CACAO ECUATORIANO: HISTORIA E IDENTIDAD

Sobre su origen, historia y calidad se habló en la Exposición “Cacao, el fino aroma de nuestra identidad”

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Definitivamente, no hay experiencia más agradable que tomar un chocolate caliente, al calor de una conversación amena e interesante, cuando en las afueras del lugar  cae una pertinaz lluvia y el frio  amenaza  a dejarnos sin ánimo; o  recibir en una fecha especial una cajita de chocolates de la persona amada, y qué decir de una terapia o baño de chocolate. Experiencias  que nos llevan a afirmar que el chocolate produce vivencias afectivas y emociones positivas a quien lo consume.

Sobre su origen, historia, identidad, consumo, saberes ancestrales, aplicaciones se habló en la Exposición “Cacao, el fino aroma de nuestra identidad”, en la sala Juan Villafuerte del Ministerio de Cultura y Patrimonio, en la que saboreamos un sabroso chocolate obtenido del cacao fino de aroma producido en nuestra Amazonía. Asimismo admiramos una exposición fotográfica con  imágenes inéditas de los diferentes momentos del cacao y su producto final: el chocolate.

Fue una tarde de valiosas enseñanzas en la que nos trasladamos al pasado y descubrimos el origen de este producto emblemático de Ecuador, de alta calidad. Además, nos alimentamos de saberes ancestrales, de formas orales de transmisión de conocimientos y  de su artesanía utilitaria original.

En la actualidad, la institucionalidad del país a través de los ministerios de Cultura y Patrimonio, Turismo, Industrias y Comercio, Agricultura y la Cancillería están trabajando de la mano de los pequeños y medianos productores para reposicionar al cacao como producto símbolo de Ecuador en mercados exigentes de Europa y Estados Unidos.

ORIGEN E HISTORIA DEL CACAO

De origen amazónico, la historia cuenta que el cacao fue utilizado por los habitantes precoloniales de América. Los españoles lo encontraron en México y Centroamérica para posteriormente trasladarlo a Europa para convertirlo, en la actualidad,  en un producto de alta demanda mundial. A pesar de ser un alimento originario de América, la mayor producción y exportación, hoy en día,  proviene de África e Indonesia. También son importantes productores Ecuador, Brasil y las Islas del Caribe.

Es decir la presencia del cacao fino de aroma en Ecuador es milenaria afirman los investigadores del ministerio de Cultura y Patrimonio, a la vez,  que relatan que los pobladores del sur de nuestra Amazonía, del sector Palanda, provincia de Zamora Chinchipe, de la cultura Mayo- Chinchipe cultivaron y consumieron este producto desde hace 5300 años.

Este alimento viajó al Litoral ecuatoriano, prueba de esta aseveración son los restos de este producto en las conchas marinas, conocidas como spondylus. De la misma manera sus huellas fueron encontradas en las estribaciones occidentales de la cordillera de los Andes.

Este producto, además, se desplazó hacia  Centroamérica y al sur de México. Las civilizaciones Azteca y Maya lo utilizaron como bebida sagrada y como moneda.  También, estuvo y está, en Colombia, Perú, Venezuela, Brasil, Guayanas y Trinidad.

En 1636, fue la primera vez que se le menciona al cacao, en lengua Castellana, en el libro Historia Verdadera de la Nueva España. En esta obra  se describe el encuentro entre el Emperador Moctezuma (1502-1520) y Hernán Cortés, momento en el que le ofrecen el  “xocolatl” o bebida de los dioses. En 1528, el chocolate llega a España junto con los instrumentos para su elaboración. Posteriormente el chocolate pasa a ser de consumo “exclusivo” de la realeza europea.

 EL CACAO EN ECUADOR

En Ecuador a finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX, el comercio de la “pepa de oro”, designado así por sus extraordinarias cualidades nutritivas, especialmente como fuente de energía, se convirtió en el motor de la economía ecuatoriana. Del puerto de Guayaquil se exportaba a Acapulco, El Realejo, Valparaíso, Chocó y Perú.

De ahí que se produce en el país el primer “boom” cacaotero entre 1780 y 1820, a partir de la liberación de los aranceles que la Corona Española había mantenido durante la Colonia en sus posesiones de América. El cultivo en la época colonial fue controlado por los colonizadores, quienes se apropiaron de grandes extensiones de tierra y obligaron a los nativos a trabajar bajo  coerción o esclavitud.

