AMÉRICA LATINA Y SU LUCHA DESIGUAL CONTRA EL COVID-19

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La situación del coronavirus en América Latina continúa agravándose y la curva de contagios en  muchos países no se aplana. A este incierto panorama se suman factores como la pobreza, la corrupción y la precariedad de los sistemas de salud que conlleva a que los afectados enfrenten una  lucha desigual por su supervivencia.

Lo que ocurre en América Latina es realmente preocupante y desolador. Prácticamente vemos  como los muertos, por la acción del Covid-19,  ya están llegando a la cifra escalofriante de 100.000  personas,  y los contagiados ya superan los 2.1 millones en Brasil, Ecuador, Perú, México y Chile.

Brasil es el país que se ha convertido en el centro de la pandemia en la región. El gigante sudamericano ya tiene unos 52.645 fallecimientos y 1 millón 151 mil 479 de contagiados. Todo esto se da por haber subestimado la acción de este virus, por parte de las autoridades gubernamentales, que se han empecinado  por  una apertura comercial sin las debidas precauciones y, porque están esperanzados en aplicar una vacuna cuyos resultados son inciertos.

Meses atrás la Organización Panamericana de la Salud (OPS), advirtió, a los países latinoamericanos, que la salida de la cuarentena todavía no podía darse  por los riesgos que esto suponía, como estamos evidenciando ahora.

Perú ya ha sacrificado a 8 mil ciudadanos, convirtiéndose en el segundo país en la región en cantidad de contagios, que a la fecha, supera los 260.000. Su sistema de salud ha colapsado, la atención por parte de las autoridades ha sido precaria, por lo que se han producido movilizaciones populares en contra del confinamiento, toda vez que un 70% de los peruanos son trabajadores informales.

Chile, el país que era el ejemplo de cómo llevar la macro economía  en la región, tiene a su haber 260.000 contagiados y unos 5 mil fallecidos.

México ocupa el 13° puesto lugar en el mundo con más infectados,  23.377  fallecidos, se teme que los decesos lleguen a 50 mil. Colombia ha prolongado hasta el 15 de julio el confinamiento. Hoy en día, hay unos 2.404 decesos y 73. 572 casos positivos.

Entre tanto, mi país Ecuador, el pasado 26 de junio, arrojó los siguientes resultados: 4.406 fallecidos y 53.856 contagiados. A esto se suma el desempleo que a decir de los directivos del Instituto de Seguridad Social (IESS)  240.108 personas dejaron de aportar a esta Institución, es decir ese número fueron despedidos/as de sus trabajos públicos y privados.

Al respecto el Fondo Monetario Internacional sostiene que América Latina es el área de menor crecimiento en el mundo, y la Comisión de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL) denunció que los últimos cinco años han sido los peores para la región desde 1970.

A fin de tener una visión más completa de lo que está ocurriendo en la región, le entrevisté al escritor y analista internacional KINTTO LUCAS.

1.- Prácticamente, América Latina se ha convertido en el epicentro mundial  de la pandemia causada por el Covid-19, ¿Cuáles serían sus principales factores?

-Hay varios factores,  pero se han evidenciado algunos muy importantes: uno,  que los países que tienen un sistema de salud público mejor construido,  con mejor capacidad, han podido enfrentar mucho mejor la pandemia. Los países que no han sido tan negligentes a la hora de tratar la pandemia también han tenido un resultado mejor que otros.

Hay países en los que sus gobernantes han sido demasiado negligentes, como es el caso de Brasil, Ecuador, Perú, en los que ha habido una negligencia total, tanto a nivel sanitario como a nivel de políticas generales gubernamentales.  Estos países son los que han sufrido más la pandemia.

Pero también esos países tienen otro problema. Sus sistemas de salud han sido diezmados o liquidados, como por ejemplo Brasil, que había mejorado mucho en los últimos años, aunque siempre fueron muy difíciles y complicados sus sistemas de salud y seguridad social. Sin embargo, durante los gobiernos del PT habían mejorado tanto en seguridad social cuanto en la salud pública.

Ecuador que había mejorado muchísimo en los últimos años, tal es así que venían pacientes desde Colombia y Perú a tratarse aquí. Los hospitales públicos, del IESS y en general el sistema de salud de Ecuador habían mejorado muchísimo. Empero fue diezmado por decisión del gobierno de Lenin Moreno. Perú se mantiene como siempre había estado, en condiciones deplorables.

Otros países que tienen sistemas de salud consolidados son Cuba y Venezuela, ellos salieron bien librados de la pandemia. Uruguay, que a pesar de haber cambiado de  gobierno, no ha desmantelado su sistema de salud y  ha enfrentado la pandemia adecuadamente. Argentina con un gobierno distinto  ha mantenido una política social y de salud que ha logrado contener el avance de la pandemia.

