Columna Sylvia Castillo: Día Funesto para la Educación Puertorriqueña

¡Ironías de la vida!

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EL 2 de agosto 2018 fue un día funesto para la educación puertorriqueña. La sentencia de la juez Lynette Ortiz de que sí se van a cerrar las escuelas elegidas en el área oeste y las alegaciones de padres, maestros y líderes de la comunidad de que no hay un impedimento de fuerza para que las mismas permanezcan abiertas ha sido un duro golpe para niños, padres y maestros que hoy se sumen en la desesperanza.

Hoy más que nunca he sentido vergüenza de la gente que está al frente de mi país y que violenta la niñez de mi querida isla.

Se habla de violencia en las calles, violencia física, familiar y hasta matrimonial, pero no hablan de la violencia de un gobierno que atenta contra lo más sagrado que pueden tener nuestros hijos: una escuela elemental digna de que ellos puedan llamarla “mía” y no un lugar de hacinamiento como si fueran reses en un establo.

Cerrar escuelas es un hecho violento sin precedente alguno y ubicar a niños pequeños en una escuela destruída por el paso del tiempo, del uso y de sus áreas adyacentes frecuentadas por delincuentes, no es una idea fácil de digerir por una comunidad con deseos de criar hijos saludables mental y físicamente.

Es lamentable que después de tantos esfuerzos, protestas y hasta desobediencia civil frente a las escuelas para evitar el cierre de las mismas; haya ganado la mezquindad de unos pocos que quieren manipular la mentalidad de un pueblo embruteciéndolo al privarlo de un derecho constitucional como lo es la educación.

La indignación es muy grande en nuestro pueblo; no solo están indignados los padres de niños escolares, sino los adultos que ya no tenemos hijos ni nietos en las escuelas porque los niños son responsabilidad de todo un pueblo que ama a su gente, pero sobretodo, a los niños que son la promesa más fehaciente de que un país tendrá algún futuro.

La guillotina de estos tiempos es el ataque a la educación de un país quebrado por políticos de segunda clase que necesitan asesoramiento para ejercer un trabajo que por su desconocimiento resulta totalmente mediocre y pasan a ser políticos de “pura pinta” y nada más, a quienes les encanta el reconocimiento y la pleitesía mientras al pueblo se les trata como mendigos y se les ofrece $500.00 dólares por cada niño de edad escolar desde los 7 a 17 años con el objetivo de “pasarles la mano” para que se les olvide el mal rato por el que están pasando y acepten de manera sumisa todas las decisiones que se asuman en un gobierno que dice ser democrático pero hace lo que le viene en gana en beneficio de unos pocos.

¿Por qué unos pocos? Porque: ¿a quién le beneficia el cierre masivo de escuelas públicas? A los poseedores y manejadores de escuelas privadas. Por lo que ven, la piña está muy agria pero sólo para unos pocos; para los pobres.

El único apoyo que han tenido los padres, maestros y demás empleados escolares ha sido El Grupo Juventud Hostosiana del área oeste que han estado desde el principio apoyando la causa del no cierre a las escuelas y hasta hoy siguen en pie de lucha para intentar concientizar al pueblo y sensibilizar al gobierno a la vez de intentar hacerlo entrar en razón.

El área oeste es donde más escuelas se cierran en todo Puerto Rico ya que son 47 posibles escuelas en esta región y en Mayagüez nada más, son 7, incluyendo la Theodore Roosevelt donde se hizo un show mediático aparentando que había apoyo del gobierno municipal, cuando en realidad ya esa escuela tiene nombre y apellido sobre las oficinas que pronto se instalará en la misma ya que su estructura Art Deco, su fortaleza, seguridad y belleza de la misma no serán ignoradas por el gobierno. Sobre esto, nos dice José Ruiz: -“ Una de las cosas que más nos tiene enojados a nosotros como padres de la comunidad es que, nosotros pintamos la escuela y hasta las palmas que rodean la estructura las sembramos nosotros para que ahora el gobierno se apropie de ella, mientras a nuestros hijos los envían a una pocilga.”

La dama Marta Negrón riposta: -“Yo voy a responsabilizar al gobierno municipal y estatal si algo le pasa a alguno de nuestros niños porque ya se sabe que la escuela Manuel A. Barreto no está en condiciones para recibir a unos niños tan pequeños de escuela elemental.”

Al momento se nos acerca la joven Johanna Díaz para expresar:-“Para el gobierno nuestros hijos son basura. Cierran escuelas en perfectas condiciones pero se gastan millón y medio en la compra de vagones donde piensan meter a nuestros hijos a estudiar en lo que terminan de poner en condiciones las escuelas receptoras. Yo no sé qué más irán a hacer para humillarnos. Esos vagones hay que acondicionarlos, ponerles luz y hasta aires acondicionados porque si no, nuestros niños morirán por asfixia. El gasto en acondicionar esos vagones será grande y todavía hablan de economizar. Yo estoy indignada, aterrada y preocupada por la seguridad de mis niños porque esa escuela (la escuela intermedia Manuel A. Barreto) no es para nada segura. Disculpen… tengo los nervios destrozados.”

Mientras, se desconoce el paradero que tendrán más de 7,000 mil maestros que aún no saben qué sucederá con ellos. Sin embargo, un legislador tiene la osadía de renunciar a su escaño político para dedicarse a ser maestro en momentos de una reforma educativa que más bien Parece una reforma destructiva. Ironías de la vida!