ACTIVIDAD LECTORA YA TIENE CIMIENTOS

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Entrevista a Dr. Edgar Allan García

Con la  ilusión de que la lectura sea «un hecho cotidiano» en el país, el escritor y analista político, Edgar Allan García,  asumió la gerencia del Plan Nacional de Promoción del Libro y la Lectura José de la Cuadra, en octubre de 2017. Plan que persigue  que la sociedad ecuatoriana sea partícipe y beneficiaria de esta actividad que contempla la publicación, difusión, y promoción del libros, así como el uso de espacios convencionales y alternativos para la actividad lectora. Gerencia que partió desde el ministerio de Cultura y  Patrimonio y  tuvo el apoyo decidido de los ministerios de Educación, Inclusión Social,  Justicia  y,  entidades públicas y privadas.

A decir de García, este desafío lo asumió como un deber cívico, como una forma de plasmar un sueño  y trasladar , de  manera urgente, a los niños,  jóvenes, adultos mayores, en especial a los marginados. Y con ello abrirles las  puertas para la lectura,  que es lo mismo que despertar  conciencias, promover la creatividad y la sensibilidad social . Añade que a través de la lectura, él y la lectora se sumergen en otros mundos, se acercan a sicologías complejas, a destellos de sabiduría y dramas personales que de otra manera no las conoceríamos.

Agrega que la lectura permite  conocer sobre historia, ciencia o sociología. Estos conceptos se graban de manera más profunda y permanente como que si viéramos un documental. Y puesto que no hay lectura sin escritura, toda lectura de un texto impulsa a escribir las propias experiencias. En fin, la lectura es una terapia para entender o soportar los rigores de vivencias duras, difíciles de procesar.

Ahora, se aleja de esta responsabilidad, toda vez que no está de acuerdo con la significativa reducción del presupuesto que se requería para cumplir las metas del mencionado Plan  pues ésta es mayor al 80%. Lamenta  que el nuevo ministro de Cultura, el cantante Juan Fernando Velasco, no le haya convocado  para conocer y analizar su trabajo por lo que presentó su renuncia «irrevocable» de forma pública.

Destaca que en los 19 meses de gestión el Plan publicó 21 títulos; 81.288 ejemplares, de los cuales se han distribuido 71.720, entre los que hay seis títulos en braille con tirajes de 8.000 ejemplares cada uno, entre sus mayores realizaciones.

Consideré que mantener un diálogo directo con, Edgar Allan García, era lo mejor para  que nuestros lectores conozcan de primera mano los alcances y pendientes que deja este noble propósito.

1.-  Hablemos de la génesis del Plan Nacional de Lectura, «José de la Cuadra» que usted concibió y ejecutó.

El Plan Nacional de Lectura nace como producto de la Ley Orgánica de Cultura del 2016. En el 2017 se inauguró, pese a que en ese momento aún no teníamos la aprobación presupuestaria y legal de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades). Desde el mismo instante en que el entonces Ministro Raúl Pérez Torres nos encargó al poeta Antonio Correa Losada y a mí esta misión, nos pusimos a estudiar los documentos dejados atrás por Planes de Lectura que no lograron ver la luz y también los Planes de Lectura llevados a cabo por otros países. Elaboramos nuestro propio documento, convencidos de que si bien las publicaciones y las Ferias del Libro eran muy importantes para un Plan Nacional de Lectura, lo era mucho más la puesta en marcha de puntos de lectura, regentados por mediadores de lectura, previamente formados en esa labor, así como la formación en mediación de lectura de los docentes del Ministerio de Educación y de otras instituciones que tuvieran llegada a territorio. Ese fue desde entonces el corazón del Plan Nacional de Lectura: la mediación de lectura Y nos habría gustado tener que ver también con las bibliotecas del país, pero la Senplades nos quitó ese componente arguyendo que en el Ministerio de Cultura ya había una subsecretaría que se encargaba de ese tema.

2.- ¿Por qué el nombre José de la Cuadra?

Es un homenaje a uno de los grandes escritores de este país, posiblemente el narrador más valioso de los años treinta, un hombre que se metió en el alma del pueblo montubio y, de ese mundo, extrajo un material precioso para mostrarnos una de las aristas del Ecuador profundo, en un tiempo en que el pueblo no era el protagonista de las novelas sino a lo sumo una comparsa en un escenario ajeno y afrancesado.

