ECUADOR: PLURINACIONAL E INTERCULTURAL

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La Constitución ecuatoriana en su artículo 1 destaca que nuestro país: “es un Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico”. En tanto en su  artículo 2 señala “El castellano es el idioma oficial del Ecuador; el castellano, el quichua y el shuar son idiomas oficiales de relación intercultural. Los demás idiomas ancestrales son de uso oficial para los demás pueblos indígenas en las zonas que habitan y en los términos que fija la ley. El Estado respetará y estimulará su conservación y uso”.

A la luz de estos principios es necesario recordar que nuestra  realidad nos muestra a un país conformado por diversos pueblos, etnias y culturas que cohabitamos de forma unitaria, sin que su calidad de pluricultural y multiétnico sea motivo de exclusiones, más bien estamos encaminados hacia la complementariedad.

Reconocer la existencia de pueblos distintos al resto de la sociedad nacional,  que habitan desde el nacimiento mismo de la nación es valorar nuestra  ancestralidad e identidad. Identificar que la pluriculturalidad nos permite aceptar que cada pueblo  tiene una cosmovisión  diferente respecto a sus orientaciones, tradiciones, costumbres, valores, conocimientos y saberes es necesario para conocernos y respetarnos.

De ahí que,  me propuse escribir este tema  que nos retrata a la sociedad ecuatoriana frente a los demás. De hecho, por el espacio no podré nombrar a todos nuestros pueblos.

Comenzaré  recordando que en el último censo Población y Vivienda de 2010, en el que los ecuatorianos teníamos que auto- identificarnos, nosotros nos  afirmamos como mestizos un 71.9%, montubios un 7.4%, afroecuatorianos un 7.2%, indígenas un 7%, blancos 6.1% y otros un 0.3%.

Con estos resultados podemos colegir que el principal grupo étnico, en Ecuador,  es el mestizo. Este mestizaje comenzó a principio del siglo XVI, cuando los conquistadores españoles  ante la escasez de mujeres españolas raptaron o violaron a mujeres indígenas.

Cabe señalar que existen otras formas de clasificarnos étnicamente: los mestizos, los afro-ecuatorianos, los euro-ecuatorianos y los amerindios.

El  mestizo es el grupo de mayor población, los euro-ecuatorianos  son los descendientes de los españoles nacidos en nuestro territorio, los afro-ecuatorianos descendientes directos de los esclavos africanos transportados durante la época Colonial  y los amerindios aquellos que originariamente ocupaban nuestro territorio. Los amerindios engloban a 14 nacionalidades y 18 pueblos  indígenas reconocidas por el Estado.

Para tener una idea integral de cómo están  repartidas territorialmente las diversas etnias , les contaré que en la región costera tenemos a los chachi, awa, epera, tsáchila; en la zona andina los quichuas;  y en la amazonía los cofanes, secoyas, huaorani, shuar, záparos, quichuas, achuar y sionas.

Ahora, relievaré lo más importante de casi todas las nacionalidades para tener un conocimiento más cercano de sus  peculiaridades.

En la región costera habitan  los Awa pueblo amerindio ubicado en la frontera entre Colombia y Ecuador. Su idioma es el awa pit.  Según cuentan sus antepasados, esta nacionalidad es descendiente de los Mayas de México. Ellos vinieron rumbo a América del Sur hace unos 300 años y se asentaron en la Colombia luego pasaron a Esmeraldas- Ecuador.

Sus creencias están ligadas a su mundo simbólico,  un pueblo ligado estrechamente a la naturaleza y creencias dadas por los procesos de evangelización. Es un pueblo respetuoso respecto a la muerte. Si un niño muere sin el bautizo cristiano, lo entierran en el monte o a orillas de un río. Si muero un niño bautizado lo entierran en medio de una gran fiesta, afirma un documento de la CONAIE.

La zona selvática del noroeste de Esmeraldas es el hábitat de los Chachis o Cayapas, cuya lengua es el cayapa. Un grupo que ha progresado económicamente por la producción  y venta de artesanías e instrumentos musicales. En el cantón Eloy Alfaro de la misma provincia habitan los emberá o también conocidos como chocós, reconocidos por sus habilidades en la navegación.

En la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas  viven los famosos Tsáchilas o mejor conocidos como Colorados por su costumbre de pintarse el cabello de rojo con achiote, cuyo su idioma es el tsáfiqui.