La exportación de este producto fue dominada por unos pocos y poderosos comerciantes. Los beneficios que dejaba la producción del cacao eran muy altos. Representaban aproximadamente el 70% del valor de la producción. Entre las décadas de 1790 y 1800, había 3 millones de árboles de la “pepa de oro”, en la Costa ecuatoriana, nos cuenta el historiador Ramón Espinel.

A finales del siglo XIX hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial, en Ecuador se vivió el segundo periodo de opulencia cacaotera, caracterizado por la tenencia de grandes haciendas. A sus propietarios se los llamó los “gran cacao” por su poder económico y político, así como sus continuos viajes a Europa, especialmente a Francia. Desde 1894 hasta 1905, el cacao ecuatoriano se ubica a la cabeza de las exportaciones ecuatorianas, con ventas que se incrementaron de 220 mil quintales a cerca de 1 millón en 1917.

Esta circunstancia le permitió vivir al país una bonanza económica. El erario nacional se benefició de estas exportaciones y el país recibe grandes recursos que sirvieron para obra pública. La oligarquía aprovechó para invertir en empresas de distribución, exportación, transporte, valores, bancos y similares crediticias. Prácticamente, se afianza la clase terrateniente y comercial de la Costa.

En la segunda década del siglo XX comenzó el fin del segundo “boom cacaotero”, con la aparición de  plagas conocidas como “escoba de bruja” y  la  “molilla”. Además,  por la Primera Guerra Mundial (1914-1919) hubo una baja de la demanda de este producto. Al mismo tiempo las colonias inglesas, francesas y holandesas en África aumentaron la producción de cacao.

El auge cacaotero permitió que miles de ecuatorianos del pueblo llano se involucraran en estas labores, en calidad de peones, trabajadores, jornaleros y, de hecho,  nos dejen un legado de prácticas, saberes vinculados al cultivo, la cosecha, la post cosecha y estos sean transmitidos de generación en generación en  Quevedo, Mocache, Palanque, Vinces, Pueblo Viejo, Bahía de Caráquez, Naranjal, Machala, Chone, Jambelí, Esmeraldas y Babahoyo, pueblos que se cobijaron bajo el alero de los altos y bajos de la producción cacaotera.

La calidad de agroexportador, de cacao, de nuestro país, caería hasta 1948.  Desde entonces, Ecuador surge como productor de banano que tuvo un futuro promisorio.

SITUACIÓN ACTUAL

El investigador, Freddy Montenegro, nos cuenta que en los últimos  14 años ha habido un incremento significativo de la superficie destinada al sembrío de este producto, sobre todo, en la Amazonía  en un 145,8%. En la Costa también se observa esta característica con un agregado del 4,70% considerando que esta zona tiene una tradición productiva desde la época republicana. En la Sierra el incremento es del 60, 47%.

Cabe recordar que nuestro cacao es considerado como fino de aroma, por tres aspectos: físico (tamaño, peso, color de su pepa); químico (grasas, proteínas, carbohidratos); y, organoléptico (sabor y aroma). De estos el más importante es el tercero, remarca Elba Miño.

Con todos estos antecedentes, me permito invitarles a mis apreciados lectores servirse una taza de chocolate o una barra de las innumerables marcas registradas y calificadas, a nivel internacional,  que tiene nuestro país; en estos  momentos, de urgencia de ánimo y optimismo.

 

 

 

 

 

 

 

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Eva Rocío Villacís
periodista profesional ecuatoriana graduada en la Universidad Central de Ecuador. Tiene una amplia experiencia en Comunicación Institucional. Ahora ha incursionado en el periodismo con la misma vocación y empeño que lo hizo como Relacionadora Pública de importantes instituciones y personajes de nuestro país. Muy interesada en los acontecimientos políticos, culturales, sociales e históricos que se suceden en el día a día en Ecuador, se permite trasladar a ustedes el pensamiento, sentir y hechos de nuestro país Ecuador, para que los hermanos latinoamericanos estén oportunamente informados y motivados a para seguir adelante en la construcción de la Patria Grande.