“Parole in place” por vínculos con militares, un camino a la “green card”

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Básicamente existen dos formas de ingresar a EEUU de manera legal. Una es a través de la inspección y admisión derivada de una visa o waiver de visa, también conocido como ESTA, y la otra a través del otorgamiento de un parole o autorización de entrada.

Cuando un no ciudadano ingresa al país sin visa o parole, se entiende que ha habido una entrada ilegal, limitando las opciones de alivio migratorio a un número muy reducido de opciones: solicitudes de asilo y, en algunos casos, visas U, T y cancelación de remoción, cuando el inmigrante irregular tiene más de 10 años en el país, con condiciones muy estrictas para su aprobación.

Ahora bien, la autorización de entrada sobrevenida o parole in place (PIP, por sus siglas en inglés) es una ficción jurídica que permite entender que al solicitante le fue autorizado el ingreso a Estados Unidos, aunque haya entrado de manera ilegal, trayendo consigo importantes beneficios migratorios.

Esta ficción jurídica no está destinada a incentivar la inmigración ilegal, sino a reconocer el esfuerzo y entrega del personal militar activo o en reserva que tenga familiares inmediatos en condición de ilegalidad migratoria en Estados Unidos, que forman parte de la petición y se verían afectados con la separación o desmembramiento de su grupo familiar.

Dentro de los beneficios inmediatos está la posible obtención de permisos de trabajo y licencias de conducir. Y dependiendo del familiar, formular peticiones familiares que conlleven a la aprobación de una residencia legal permanente, sin necesidad de salir del territorio de Estados Unidos.

A modo de ejemplo, una mujer que contraiga matrimonio con un integrante de la Fuerza Aérea podría obtener este beneficio discrecional y una futura residencia por petición familiar, aunque su entrada al país haya sido ilegal.

Otro ejemplo puede ser una madre que ingresó de manera ilegal a Estados Unidos y tuvo un hijo en territorio americano, quien al pasar de los años se enlistó en el Navy a sus 18 años. Ella bien podría obtener una figura de autorización de entrada sobrevenida, para contar con permiso de trabajo y licencia de conducir hasta que su hijo alcance la edad reglamentaria de 21 años. Entonces podría formular una petición familiar de ciudadano americano, y obtener la residencia legal permanente, sin necesidad de abandonar el territorio americano.

Por ello, es importante consultar al abogado de inmigración de su preferencia, con el propósito de determinar si usted podría estar beneficiado por tan importante figura migratoria cuando tiene un vinculo inmediato con un miembro activo militar o la reserva.

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* Héctor Benítez Cañas es abogado de inmigración en Miami. Su firma de abogados Benme Legal se dedica a la práctica exclusiva de la Ley de Inmigración en el trámite de visas para inversionistas, profesionales, deportistas, artistas, entre otros; así como a procesos de naturalización y defensivos ante los Tribunales de Inmigración de Estados Unidos, entre los que destaca el Asilo Defensivo y la Cancelación de la Remoción.

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