El año nuevo de los Tsáchila se inicia el sábado de Gloria

Entre sus celebraciones más destacadas tenemos la fiesta llamada KASAMA, palabra que en su lengua significa “nuevo día, nuevo amanecer”. Esta celebración ancestral marca el inicio de un nuevo año, y generalmente coincide con el sábado de Gloria, fiesta de la religión Católica. Es una feliz oportunidad para que esta etnia se reencuentre y reviva sus costumbres.

En el Kasama se rinde homenaje a los ancianos, las parejas de novios aprovechan la ocasión para pedir la mano de la novia a sus padres, se agradece a los dioses por los dones recibidos, sobre todo por la fertilidad de sus tierras. Vale mencionar que esta celebración nació hace 500 años.

A decir de Henry Calazacón, un historiador tsáchila, el origen de su nacionalidad se remontaría a la cultura Taína en Centroamérica debido a las semejanzas físicas que tienen con estos pueblos procedentes de las Bahamas y de las Antillas. Otros afirman que descienden de  los Yumbos. También hay estudiosos que aseguran que sus ancestros están en Asia por su sabiduría respecto a las plantas. Todas estas son teorías pues no existe una investigación formal que lo pruebe.

Una costumbre destacada de los Tsáchilas es la práctica del shamanismo, legado de sus curanderos antepasados que “consultaban” a los espíritus de la  naturaleza para hacer sanaciones de diversa índole.

 

Los Montuvios, de la provincia de Manabí, se destacan por la elaboración de los sombreros de paja toquilla.

En esta zona costera, también, están afincados los Montubios que son el resultado de la mezcla de la raza negra, cobriza y blanca. Su nombre deriva porque viven en el monte. Los Montuvios de Manabí son los productores del sombrero de paja toquilla declarado  Patrimonio  Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Asimismo, en la costa están ubicados los afro-ecuatorianos, mayoritariamente,  en la provincia de Esmeraldas. En Imbabura,  zona andina,  en el valle del Chota; además su presencia se la puede constatar en las provincias del  Guayas, El Oro y Manabí.

Los afro descendientes  fueron traídos como esclavos por los españoles durante la  época de la conquista y la Colonia.  Sin embargo los afros esmeraldeños siempre se consideraron libres de la esclavitud  impuesta por los españoles. Alonso de Illescas su líder  dio guerra a los españoles  y formó un palenque al que los insulares le denominaron la “tierra de los zambos” y  a los  que no pudieron someter. Lamentablemente, es un grupo que ha sufrido importantes niveles de exclusión y marginación a lo largo de la historia, lo  que constituye  otra forma de esclavitud.

Su aporte a la cultura ecuatoriana es valorada.  Su música es  considerada como Patrimonio Inmaterial por la UNESCO, esta se caracteriza por utilizar la marimba, su estandarte de vida, los bombos, el  cununo, el guaza. Los ritmos que interpretan con los mencionados instrumentos son el chigualo, el arrullo, el andarele, el alabao y la caderona.

En tanto, las comunidades negras de la provincia de Imbabura, es decir los del Chota, han desarrollado el ritmo conocido como la Bomba, tocada con guitarras, el requinto, las maracas o el güiro. La Banda  Mocha es otro ritmo interpretado con instrumentos rudimentarios como hojas de naranjo, flautas, machetes, bombo y cornetas.

Recordemos nombres de afro-ecuatorianos notables: Alonso de Illescas, los escritores Nelson Estupiñán y Antonio Preciado, los futbolistas Agustín Delgado, Antonio Valencia, Alberto Spencer, Enner Valencia, Felipe Caicedo, etc.

Al recorrer la zona andina observamos que sus   habitantes los quichuas o Kechuas, son numerosos en relación a otros pueblos. Su  nombre es empleado para designar a los pueblos originarios  de la zona de los Andes. Su lengua es  el quichua,   la más hablada en el país. Lengua materna de varias etnias incluso de la amazonia.

Una de las  etnias más representativa son los SalasaKas, descendientes guerreros de los Incas,  provenientes de Bolivia, asentados principalmente en la provincia de Tungurahua.

Hace poco tiempo, la Asamblea Nacional con el fin de proteger a esta comunidad exhortó al ministerio de Cultura y Patrimonio para que  incluyan a las manifestaciones de esta etnia como parte representativa de nuestro patrimonio inmaterial del Ecuador.