2.- ¿Qué hubiera pasado si la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), la Comunidad de países Latinoamericanos y Caribeños (CELAC),  y otros organismos  regionales, ahora debilitados, hubieran estado vigentes?

-Si nosotros vemos  lo que sucedió con la pandemia de gripe porcina (2009), que no es lo mismo que el Covid-19, tuvimos una muestra de los efectos positivos de actuar en conjunto entre los países suramericanos. En ese entonces se reaccionó en conjunto. Toda Unasur tanto en política sanitaria, compra de medicamentos, intercambio de personal sanitario entre países, se vio una verdadera  integración solidaria. Si esto se hubiese mantenido, el tratamiento de la pandemia habría sido distinto porque los países habrían trabajado en conjunto, con políticas comunes, sanitarias, migratorias y de solidaridad entre los propios pueblos.

Se habrían hecho muchas cosas desde la institucionalidad de Unasur. Lamentablemente, Unasur ya no existe, se liquidó el Consejo de Salud, porque ahora los vientos derechistas tienen  otras visiones que llevan a privatizar la salud y vemos las consecuencias nefastas. Todo esto es  lamentable  porque   no contamos  con una integración regional, más allá de los intereses políticos.

3.- ¿Cuáles son los hallazgos que esta pandemia ha develado en América Latina?

-La pandemia,  nos demostró que hay dos visiones  del mundo que están enfrentadas, particularmente, en América Latina. Visiones distintas: una solidaria o por lo menos más comprometida con el ser humano, y otra comprometida con el dinero, el consumo y las grandes transnacionales, que es la visión de Donald Trump y Jair Bolsonaro y  Lenín Moreno, aunque este es un pobre peón ante los otros.

Por otro lado, se evidencia que se está buscando ejercer un control social de la población utilizando la pandemia, como en algunos países de América Latina. Nosotros vimos un estallido social a finales del año pasado, en distintos países, y se venían nuevos estallidos, sin embargo ahora la gente está contenida. Cuando pase la cuarentena y se pierda el miedo a la enfermedad pueden venir nuevos brotes de movilizaciones. Por lo que, la pandemia, de alguna forma, está siendo utilizada para ejercer un control social.

En Ecuador, el gobierno ha sido totalmente negligente, a nivel de trabajo sanitario y social. Con políticas caóticas que generaron la muerte de miles de personas. Abrieron las puertas para que la gente siga contagiándose sin ninguna política sanitaria seria de prevención. Sin embargo, se declaran dos meses más de emergencia, solo para mantener un control social, debido al miedo que tiene el gobierno que el pueblo se levante por la indignación y el repudio al gobierno. Por lo tanto, esa emergencia no es para generar un estado seguridad sanitaria, sino de control social directo ante el desprecio de la población Entonces, la pandemia  la utilizan para controlar a la población a fin de  evitar nuevos estallidos sociales. Eso hemos visto hasta en los EEUU.

4.- Aparte se ha desarticulado e inmovilizado a la sociedad.

-Claro, porque la gente tiene temor. Es una enfermedad muy difícil y complicada. Se ha evidenciado que los que mueren son los pobres, porque no tienen donde tratarse. Los ricos van a hospitales privados y pagan. La gente tiene temor a movilizarse y por lo tanto se desactiva, la gente empieza a perder esa capacidad de juntarse  personalmente, ahora sólo lo hacen a través de las redes. La protesta directa es mucho más compleja por el  control social y  policial establecido, por determinados gobiernos. En definitiva, la enfermedad inspira miedo. Lo único que hace salir a la gente es la necesidad de trabajar, sobre todo en el empleo informal. Entre morirse por el virus y morirse de hambre, prefieren arriesgar. Pero son los sectores menos organizados.

5.-  Esta epidemia se ha ensañado con los más vulnerables como los adultos mayores, los pobres, las personas que tienen alguna discapacidad ¿al parecer son estamentos que estorban al buen funcionamiento del capitalismo?

-Sin duda, la pandemia puso en evidencia lo que es el capitalismo. Es decir pone en evidencia que hay seres humanos considerados descartables que para los sectores de poder político y económico no importa que se mueran. Por lo tanto los pobres y  los viejos, no importan que se mueran. Uno ve eso en los EEUU, donde murieron más 100 mil, pero ni a los gobernantes ni al poder económico le importa.

