¿Qué esperar del censo 2020?

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Un nuevo estudio del Departamento de Comercio de Estados Unidos ha comprobado que la información recolectada durante el censo de agosto de 1943 fue empleada para localizar los nombres y direcciones de ciudadanos de origen japonés. Luego fueron acorralados en campos de concentración, cuando la potencia del norte y Japón se fueron a la guerra. Eso lo explicó Margo Anderson, una historiadora de la Universidad de Wisconsin, y el estadista William Seltzer, de Fordham University en Nueva York.

Ahora mismo, se espera un censo. Se habla sobre las posibles repercusiones para nuestra gente si no se hacen contar. Nos dicen: no tendremos suficientes camas en los hospitales, ni cupo en las escuelas, ni los recursos necesarios para los centros de educación pre-escolar, ni las provisiones requeridas para suplir las necesidades alimenticias para quienes reciben asistencia social… En fin, una larga lista de consecuencias nefastas.

Visto desde la perspectiva estrictamente estadística, parecería imperioso decir: ¡hey, aquí estoy! Una premura que viene de la mano con algunas organizaciones hispanas/nacionales, auto-proclamadas como «nuestros representantes», quienes urgen al inmigrante indocumentado a salir de las sombras.

Estas entidades quieren hacernos creer que la deportación es una característica propia de los conservadores y del presidente actual. Hablemos claro: Barack Obama deportó tres millones de almas, y no todos malos hombres. En esos «días gloriosos», encontré niños huérfanos una escuela pública porque «la migra» se había llevado a sus padres.

Quisiera que reflexionáramos un instante: ¿es el censo la única manera de saber cuántos somos y dónde estamos? Por ejemplo, tomemos los algoritmos, las proyecciones, los métodos de interpolación, los cálculos, datos y comparaciones que actualmente sirven para decidir la tasa de ocupación de los hoteles de Las Vegas, las rutas de vuelos de las aerolíneas, cuántos carros nuevos se construirán, de acuerdo al número de nuevos conductores en un país, etcétera.

Entonces, ¿cómo es posible que, para pronosticar la necesidad de servicios públicos, se requiera ir de casa en casa cada diez años? Las grandes corporaciones, por ejemplo, saben de antemano, y con bastante exactitud, cuántas cárceles o galones de gasolina se necesitan en cualquier pueblo, en cualquier temporada, año tras año.

En plena era digital, en este momento de increíbles avances tecnológicos, ¿justo ahora me van a decir que la única manera de saber cuánta gente vive sobre suelo norteamericano es mandando a alguien a tocarme a la puerta? ¿Y los expedientes de nacimiento de los hospitales, los protocolos imperantes en los puertos que marcan quienes entran y no salen, el incremento en el número de multas o seguros de carros para no-residentes? ¿Nada de eso sirve para hacer un conteo? ¿En serio?

Para quien no posee una greencard, hacerse contar es un dilema que va más allá de la buena voluntad de generar datos fehacientes para una oficina gubernamental. Y si me tocara estar en su lugar, seriamente, me lo tendría que pensar.

 

@hergit11

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hergitllenas
Hergit “Coco” Penzo Llenas es una activista y escritora dominicana nacida en Santiago en 1970. Desde la adolescencia se interesó́ en el arte, especialmente en la literatura. En 1992 recibió una beca académica para continuar sus estudios de lengua francesa en París, Francia. Luego se radicó en Estados Unidos. En su carrera como profesional trilingüe, Hergit desarrolló y dirigió el programa de Aprendizaje Familiar, una iniciativa de The Public Education Foundation (2011-15), gracias al cual se mejoró significativamente el clima escolar y el nivel de participación de los padres en planteles considerados “en riesgo". Su historial también incluye la creación y/o dirección de programas destinados a servir, educar y movilizar a la comunidad latina para otras organizaciones como The Make a Wish Foundation (Nevada) y Ya es Hora!, ciudadanía (Las Vegas, NV). Actualmente es la directora nacional de Participación Hispana para The American Federation for Children (https://www.federationforchildren.or g), una organización sin ánimo de lucro que aboga por el derecho a opciones escolares, a fin de que todos los niños en edad escolar tengan acceso a una educación de alta calidad.