 

 

Esta nacionalidad ostenta una vestimenta muy original que es una mixtura de dos formas culturales, la indígena propiamente dicha y la influencia española, usada en festividades especiales y en ceremonias y el ritual matrimonial.

En la zona austral andina tenemos a los Saraguros, una de las comunidades que más se demoró en integrarse al estilo de vida de los mestizos, hasta 1962 era un pueblo totalmente independiente.

En sus orígenes fueron  mitimaes enviados por el inca Huayna Cápac cuando emprendió la conquista de Quito. Los Saraguros se enorgullecen de su raza, de sus costumbres y su estirpe. Cuidan celosamente su linaje y hablan el kichwa más puro.

Conservan su vestimenta particular, poncho negro, sombreros bordados en blanco y negro elaborados de lana de oveja.  Y ostentan una hermosa joyería artesanal de plata.

En la parte norte andina  están asentados los Otavalos, particularmente, en la provincia de Imbabura. Etnia reconocida dentro y fuera de las fronteras nacionales por su carácter  comerciante. La industria textil es su máxima expresión cultural. Su tradicional pelo largo trenzado, su sombrero, pantalón blanco, alpargatas y poncho azul en los hombres; blusa bordada con flores multicolores, anaco (falda) oscuro en las mujeres los delatan en cualquier lugar del mundo, señala  el historiador Raúl Amaguaña Lema.

El historiador Efrén Avilés Pino se refiere a los cañaris, quienes habitan   en las provincias del Cañar y el Azuay, se caracterizaron por su habilidad en la orfebrería. Antes  trabajaron con el oro en la elaboración de orejeras, zarcillos, diademas, brazaletes, narigueras y bastones de madera, recubiertos  con láminas de oro repujado.

Se caracterizaron por ser amantes de la libertad por lo que nunca aceptaron rendirse a los Incas; por lo que, cuando llegaron los españoles cooperaron con ellos para derrotar a Rumiñahui ya que tampoco querían que los quiteños les dominen, es decir desconocían al Inca Atahualpa.

El pueblo Puruhá afincado principalmente en las provincias de Chimborazo y Bolívar, se caracterizan por sus creencias en torno a la naturaleza. Para ellos las montañas con nieves perpetuas eran sus dioses protectores: el Chimborazo, el varón y la mama Tungurahua, la hembra, esposa del Chimborazo.

Otra de sus peculiaridades es su vestimenta, conservan el poncho, generalmente rojo, camisa blanca, alpargatas  y sombrero de paño. Las mujeres con sus anacos sujetos con una faja o chumbi, blusas con bordados multicolores, sobre estas una bayeta sujetada al pecho con collares y con pulseras.

En la amazonía tenemos a los Achuar, quienes están asentados en las riberas del río Pastaza, provincia del Napo, y en las fronteras entre Ecuador y Perú. En tiempos pasados fueron guerreros muy temidos por su tendencia a aniquilar  a sus enemigos.

Se caracterizan por su relación íntima  con la naturaleza y sus procesos. Basados en cálculos astronómicos y ciclos biológicos han creado un modelo de representación de ciclos anuales en el bosque que es más preciso que cualquier otro desarrollado por biólogos o científicos climáticos.

Los cofanes son oriundos del noroccidente de la Amazonía, viven en la provincia de Sucumbíos, en las reservas Cofán- Bermejo, Cayambe- Coca y Cuyabeno.

Las mujeres elaboran collares y pulseras multicolores con las semillas de varios frutos que las unen con los hilos de chambira, una planta del bosque. Para añadirle más atractivo a sus creaciones usan alas de escarabajos y pequeñas piedras extraídas de los ríos. Uno de los objetos que más compran los turistas son sus tejidos elaborados con chambira, una fibra que se obtiene de la palma del bosque.

En el noroccidente de la Amazonía se han ubicado los Huaorani o Waorani, antiguos Aucas. Estos grupos se caracterizan por su defensa, a muerte,  de sus territorios. Su terruño tenía una extensión de 20.000 km ahora apenas 1.605 Km. La defensa de su tierra, ante el avance de la industria petrolera de forma agresiva, les ha valido para que se los califiquen de violentos y salvajes. Por esta forma de actuar los llamaron AUCAS.