Los que se mueren son los “otros”. Quiénes son los otros que se  mueren, simplemente, los que siguieron trabajando durante la pandemia, toda vez que no pueden dejar de trabajar, tanto en los EEUU como en América Latina y en el mundo. Son los que cuando tienen unas afecciones severas no pueden ir a un hospital,  o si van éstos no tienen respiradores porque la salud pública es un desastre.

La pandemia terminó mostrando lo que es la lucha de clases, inclusive a nivel sanitario. Se mueren los pobres, son los que, para determinados sectores, no son necesarios.

Los capitalistas necesitan reactivar sus empresas, necesitan de los trabajadores y no les importa si se contagian miles, si se mueren o mueren sus familiares. Lo único que les importa son sus empresas y seguir acumulando, y si se mueren los trabajadores saben que hay un ejército de desempleados en fila rogando por un trabajo.

Los capitalistas saben que si se reactiva la economía, funcionan las fábricas, los comercios, mantendrán su proceso de acumulación y serán cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Y si se mantiene la expansión del virus quienes seguirán muriendo serán los pobres, los de clase media, que no pueden acceder a la salud. Los ricos seguirán a buen resguardo, moviéndose en buenos carros, cuidándose mejor y yendo a hospitales privados. Esta es la realidad del mundo actual y del capitalismo depredador y antihumano.

6.-  Los habitantes de la Amazonía de Ecuador, Perú, Colombia y Brasil están siendo golpeados de una manera despiadada por el virus, ¿por qué?

-Son los indígenas de Brasil que se están muriendo, los mismos que se oponen a la deforestación desenfrenada que sucede en ese país. Además,  se están muriendo por las políticas económicas de Bolsonaro. Desde luego, la enfermedad se ensaña con ellos porque así están construidas las relaciones sociales en el mundo. De la misma forma que mueren los pobres en las ciudades,  en el campo y zonas selváticas también mueren los pobres.

Los indígenas de Manaos- Brasil, cuando quieren ir a un hospital no lo encuentran o están desbordados. Además, los indígenas  tienen menos resistencia a este virus. Lo que pone en evidencia  lo nefasto que es este capitalismo que vivimos.

7.- ¿Cómo se están comportando las élites empresariales, la banca, los medios de comunicación en América Latina para enfrentar la crisis?

-A las élites empresariales y los banqueros lo que les interesa es que el aparato capitalista  funcione: funcione la industria, el comercio, el consumo. Para eso no necesitan de cuarentena, ni proteger a la gente. Si la gente tiene que morir en una fábrica por decenas o centenas no hay problema, porque a la final tiene que producir. Esa es la visión del empresariado, para ellos lo único que vale en la vida es ganar y ganar. La misma lógica corre  para los banqueros.

Así se han comportado en América Latina. Y en esta región, las élites,  son hasta peores porque tienen una voracidad muy grande. En Quito están tan desesperados que presionaron a la Alcaldía para que abran lo más pronto las actividades comerciales. Abrieron y pasó lo que está pasando: los hospitales colapsados y la famosa curva de la pandemia que va hacia arriba, día a día. Con un Ministro de Salud que no tiene ni idea de la salud pública, creo que tampoco le importa, porque está acostumbrado a la salud privada. Viene de ese sector y defiende a ese sector. Es una cuestión de clase.

Esa es la irresponsabilidad y la negligencia de los sectores de poder político y económico, que finalmente son los mismos.

 8.- Hay voces en América Latina que están pidiendo la condonación de la deuda externa o su diferimiento, ¿cuáles son estas voces y hasta qué punto serán escuchadas?

-Son distintas voces como de ex presidentes, organizaciones sociales, organizaciones políticas. Es muy importante esto, porque hay que luchar por una condonación. Pero ahí aparece una contradicción: mientras distintos sectores ajenos a los gobiernos piden la condonación, gobiernos como el ecuatoriano pagan aunque eso signifique utilizar un dinero necesario para solventar la inversión en salud, para salvar a miles que se murieron o están muriendo.

Este es el de caso de Ecuador, aunque muchos gobiernos latinoamericanos hacen lo mismo. Con esta contradicción cómo van a condonar la deuda.

 

 

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Eva Rocío Villacís
periodista profesional ecuatoriana graduada en la Universidad Central de Ecuador. Tiene una amplia experiencia en Comunicación Institucional. Ahora ha incursionado en el periodismo con la misma vocación y empeño que lo hizo como Relacionadora Pública de importantes instituciones y personajes de nuestro país. Muy interesada en los acontecimientos políticos, culturales, sociales e históricos que se suceden en el día a día en Ecuador, se permite trasladar a ustedes el pensamiento, sentir y hechos de nuestro país Ecuador, para que los hermanos latinoamericanos estén oportunamente informados y motivados a para seguir adelante en la construcción de la Patria Grande.