3.-  ¿Cuáles son las mayores habilidades  personales y colectivas que se alcanzan con una actividad lectura vigorosa?

Una persona que lee alcanza un gran nivel de abstracción, así como una enorme riqueza lexical, además de una extraordinaria capacidad para imaginar, sentir, simbolizar, concebir, sintetizar. Pero sobre todo, permite tener una mayor conciencia del mundo interior y exterior, saber distinguir los claroscuros de toda situación, plantearse preguntas existenciales profundas, saber dudar, reflexionar, argumentar. Sin lectura una persona está perdida en un mundo en donde la lectura no solo es de textos sino también de contextos. La lectura en redes sociales es abundante pero pobre, es preciso que el lector tenga acceso a lo mejor de la literatura mundial, empezando por el Ecuador.

4.- Una vez implementado el Plan de Lectura, ¿cuáles son los logros que usted  podría destacar?

En 2018, cuando por fin pudo arrancar el Plan como tal, con un presupuesto de cuatro millones y medio, nos hicimos cargo de las Ferias Regionales del libro de Cuenca y Manta, de la FIL Quito, de la Binacional Ecuador-Colombia, de la FIL Montevideo donde fuimos país invitado, de las FIL de la Habana, Bogotá, Lima y Guadalajara donde acudimos con stand propio y escritores invitados. Además, apoyamos y fuimos parte fundamental de las Maratones del Cuento en Ibarra, Esmeraldas, El Puyo y Quito. Logramos, así mismo, contratar  21 nuevos títulos para todas las edades, publicamos libros en braille, una colección de lo mejor de la literatura ecuatoriana del siglo XX. Pero, lo más importante de todo, sacamos adelante dos convenios con la OEI, para crear puntos de lectura a los que hemos llamado Tambos y formar a mediadores de lectura con la ayuda de Fundalectura. Y este gigantesco trabajo fue realizado en apenas diez meses, con un nivel de ejecución superior al 85%, algo no muy frecuente en el sector público.

5.- De manera reiterada, usted afirma que el Plan de Lectura  no es un «Plan de Inversión» sino una «Política de Estado», ¿por qué hace estas afirmaciones?

Porque si bien la Senplades, para que empezáramos a funcionar, nos convirtió en un proyecto de inversión, el Plan es hijo de una Ley Orgánica de Cultura y, como tal, es una obligación del estado ecuatoriano, crearlo, sostenerlo y fortalecerlo puesto que su propósito va más allá de hacer algo en favor de la lectura por un periodo de cuatro años, sino que su misión es más trascendente, histórica, crear una verdadera cultura en torno a la lectura, una revolución en este sentido, por todo lo que implica.

6.- ¿ Considera que en el imaginario de los/las ecuatorianas se pudo instalar la importancia de la actividad lectora, en estos 19 meses?

Un Plan Nacional de Lectura debe evaluarse tras diez o quince años de vigencia. Es el tiempo mínimo para saber qué ha sucedido con los niveles de lectura y dónde hay vacíos que llenar. Pero en nuestro caso hay un problema, no sabemos cuál es el verdadero estado de la lectura en el país, por eso no podremos saber lo que ha sucedido en unos años más. Para resolver ese vacío, el Plan Nacional de Lectura ha financiado una encuesta nacional para saber el estado de la lectura en particular y de la cultura en general. Hemos avanzado mucho en este sentido. Tenemos listas las preguntas, las hemos consensuado y en unos pocos meses más tendremos una movilización general del país para cumplir con esta encuesta y saber, por fin, dónde están nuestras fortalezas y nuestras debilidades. A partir de esta, las políticas en torno a la cultura, no solo del ministerio de cultura, sino también de las casas de la cultura y los Gads, se podrán diseñar sobre bases reales.

7.- ¿ A través de este Plan, hasta qué punto Ecuador pudo  internacionalizarse?.

Como es evidente, un Plan Nacional de Lectura con apenas 18 meses de vida, y para colmo, con un presupuesto cercenado de manera imprevista, no ha podido desplegar todo lo que en principio se propuso para los primeros dos años. Sin embargo, hemos traducido al mandarín las obras de Pablo Palacio y la de escritores de literatura infantil contemporáneos para tratar de abrir con ello el mayor mercado en expansión del planeta. El ex ministro Raúl Pérez llevó estas obras traducidas a China y las dejó en manos de la ministra de cultura de ese gran país. Es solo un primer paso. Hay que dar otros más, por supuesto, sobre todo para llevar nuestros libros a los migrantes y sus hijos, para crear entre estos un puñado de clubes de lectura. Sin embargo, eso solo será posible con un presupuesto acorde con los grandes desafíos del Plan y con alianzas al más alto nivel, algo que está por verse.