Viven de la caza y la agricultura, la técnica que utilizan les ha permitido tener suelos ricos para la siembra. Antes permanecían desnudos, tanto hombres como mujeres, el hombre apenas con un pequeño sujetador de pene amarrado a la cintura para realizar sus travesías por la selva. Hoy en día,  su vestimenta ha variado y usan vestimenta a la usanza occidental, los hombres llevan siempre consigo una bodoquera que es su instrumento de caza con dardos envenenados en la punta; tanto los hombres cuanto las mujeres se perforan sus orejas y las atraviesan con tarugos de madera de balsa, nos cuenta Diego Paredes.

Los Secoyas habitan en la amazonía ecuatoriana y peruana.  En Ecuador habitan en las riveras de los ríos Eno, Napo, Aguarico y Cuyabeno, su idioma es el  secoya. Su nombre obedece a un  río y a una quebrada considerada su lugar de origen. El Estado ecuatoriano ha declarado  a su territorio como Reserva Faunística Cuyabeno.

En las riberas del río Putumayo está el pueblo Siona, ellos se califican como el pueblo del río “caña brava” que llegaron a estas tierras hace siglos.

Los Shiwiar están poblando la zona del suroeste de la provincia de Pastaza. Son habitantes tradicionales de estos territorios. También viven en la amazonía del Perú.

Los temidos jíbaros, ahora reconocidos como Shuar  son el pueblo amazónico más numeroso, 80.000 miembros. Ellos habitan en las selvas de Ecuador y Perú. Como jíbaros les calificaron los españoles porque no se dejaron conquistar  por ellos  peor aún por los incas. En 1599 los Shuar dirigidos Kirup expulsaron definitivamente de su territorio a los españoles.

Su actividad principal es la agricultura y ganadería. La fabricación de textiles tradicionales  de gran calidad también ocupa su tiempo.

Si tenemos que recordar a los Shuar es por la “reducción de cabezas”, tradición ancestral que tiene gran simbolismo. Cuando se enfrentaban dos tribus  Shuar, el jefe vencedor tomaba la cabeza del vencido y procedía a la reducción de su cabeza. El jefe se encargaba de hacer la Tzantza, totalmente solo, en profunda meditación y ayuno.

Para la reducción de la cabeza, los Shuar primero cortaban la cabeza de sus adversarios, Luego con un cuchillo se hacían un corte desde la nuca al cuello, se tiraba  la piel y se desprendía del cráneo, desechando el cerebro, ojos y demás partes blandas, además de los huesos.

Luego se metía la piel en agua hirviendo a la que se le añadía jugo de liana y otras hojas, que evitaban que se caiga el pelo. Mantenían la cabeza sumergida sólo durante unos 15 minutos.

A continuación retiraban la cabeza del agua, la que en ese momento era la mitad del tamaño original y la ponían a secar. Una vez seca, se raspaba la piel por dentro para quitar restos de carne y evitar el mal olor y la putrefacción,  se frotaba por dentro y por fuera con aceite de carapa.

Después se cosía el corte realizado en la nuca para extraer los materiales blandos y el cráneo. También cosían los ojos y la boca, por lo que quedaba la cabeza como una bolsa, en la que echaban una piedra del tamaño de un puño.

Finalmente, colgaban sobre el fuego para desecarla poco a poco con humo, a la vez que se le iba dando forma al cuero con una piedra caliente. En este proceso la cabeza acababa por reducirse. Finalmente, se retiraba la piedra  y se le teñía la piel de negro, nos cuenta, Jimi Lincango.

En fin, muchos se preguntarán el por qué topé este tema. Lo hago porque es muy importante dar una mirada a las raíces de nuestra nacionalidad ya que constituyen las bases de nuestra identidad.

Difundir nuestro patrimonio cultural  es importante para tener una conciencia colectiva que mire con respeto y orgullo nuestro pasado, presente y futuro. Añadiría que conociendo nuestro rostro evitaríamos todo tipo de discriminación y racismo. Y permitiría defender y  conservar nuestro patrimonio.

 

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Eva Rocío Villacís
periodista profesional ecuatoriana graduada en la Universidad Central de Ecuador. Tiene una amplia experiencia en Comunicación Institucional. Ahora ha incursionado en el periodismo con la misma vocación y empeño que lo hizo como Relacionadora Pública de importantes instituciones y personajes de nuestro país. Muy interesada en los acontecimientos políticos, culturales, sociales e históricos que se suceden en el día a día en Ecuador, se permite trasladar a ustedes el pensamiento, sentir y hechos de nuestro país Ecuador, para que los hermanos latinoamericanos estén oportunamente informados y motivados a para seguir adelante en la construcción de la Patria Grande.