MAYAGÜEZ CELEBRA SU HERENCIA ANCESTRAL Y AL CACIQUE URAYOÀN CON CEREMONIA INDÎGENA

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Con artesanos, estatuas vivientes y una estampa en que las mujeres Taînas preparaban el Casabe de una forma tradicional fue el ambiente propicio para iniciar un Areyto ( fiesta) en honor a la inauguración de la estatua del Cacique Urayoàn ubicada en el Paseo Lineal de El Litoral de Mayagüez.

El Concilio Taino Guatu-Ma-cu A Boriken fundado en el año 1992 inició la celebración con un Areyto dedicado a Urayoán ante el Monumento que la administración municipal colocó en el lugar en el año 2004, para honrar al gran cacique mayagüezano que ordenó el hundimiento de Diego Salcedo para confirmar el carácter mortal de los conquistadores.

El Concilio, dirigido por el Cacique Ca Ciba Opil quien ha concienciado sobre la grandeza  y valentía de nuestra raza taína, el valor de nuestros ancestros,  y que promueve las tradiciones de nuestros primeros pobladores, sus costumbres y su gastronomía, inició los actos de celebración.

Urayoàn era el Cacique del Yucayeque del Yagüeca; uno de los principales Caciques del àrea Oeste de Puerto Rico y quien dio inicio a La Rebelión Taîna de 1511.

El 19 de noviembre de 1493 fue la llegada de los Conquistadores a Boriquèn (así se llamaba Puerto Rico) con la supuesta idea de Cristianizar a los habitantes de la isla junto al Gran Almirante Cristôbal Colòn. Los Historiadores y Antropólogos coinciden en que fue un encuentro entre dos mundos muy distintos y un choque cultural muy violento para los indios Taînos.

El primer encuentro fue cordial, lo que se conoce como La Ceremonia del “Guaitiao” pero luego, los españoles comenzaron a abusar de las mujeres y a exigirles que trabajaran para ellos quitàndoles la libertad de manera cruda y cruel maltratando al nativo al que se le conquistó a base de atrocidades impresionantes como descuartizarlos, una forma de ejercer autoridad  para que esto le sirviera de escarmiento al resto de la población nativa.

España era un país en pleno desarrollo imperial y los indios no eran esclavos de los colonizadores, eran sûbditos del rey pero, ellos los convirtieron en esclavos siendo la población indígena explotada casi hasta la extinción. De manera obligatoria los ponîan a trabajar en minas y en la agricultura para sufragar la conquista. Los indios resistieron pero fueron objeto de persecusiôn: el Indio que se negaba a obedecer era buscado por los “recogedores de indios” para obligarlos a laborar demostrando que lo ûnico que les interesaba era el oro de la isla.

Los Taînos eran nobles y pacîficos pero ya se habîan dado cuenta que los españoles eran mortales y no dioses como les habían hecho creer que eran. En el 1510 Urayoàn utilizó su inteligencia hacièndole una cordial invitataciôn al español Diego Salcedo a su casa y en el camino hasta se dejó cargar en brazos por los indios para que no se le mojaran los pies y los indios lo ahogaron en el rîo para comprobarle al resto de la población que no eran dioses y sî unos simples mortales como ellos. Así comenzô “La Güasàbara” ( la guerra) en todo Puerto Rico. Urayoàn dio comienzo a La Rebelión Indîgena del 1511 ( la guerra negada) que duró todo el siglo XVI.

Los indios quemaron a Caparra (que era la Capital de ese entonces) y quemaron los libros del Obispo Alonso Manso. Mayagüez siente orgullo de saber que la gente de su pueblo aûn lleva ese ADN en su sangre ya que arqueolôgicamente se ha comprobado que era en este pueblo donde más Indios Taînos existîan y que aunque trataron de destruirlos no pudieron.

La actividad de inauguración de la estatua de Urayoàn se llevó a cabo con un gran espectáculo y homenaje musical con los niños “Los Botucos de la Bomba,” dirigido por la gran profesora y bailadora Liz Saira, el grupo Folklôrico “Yagüembé” dirigido por don Ramón “Papo” Alers y las innovadoras “Las Chamakas del Buleo,” que es una propuesta de la Escuela de Bomba Municipal dirigida por la inigualable bailarina y profesora de baile Jamie Pèrez.