LA DURA REALIDAD DEL ESTUDIANTE CON NECESIDADES ESPECIALES SOCIO-EMOCIONALES EN PUERTO RICO

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El presente artículo pretende exponer el desafío educativo que enfrenta la educación de estudiantes con necesidades especial en el área socio- emocional y la tecnología como posible alternativa que corresponda de manera efectiva al desafío educativo contemporáneo

Palbras Claves: Educación Especial-Socio emocional, tecnología, transición a la vida adulta

 

LA DURA REALIDAD DEL ESTUDIANTE CON NECESIDADES ESPECIALES SOCIO-EMOCIONALES

Bajo la promesa educativa de la constitución de Puerto Rico, la misión y visión de su sistema educativo, descansa el ideal de una educación pública, gratuita y apropiada. El Departamento de Educación de Puerto Rico, busca el  fiel cumplimento de ese deber administra un programa educativo que  se especializa en el cernimiento, determinación y ofrecimiento de servicios educativos a todo niño o jóvenes con necesidades especiales a partir de los tres años hasta cumplir los 21 años 11 meses de edad. Esta responsabilidad descansa sobre el programa de Educación Especial.

Un estudiante con necesidades especiales  en el área socio- emocional se define como aquel estudiante que presenta, indicadores, trastornos o desordenes emocionales por un periodo de tiempo prolongado, a través de cual afecta adversamente la ejecución académica del estudiante (IDEA, 2004).  Durante el año 2016, más de 484,000 niños y jóvenes con necesidades especiales socio- emocionales recibieron servicios de Educación Especial bajo la ley para Individuos con Discapacidad por sus siglas en inglés, IDEA 2004.

El proceso educativo por que transcurre un estudiante con necesidades especiales socio- emocionales (Disturbios Emocionales), a través de su formación académica, es un variado. Todo comienza en la mayoría de los casos con indicadores conductuales que traen una sospecha de algún posible diagnóstico emocional. Para determinarse elegible al individuo este tiene que presentar un diagnóstico, luego de ser evaluado por un especialista. Dicho diagnóstico debe afectar adversamente la ejecución académica del individuo. Posterior a su determinación de elegibilidad, el individuo es ubicado en una alternativa educativa (salón) con enfoque académico a lo establecido desde la redacción de un programa educativo individualizado (PEI), que pretende atender a su vez sus necesidades emocionales. Se estable énfasis sobre el término “pretende” debido a que en  la mayoría de los casos el maestro de Educación Especial que le atiende es un docente cualificado en educación especial, pero no es especialista en el área socio- emocional. Ya de entrada se evidencia una necesidad del individuo que no se está siendo considerada de manera segura. Durante los años siguientes, el individuo pasa por una experiencia educativa adaptada de un currículo general. Esto se debe  a que el Departamento de Educación, tampoco evidencia un currículo diseñado que atienda las necesidades específicas de esta población. Lo que expone que el estudiante con Disturbios Emocionales queda rezagado debido a que el ritmo del currículo general es más acelerado. De manera que cuando aquellos estudiantes de la población de Disturbios Emocionales logran recuperarse de las condiciones emocionales que le aquejan, aquellas que pueden curarse o manejarse claro esta; ya ha perdido parte de la oportunidad académica de obtener un diploma de Escuela Superior.

La realidad social puertorriqueña es que  para  lograr la transición a la vida adulta, que supone obtener el sustento y la economía de una familia, es compulsorio la unión a la fuerza laboral. De acuerdo con lo expuesto, no hay realidad más cruel, que la idea errónea de que todas las personas con necesidades socioemocionales son una amenaza para ellos y/u otros. Pero la sociedad le otorga automáticamente el sello de amenaza. En la mayoría de los casos, las necesidades emocionales presente son condiciones que pueden curarse. (DSMV).

De acuerdo con ello, son estudiantes funcionales a nivel cognoscitivo que buscan adaptarse a la sociedad de una forma habitual, reclamando su sentido de partencia y su rol como parte de la sociedad.  .

Otra cruel realidad es la exclusión estigmática que sufren estos individuos a través de su experiencia educativa. Esta  limita y reduce su posibilidad de unirse a la fuerza laboral y por ende a tomar su lugar como parte de la sociedad. Lo que supone que jamás podrán tener la oportunidad de ser independientes, no tendrán un sustento para sus familias, ni para sí mismo. Serán completamente dependientes del gobierno y de los ciudadanos contribuyentes, pese a que tienen la capacidad de desenvolverse por sí mismos y no representan una amenaza.