8.- Hubo muchos obstáculos que usted tuvo que sortear para llevar adelante su Plan, entre estos la disminución del presupuesto, inicialmente designado.

El presupuesto que pedimos fue de 40 millones para cuatro años. Les pareció una locura porque en realidad no tienen idea de lo que verdaderamente es un Plan Nacional de Lectura. Nos dieron menos de la mitad de eso. El primer año, es decir, en 2018, tomamos los cuatro millones y medio asignados para hacer 9 ferias del libro, 4 maratones del cuento, pagar 21 títulos nuevos, firmar dos convenios con la OEI y financiar una encuesta nacional, entre otras cosas. Hicimos mucho, tanto que a ratos estábamos abrumados, pero al mismo tiempo felices de hacer todo eso en beneficio del país. Y de pronto, llegó la reducción drástica que, para empezar, nos dejó sin siquiera poder financiar la FIL Quito 2019. Ha sido un desastre que hemos tratado de paliar organizando la feria binacional y las ferias regionales, entre otros temas pendientes. No podemos entender que so pretexto del decreto de austeridad nos rebajaran más de 80% y redujeran de esta forma las expectativas de un Plan que desde todo punto de vista es histórico.

9.- Qué les diría a sus detractores que, ahora mismo, se han dedicado a cuestionar su gestión frente al Plan de Lectura

Yo sé que hay quienes dicen lo que dicen porque no saben la realidad y en eso tenemos plena responsabilidad. No hemos sabido promocionar todo lo que hemos hecho. Es una falla no solo del Plan sino también del Ministerio, e incluso más allá. Pero no podemos desconocer que hay también agendas ocultas, agendas políticas y también agendas personales, una maraña de rencores, envidias, ambiciones, frustraciones, retaliaciones, falsas expectativas que se parapetan detrás de supuestas razones que en el fondo no son más que inventos o una evidente falta de comprensión de las circunstancias de un Plan Nacional de Lectura que apenas si empieza a caminar. Pero para quienes en realidad quieren escuchar qué es lo que realmente pasa con el Plan Nacional de Lectura, que es la mayoría, yo quiero decirles que el Plan es de todos, no es de un ministerio ni de un gobierno. Es la herencia cultural más importante que podemos legar a nuestros hijos. Buenos libros, buenas lecturas. Lecturas como sinónimo de libertad, de entendimiento, de conciencia, de reconocernos en el mundo, de caminar como un pueblo digno. Esa es la verdad y algún día, no muy lejano, espero que se reconozcan en el Plan y lo cuiden como algo muy precioso.

10.- ¿Qué significó para usted, a nivel personal, un reconocido escritor, llevar adelante este empeño?

Yo podría haber continuado en un ambiente en el que únicamente respondiera a la literatura, que es lo que en verdad me nutre el alma, pero tratándose de un Plan Nacional de Lectura, cuya falta critiqué durante años, no podía negarme a poner el hombro. No imaginé que prácticamente desde el principio tuviera que enfrentar tanta oposición, de toda naturaleza. No quise dar un paso al costado hasta tener algo palpable que mostrar al país, como ahora. Me gusta hablar con hechos y, aunque hay quienes están felices por lo que ha empezado a hacer el Plan, hay otros que parece que los insultara su sola vigencia. Me voy, sin embargo, con la satisfacción del deber cumplido, dentro de las especiales circunstancias que nos ha tocado enfrentar. Le deseo larga y fructífera vida al Plan Nacional de Lectura.

 

 

 

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Eva Rocío Villacís
periodista profesional ecuatoriana graduada en la Universidad Central de Ecuador. Tiene una amplia experiencia en Comunicación Institucional. Ahora ha incursionado en el periodismo con la misma vocación y empeño que lo hizo como Relacionadora Pública de importantes instituciones y personajes de nuestro país. Muy interesada en los acontecimientos políticos, culturales, sociales e históricos que se suceden en el día a día en Ecuador, se permite trasladar a ustedes el pensamiento, sentir y hechos de nuestro país Ecuador, para que los hermanos latinoamericanos estén oportunamente informados y motivados a para seguir adelante en la construcción de la Patria Grande.