HOMENAJE A EUGENIO DE SANTA CRUZ Y ESPEJO CON OCASIÓN DEL DÍA DEL PERIODISTA

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La historiadora Susana Freire y el periodista Leonardo Parrini enlatecen la personalidad de Eugenio Espejo

El pasado 6 de enero, el Colectivo Espejo Libertario celebró el Día del Periodista ecuatoriano, (5 de enero).  Acto en el que se destacó el protagonismo de Eugenio de Santa Cruz y Espejo (1747-1795),  como precursor de la independencia de Ecuador y periodista. Al haber fundado el primer periódico, en el país, Primicias de la Cultura de Quito, 5 de enero de 1792,  Espejo es considerado el referente y símbolo del periodismo ecuatoriano.

El 7 de agosto de 1992, el Congreso Nacional dictó un acuerdo en el que declara al 5 de enero como el Día del Periodista ecuatoriano; de ahí que los comunicadores celebramos con unción, esta fecha.

En la mencionada  celebración  se reconoció a los colegas que se han destacado en el ejercicio del periodismo alternativo: Marco Pérez, Alexis Moncayo, Xavier Lasso y a Wambra- radio.  Le tocó al colega chileno- ecuatoriano, Leonardo Parrini, enaltecer la figura de nuestro patrono. He aquí su intervención:

Eugenio Espejo, comunicador insurgente

Para hablar de Eugenio Espejo comunicador insurgente hay que remitirnos al Quito medioeval “En la mañana del 21 de octubre de 1794 que se produjo una gran conmoción en la ciudad, cuando algunas cruces de piedra -de esas que caracterizan el frontispicio de las antiguas iglesias quiteñas-, aparecieron adornadas con unas banderitas de tafetán encarnado, con una inscripción en latín que decía: Salve Cruce Liber Esto. Felicitatem et Gloria Consecunto’”. (“Al Amparo de la Cruz sed Libres, Conseguid la Gloria y la Felicidad”). “Las autoridades españolas iniciaron una investigación para descubrir a los autores de dicho acto al que calificaron de subversivo y finalmente las sospechas recayeron sobre Espejo, por lo que el 30 de enero de 1795, el presidente de la Real Audiencia de Quito, Luis Antonio Muñoz de Guzmán, se presentó en la biblioteca de la cual era encargado y ordenó su detención, procediendo de inmediato a confiscar papeles, libros, folletos, pensamientos borroneados y todo lo que consideró literatura insurgente”.

Para comprender el significado de la presencia de Eugenio Espejo insurgente en el periodismo ecuatoriano, amerita referirnos al tiempo histórico de su época. Para pueblos y territorios que hoy en día forman nuestro país, el XVIII fue un siglo de crisis y decadencia. El período que inicia con el ascenso de los Borbones al trono español fue para la Real Audiencia de Quito, una época de severas penurias económicas, de estancamiento manufacturero y agrícola, de cambios drásticos en el panorama demográfico y de una ambivalente incertidumbre en el plano político administrativo.

En este panorama decadente se ubicó en Quito la creciente crisis obrajera. A esto se suma la progresiva secularización de la cultura, la afirmación de identidades colectivas nacionales y el cambio de paradigma que supuso la nueva concepción de la razón humana como principal herramienta para evaluar el mundo.

Nace un insurgente

Eugenio Espejo nació en Quito, el 21 de febrero de 1747. Luis Chusig le llamaron sus padres. Su padre, Luis Santa Cruz y Espejo, fue originario de Cajamarca, Perú, y vino a Quito a los 15 años como ayudante del sacerdote y médico fray José del Rosario, según reseña de Philip Louis Astuto. Su madre fue Catalina Aldaz, quiteña e hija de liberto.

Espejo ingresó a la “Escuela de primeras letras”, de los padres dominicos, en Santo Domingo. Luego estudia con los jesuitas. En el Libro de Oro de la Universidad de San Gregorio permanece el acta de graduación del joven Eugenio Espejo como maestro, el 8 de junio de 1762.

Lo suyo fue la experimentación y el raciocinio filosófico. Le inquietaron los clásicos griegos, romanos y franceses. La lectura lo lleva a aprender varios idiomas, francés, latín y griego y su máxima pasión: la literatura. Se gradúa de maestro en filosofía y dedica 12 horas al estudio y a una lectura insaciable que lo lleva más tarde a organizar un archivo y formar una biblioteca en 1792. Fue director de la primera biblioteca pública de Quito, en 1767.

