LA LUCHA POR EL CIERRE ESCUELAS DE PUERTO RICO

La preocupación, el sufrimiento, nervios y lágrimas se apoderan de maestros y directores de escuelas que han entregado toda una vida a la educación de niños y jóvenes

0
910

Es el año 2018 y miles de puertorriqueños han emigrado a tierras extrañas  luego de un huracán categoría 5 al que también han querido minimizar a categoría 4. Puerto Rico ha enfrentado una gran crisis económica y el último sacudión que se le acaba de dar a la isla ha sido el anuncio del cierre de 283 escuelas: entre ellas 45 de excelencia académica, los planteles Montessori y la eliminación de un sinnúmero de programas educativos que hasta hoy han sido exitosos.

Puerto Rico cuenta en la actualidad con una Secretaria de Educación, Julia Keleher,  que, al no ser puertorriqueña, desconoce totalmente la idiosincrasia del boricua y, esto le ha ocasionado innumerables problemas.  De igual forma, Keleher ha originado grandes obstáculos y sufrimientos a los maestros, padres, niños y jóvenes con el anuncio del cierre de escuelas en Puerto Rico.

Los puertorriqueños saben que, ante la falta de matrícula en las escuelas del país, hay que reorganizar el departamento de educación y, por ende, es inminente el cierre de algunas en la isla. El gran problema surge porque no hay un criterio ni una decisión justa en base a qué escuelas se vayan a cerrar y cuales permanecerán abiertas, ya que Keleher, que dicho sea de paso, pertenece también a la Junta de Gobierno de la Universidad de Puerto Rico, tampoco se ha molestado por visitarlas.

La determinación dice que cada aula que tenga menos de 300 estudiantes será cerrada sin pensar en la estructura y seguridad de los estudiantes. Este es el caso de la escuela de la comunidad Theodore Roosevelt en Mayagüez que en la actualidad cuenta con 234 estudiantes ya que les fue eliminado el sexto grado. Una escuela conocida como Monumento Histórico ya que en tiempos de España fue un Hospital Militar, construido  en el 1848 y destruido por el huracán San Fermín en el 1918, convirtiéndose en escuela desde el 1900 con el nombre de Roosevelt Grammar. Su estructura Art Deco era la utilizada en el 1920-1930.

En la actualidad cuenta con 118 años y fue la primera escuela en tener los servicios de agua y luz en semana y media luego del paso del huracán María, el cual no causo mayores  daños Pasando a ser refugio en caso de emergencia, a lo que con el paso de María no se utilizó con ese fin. Tanto padres, maestros y egresados de la misma, hacen lo imposible para que no sea cerrada debido al continuo reconocimiento por su excelencia académica, seguridad, (al cerrar sus portones resulta tan impenetrable como una fortaleza), cómodos salones, comedor escolar y un amplio patio interior.

Esta situación, unida a una ley de mordaza de último minuto para maestros y personal docente ha hecho que los educadores se sientan maltratados, depresivos, intimidados y perseguidos por la tensión sometida en la actualidad.

Atentar contra la educación de un país es un tipo de maltrato contra la niñez. Agredir la educación de un pueblo es la manera más eficaz de embrutecer y acabar con el futuro de Puerto Rico. Es la manera más fácil de destruir a un país.

¿Cuál es el plan?  ¿Vender el país a manos extranjeras?  ¿Regalar la cultura de un pueblo a cambio de qué?  Después de la propuesta de la Comisionada Residente de Puerto Rico de que los americanos vengan a comprar residencias a la isla sin que tengan que pagar impuestos mientras al pueblo se le exprime; ¿qué más se puede esperar? 

Mientras, se lucha porque no se cierren la cantidad de escuelas que ha amenazado con clausurar. De forma pacífica se han hecho protestas, reuniones, dejado su sentir ante los medios de comunicación para que se les escuche y que por lo menos la flamante Secretaria de Educación al menos visite y evalúe personalmente cada escuela destinada al cierre.

Mientras, los maestros y personal docente viven momentos de tensión debido a la determinación de que el maestro que lleve menos de tres años trabajando para el departamento de educación podría quedar desempleado, en una época en que el desempleo ha llegado a su más alto nivel. Y como si fuera poco, los maestros y empleados del Departamento de Educación han sido amenazados con sancionarlos si ejercen su derecho a la protesta.

Por otro lado surge la preocupación de: ¿qué sucederá con esos edificios que prontamente dejarán de ser escuelas?  Mientras tanto el miedo se apodera de los ciudadanos con el temor de que esos edificios abandonados terminen siendo hospitalillos de drogas a merced de los delincuentes.

La preocupación, el sufrimiento, los nervios y las lágrimas se apoderan día a día de los maestros y directores de escuelas que han entregado toda una vida a la educación de niños y jóvenes en Puerto Rico.