 12 de la madrugada con la familia.

Las parrandas nocturnas se organizaban, las caravanas de carros con amigos y familia llegaban a despertar a otros familiares, vecinos, amigos, a las tres de la mañana con el fin de beber, cantar, y comer el delicioso asopado. Se cantaba “Saludo, Saludo, Vengo a Saludar” A lo Isabelino, Bonito Cantar”. Si no te despertabas, te prendían un par de petardos en la marquesina de la casa para que prendieras la luz del balcón.

Entrabas a la casa y había la bebida de coquito, (ron con coco), ron, pitorro, refrescos, jugo para obsequiar a los que llegaban. También repartían pizza, palos de papitas fritas, y hasta freían morcillas para el deleite de todos.

Los vecinos que habían ido a visitar, en ocasiones se unían a la parranda para ir a otras casas cercanas a despertar a la gente. Eso seguía su curso hasta que salía el sol donde la sopa (el asopao de pollo) quedaba lista para todos antes de irse.

En la despedida de año los vecinos sacaban las mesas de comedor de sus casas y las ponían en la calle con bebidas y comida para todos. La idea era compartir mientras se despedía el año. Faltando 15 minutos para las 12, se escuchaba por radio local el Brindis del Bohemio a todo volumen. Tan pronto daban las doce, la gente se felicitaba, se abrazaba de la alegría por el nuevo año, brindaban con maví, tiraban arroz crudo desde su casa, disparaban tiros al aire aquellos que tenían pistola, prendían cientos de petardos, llenaban una vasija de agua y la tiraban a la calle entre otras costumbres tradicionales.

Las celebraciones de las navidades no terminaban ahí. También el 5 de enero por la noche los niños buscaban yerba para ponerla en una caja de zapatos la cual se colocaba debajo de la cama de los niños con el fin de que por la noche llegaran los 3 Reyes Magos a dejarles regalos.  El 6 de enero los niños despertaban a buscar sus juguetes y ser felices con sus padres que seguían escuchando música de navidad y bailando.

 

Las Navidades del Siglo 21

Las navidades del siglo 21 en Puerto Rico no son iguales. Ya se perdió la costumbre de las parrandas, las casas tienen rejas, alarmas y hasta control de seguridad en la entrada de las urbanizaciones para evitar que pase la gente no invitada.  Se pone el árbol de navidad artificial donde se colocan los regalos que Santa Claus les trae a los niños el día de navidad.

Estas navidades, la gente la va a celebrar a obscuras y algunos sin agua.  Las limitaciones de dinero y el abandono por parte de los Estados Unidos de Norte américa y sus agencias federales de ayuda han contribuido a la falta de respuesta rápida y ayuda económica en toda la isla.

Estamos de acuerdo que no debemos ser pesimistas pero también tenemos que estar de acuerdo que no podemos mentirle a la gente de los efectos que trae el abandono y el discrimen de parte del presidente de los Estados Unido de Norte América por ser puertorriqueños. El ocultar lo que se ve está sucediendo, es mentirle a los niños que van creciendo y al mundo que nos observa.

Vamos a celebrar con mesura y recibamos el próximo año con deseo de compartir y estar en paz con todos los puertorriqueños.

 

 

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