Inicia su actividad periodística escribiendo periódicos a mano. Uno de ellos, El Nuevo Luciano, un diálogo imaginario entre dos personajes. Posteriormente, apareció impreso el periódico Primicias de la Cultura de Quito, el 5 de enero de 1792, que consta de siete ediciones. Espejo publicó ‘Primicias de la cultura de Quito’ y convocó a escribir en este medio, con la única condición de algún aporte voluntario económico para el papel. Sostenía que “la prensa es el depósito del tesoro intelectual. “Repongamos en este el caudal respectivo o los efectos preciosos de nuestros talentos”.

Sobre su rol periodístico afirmaba: “Me he propuesto, pues, escribir siempre cosas útiles y que conduzcan inevitablemente a la educación pública de Quito”. El periodismo de Espejo, como más tarde fue el de Montalvo, es expresión pedagógica, una manera de hacer de la palabra escrita un medio de enseñar, de suscitar inquietudes, de despertar rebeldías’, según Benites Vinueza. Tres obras maestras: El Nuevo Luciano de Quito, Marco Porcio Catón y La ciencia blancardina persiguieron el mejoramiento intelectual de los quiteños.

Algunas de las ideas de Espejo: “Estamos destituidos de educación. Sería adulación, vil lisonja, llamar a los quiteños ilustrados, sabios, ricos y felices. No lo sois: hablemos con el idioma de la escritura santa; vivimos en la más grosera ignorancia y la miseria más deplorable”.

Su estilo es siempre áspero, de sintaxis difícil, de giros elípticos, de complicada manera de conducir los temas en dos y tres planos’, según Leopoldo Benites Vinueza, utilizó los diálogos para construir su discurso penetrante e incisivo, publicados en más de una ocasión solo con pseudónimos, actitud lógica ante las acechanzas del poder.

Se ha dicho que Espejo fue un pedagogo del periodismo. Persuasivo a veces, vehemente otras, agresivo casi siempre, en todo momento la pluma es para Espejo una manera de doctrinar. Espejo es un hombre del Iluminismo. Un creyente de la Edad de las Luces.

El 7 de agosto de 1992, el Congreso Nacional dicta el acuerdo que declara al 5 de enero como el Día del Periodista ecuatoriano, en honor de Eugenio de Santa Cruz y Espejo y al de su periódico “Primicias de la Cultura de Quito”.

El Comercio narra así aquel suceso: En Quito se inauguró, en noviembre de 1791, la Sociedad Patriótica de Amigos del País de Quito, destinada a promover las artes, las ciencias y las letras. Órgano de esta sociedad fue el periódico Primicias de la Cultura de Quito, cuyo primer número apareció el jueves 5 de enero de 1792 y llegaron a publicarse siete ejemplares. El último, el 29 de marzo de 1792. Eugenio Espejo (1747-1795) fue secretario de la Sociedad Patriótica y redactor único de Primicias de la Cultura de Quito, una formidable herramienta de difusión de sus críticas. A muy poco de aparecido el prospecto de Primicias fue elogiado por el Mercurio Peruano y por el Papel Periódico de Bogotá.

Durante su breve tiempo de existencia en sus páginas se publicaron reflexiones morales, investigaciones filosóficas, además de recomendaciones, algunos temas de salud, y consejos de higiene, buenas costumbres, entre otros temas de actualidad para la época.

La vida de Espejo estuvo caracterizada por su vocación humanista y sus ideas libertarias. En el campo del periodismo, el principal aporte de Espejo fue ser el autor intelectual del aparecimiento del primer periódico en el país, Primicias de la Cultura de Quito (1792). Con este no solo inauguró el periodismo, sino, ante todo, el ‘sentido de la quiteñidad’, que no se refiere exclusivamente a la ciudad capital de la Audiencia, sino a todo el país en conformación. Por su trabajo periodístico, Espejo y sus Primicias fueron considerados por las autoridades de la época, como ‘elementos subversivos’.

