DESDE PUERTO RICO: HAY QUE CERRAR ESCUELAS PÚBLICAS

DESDE PUERTO RICO: HAY QUE CERRAR ESCUELAS PÚBLICAS

Es un hecho de que se están mudando miles de familias a Florida, Texas, Nueva Jersey y otros estados de la nación americana.  Ya no se justifica el gastar millones de dólares en mantener 500 escuelas con una fracción diminuta de estudiantes que les queda.  El problema no es de diseño, el problema es demográfico.  Ya no están naciendo niños y niñas al ritmo acelerado de antes ni tampoco tenemos la cantidad de familias que teníamos antes.

Los edificios escolares y sus sistemas de mantenimiento, directores, personal académico, maestros de todas las materias, personal de apoyo, personal de distrito, bibliotecarios, personal de mantenimiento, y muchos más son gastos de millones de dólares que ya no se justifican si solo les queda 25 estudiantes por edificio. Los edificios escolares gastan agua, electricidad, mantenimiento de ornato, pintura, plomería, electricidad, seguridad, y muchos más gastos que requiere mantener el edificio abierto y en buen estado.

Hay que decidir entre cerrar edificios escolares o dejar a los estudiantes sin maestros, recursos, tecnología, libros y otras cosas esenciales.  La isla de Puerto Rico ya no tiene el dinero para darse el lujo de gastarlo en edificios casi vacíos. También hay actualmente miles de oficinas y edificios alquilados llenos de récords de papel que pueden digitalizarse.  Con el ahorro de estos edificios, se puede subir el sueldo a los maestros que queden en el sistema.

El Departamento de Educación existe por una ley.  Su función es la de darle una educación de calidad al estudiante de Puerto Rico. Eso no está pasando ahora mismo. Ese fracaso se mide con las pruebas de la última década donde se han fracasado los estudiantes en todas las materias.

No busquemos culpas por la pobreza familiar. Hay padres pobres que se preocupan por la educación de sus hijos y reconocen que la misma es la única forma de salir de la pobreza.

En el Departamento de Educación, por décadas nos hemos mentido y engañado creyendo que cambiando el currículo y vigilando al maestro con más personal administrativo hace alguna diferencia.  Hemos creado más departamentos dentro de la estructura. Hemos contratado más corporaciones por millones para que den tutorías esperando un cambio significativo el cual no ha hecho nada.

Vamos a tratar un modelo donde hay dos maestros, (con maestría) por salón de clases con quince (15) estudiantes por maestro. Hay que exigirle al director escolar que de por lo menos una clase al día para que no esté enfocado en otras actividades que nada tienen que ver con lo académico. Hay que reducir y eliminar el papeleo del departamento de educación que de nada sirve tampoco.  Vamos a aumentarle el sueldo al maestro significativamente para que no tan solo trabaje dignamente pero también se sienta motivado a continuar laborando en el magisterio.  Vamos a crear un ambiente donde el estudiante resuelve problemas reales de su comunidad y usa el salón como laboratorio.  Vamos a desarrollar la creatividad en cada estudiante dándole la libertad de crear proyectos con ideas nuevas.

Esto requiere una revolución pedagógica en nuestras universidades y a nivel de país.  Los profesores y los programas académicos de pedagogía están obsoletos en su mayoría y se concentran mas en el proceso más que en los resultados.  Algunos de ellos nunca han sido maestros de escuela.  Muchos se niegan a cambiar por su estatus permanente en la cátedra y no hay nada que los cambie.

Por eso es que en otros países del mundo, cerraron los departamentos de pedagogía en todas las universidades y crearon un instituto de entrenamiento nuevo para maestros el cual exige un alto promedio y es muy competitivo.

Ya no podemos seguir con lo mismo y hay que cambiar rápido para ver los resultados positivos que han funcionado en otros países del mundo con menos recursos.

 

 

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