Acorde con lo que pretende este artículo expresar, las evidencias se observan anualmente en las estadísticas de aumento de la criminalidad, que yacen en las  pocas o nulas oportunidades de coexistencia que conducen al individuo a delinquir.

DESAFIO EDUCATIVO Y LA TECNOLOGIA

El Sistema Educativo de Puerto Rico esta herido de muerte, pasando por un cuadro clínico complicado que termina por afectar adversamente el proceso de enseñanza aprendizaje de un estudiante.

La era de la tecnología como se ha dicho en múltiples ocasiones, llegó para quedarse. Los estilos de aprendizaje que se encuentran en la generación actual representan un gran reto para el sistema educativo, el cual de momento se encuentra debatiéndose entre la vida y la muerte.

De acuerdo con León (2016), este señala que las prioridades del Sistema educativo de Puerto Rico son equivocadas y distorsionadas. Expone que los procesos son obsoletos, inertes y poco eficaces para el beneficio del estudiante, razón de ser del sistema educativo: sus gastos son exorbitantes y no aportan a la educación de estudiante en la mayoría de los casos.

En el fondo del escenario educativo real, es tan claro como el agua que el autor tiene razón. Su ponencia brinda una visión clara del sistema operativo de una escuela habitual de Puerto Rico, donde la administración en la mayoría de los casos le da énfasis y prioridad a las tareas administrativas. Prefieren la compra de equipo para las gestiones administrativas. que para el uso y proceso de enseñanza aprendizaje del estudiante. Les preocupa más la planta física administrativa que la accesibilidad y el confort del estudiante.  En la mayoría de los casos le preocupa más cumplir con la documentación requerida que en obtener logros reales en la educación de su población.

Para muchos administradores el estudiante se ha convertido en un número del Sistema Información Estudiantil (SIE), que le otorga fondos a su escuela para mantener los gastos operativos administrativos. La educación individualizada, diferenciada e inclusiva que le permita al estudiante convertirse en un ente productivo a la sociedad, desarrollado en holísticamente y  que se apodera de su propio aprendizaje; como comúnmente le llaman el perfil del estudiante egresado es una leyenda que suena bonita pero solo es pura estética. La realidad del estudiante de hoy es que este es un sobreviviente que logra adaptarse a su ambiente para coexistir.

Hoy hablar de educación es sinónimos de tecnología. Claro está la  debilidad  de los estudiantes por la tecnología, y hago referencia a la tecnología como debilidad por que habitualmente nuestros Sistema Educativo Tradicional y convencional, tiene la visión de que esta generación padece de un trastorno tipo Síndrome Down; donde todos viene con otro cromosoma en su ADN. El cromosoma de la Tecnología. En lugar de hacer de esto un aliado y una herramienta para trabajar la diversidad de aprendizaje. El sistema educativo subliminalmente lo condena.

Según León E. (2016), el mejor programa para prevenir la violencia de un pueblo es educar al pueblo y a sus habitantes. De acuerdo con lo anterior de igual forma debemos educar mejor y readiestrar a la administración del Sistema Educativo. Sus prioridades deben yacer en el estudiante y su proceso de aprendizaje. Las tareas administrativas deben minimizarse mientras que la accesibilidad a la educación debe ampliarse.

De manera que la tecnología puede ser la clave, tanto para la educación de los estudiantes regulares como para aquellos que presentan necesidades especiales socio- emocionales. La tecnología puede hacer posible que  un joven con necesidades consiga desarrollar unas competencias académicas y profesionales a su ritmo, que le permitan integrarse socialmente de manera eficaz. Puede permitirle modificar su conducta, afianzar su autoconcepto, estimular sus relaciones interpersonales adecuadas, desarrollar el manejo de conflicto de manera asertiva, en fin, la transición a la vida adulta de forma eclética.

En conclusión, el desarrollo de un currículo basado en tecnología y especializado para esta población puede ser la solución a largo plazo a cambiar a la sociedad. Puede ser la manera de rescatar el sentido humano, la esencia de la sociedad puertorriqueña reducir la criminalidad, y reducir la deserción académica que culmina en formas creativas de delinquir.

 

Autor: Otzaly Rivera Rodríguez

Es profesora en el campo de la Educación Especial desde hace 10 años en sistema de educación público de Puerto Rico, especializada en la evaluación de niños y jóvenes con necesidades especiales.  Posee un bachillerato en educación y diseño de currículo de escuela primaria. Un segundo bachillerato en diseño de currículo en las matemáticas nivel segundario, Un tercer bachillerato en niñez temprana y Educación Especial a nivel K-12 mo, una maestría en Educación Especial. Un grado doctoral en progreso en filosofía y diseño de curriculo (Ph.D)