Para el historiador Juan Paz y Miño, la publicación del periódico fue parte de esa continuidad en la crítica de Espejo. “Otorga una nueva dimensión a sus propósitos ya que con él anhela llegar a toda la sociedad de la Audiencia de Quito, para que también reflexione acerca de las desastrosas realidades existentes”. A través de sus páginas, Espejo quiso dar a conocer importantes problemas sociales y culturales de la colonia, buscando el ‘mejoramiento de Quito’ en lo intelectual-educativo, y una reacción a un ‘espíritu adormilado’. En su primer número escribía, “Pero mis deseos son ambiciosos, y así querría que Quito, para venir a dar al lleno de su cultura y civilización, juzgase que estaba en el último ápice de la rudeza primitiva, donde no puede hallarse ni un átomo de luz”.

Primicias de la Cultura de Quito

El diario Primicias de la Cultura de Quito, inauguró un nuevo sistema de comunicación e información: la prensa. Su importancia se encuentra en el hecho de haber sido ideado y escrito como portavoz de una estrategia socio-política-económica-cultural puesta en marcha por la élite del Quito de entonces, y particularmente por Espejo. “Primicias…” quiso ser el órgano de restauración de la Patria que se hallaba sumida en la más absoluta pobreza.

Contrariamente a lo que se ha sostenido, Espejo no atacó al Gobierno español desde las columnas de Primicias. En los siete números de Primicias, Espejo combatía a las inquisiciones, se refería a teorías científicas nuevas, así como recomendaciones sobre salubridad, higiene, buenas costumbres, pero sobre todo daba a conocer en cada hoja su devoción infinita a la libertad.

La primera entrega de Primicias señala los problemas de la sociedad y así mismo tratar de buscar una solución. Como suplemento de este primer número, se divulga una carta dirigida a los maestros de primeras letras del Reino de Quito, “sobre el modo fácil de conducir a los niños al entendimiento de las verdades más importantes”. La segunda entrega de Primicias trae un ensayo filosófico sobre los rasgos de la sensibilidad. La tercera entrega tiene una carta escrita desde la máscara de una mujer, Erophilia, en la que señala algunos defectos del ensayo de la sensibilidad, donde se protesta contra “la injusticia del varón respecto a la mujer” y plantea una reflexión precursora de las defensas feministas. En la quinta entrega de Primicias se publica la carta enviada de Antonio Marcos desde Cuenca, al redactor del periódico y, como colaboración la paráfrasis de un salmo.

Cuando el 21 de Octubre de 1792 aparecieron en la ciudad de Quito las banderitas rojas cruzadas por fajas blancas, se leían unas inscripciones escritas en latín que decían: “Liber esto felicitaten et gloriam consequito”; y otra: “Salve Cruce”; que traducido al español significa ‘Seamos libres, consigamos felicidad y gloria, Salve Cruz’. Habiendo sido Espejo acusado de ser el autor fue arrestado y permaneció en prisión hasta que, gravemente enfermo, fue puesto en libertad una semana antes de su muerte, acaecida el 28 de diciembre de 1795.

Espejo, como lo resalta la historiografía ecuatoriana, alentó con su pensamiento una conciencia crítica de su época, cuestionando la situación colonial y a las autoridades del momento. Bien señala el historiador Carlos Paladines, el pensamiento de Espejo estuvo organizado fundamentalmente alrededor del rechazo al principio de “autoridad”. El pensamiento ilustrado de aquella época influyó en Espejo; él aprendió muy bien la correspondencia que debe existir entre el ‘sujeto’ y el ‘objeto’, entre la verdad y la realidad, que constituye la base de todo conocimiento científico. Espejo se apropió bien de este nuevo momento de elaboración teórico-científica propio del siglo de la Ilustración. Dedicó su existencia a esa libertad de pensamiento y expresión, lo cual le valió el destierro, la prisión, la persecución política y hasta la muerte. Fue el costo que pagó un intelectual y político comprometido con su pueblo. Para su tiempo, Eugenio Espejo fue un revolucionario e insurgente ante la injusticia, la discriminación y a desigualdad social.

 

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Eva Rocío Villacís
periodista profesional ecuatoriana graduada en la Universidad Central de Ecuador. Tiene una amplia experiencia en Comunicación Institucional. Ahora ha incursionado en el periodismo con la misma vocación y empeño que lo hizo como Relacionadora Pública de importantes instituciones y personajes de nuestro país. Muy interesada en los acontecimientos políticos, culturales, sociales e históricos que se suceden en el día a día en Ecuador, se permite trasladar a ustedes el pensamiento, sentir y hechos de nuestro país Ecuador, para que los hermanos latinoamericanos estén oportunamente informados y motivados a para seguir adelante en la construcción de la Patria Grande.