Norberto Sánchez: “La madera esconde muchos secretos dentro de ella”

Artesano puertorriqueño de Panderas y Barriles de Bomba y Plena

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“Si no hacemos negocios y hacemos amistad ya yo estoy satisfecho”

 

Entre cantos de gallos, palomas revoloteando en completa libertad, rodeada de helechos, bromelias y ese olor tan típico de nuestra naturaleza tropical isleña, emerge como una reina ¨La Cojoba¨, hermosa casita convertida en el sin igual taller del artesano puertorriqueño Norberto Sánchez en el pueblo de Cabo Rojo.

 

COJOBA

La Cojoba

 

Don Norberto, quien además de ser enfermero graduado, es compositor, pintor, cantante y músico, se define como amante de la cultura puertorriqueña y de la tradicional música de bomba y plena. Como la madera se ha convertido en su pasión, vive rodeado de diferentes tipos de ella como el Guayacán, Cedro, Corozo, Moralón, Roble y el bellísimo Ébano, con los que construye sus hermosas piezas artesanales de panderos de plena y barriles de bomba.

 

“No obstante que soy enfermero, siento pasión por crear objetos con las manos. Me dedico generalmente hacer réplicas de panderos, tambores, collares, pero también confecciono adornos para la casa, escritorios, pisa papeles, en fin, todo lo que tenga que ver con bomba y plena”, manifestó en una interesante plática en “La Cojoba” donde nos habló de sus recuerdos, el problema que enfrentan los artesanos puertorriqueños, el mercado artesanal y qué debiera hacer el gobierno para ayudarlos.

 

Manifiesta gustar de todo lo que tiene que ver con la cultura, confesando que siente ser un cantante frustrado porque le encanta cantar y componer. “A pesar de que no tuve recursos me defiendo muy bien en el canto. A muchos les gusta mi trabajo a pesar que no ejecuto muchos instrumentos toco a nivel aprendiz un poco de pandero y de barril. Lo suficiente para alegrarme la vida, pero escribiendo me va mejor¨.

 

Indica que empezó trabajando sin maestro, solo, pero una vez comenzado, conoció a varios artesanos que le enseñaron algunas técnicas. “El primero que me ofreció su ayuda fue el señor Ricardo (Ricky) Soler (Q.E.P.D.), artesano de instrumentos de percusión. Me enseñó técnicas para trabajar con la madera a pesar de que me era difícil porque elaboraba los instrumentos a tamaño normal y los mío son en escala bien pequeña. Me ayudó desinteresadamente, hasta me regalaba materiales que le sobraban, con él aprendí mucho. Otros también me ofrecieron ideas de como moldear y unir alguna madera, cuáles de ellas toman más brillo, menos, las más duras para trabajar”, recuerda.

 

“Los toques de Bomba y Plena, canciones y mirar mucho la madera me inspiran a ser creativo. La madera esconde muchos secretos dentro de ella. Dicen que los escultores como Miguel Ángel, veía una piedra de mármol y entusiasmado se inspiraba en su creatividad, personalmente no lo podía concebir hasta que comencé a trabajar con la madera”.

 

Sobre el nombre de su taller “La Cojoba” explica que era “un ritual que utilizaban nuestros indios Taínos para allegarse a un mundo espiritual, a otro plano. Según los historiadores ellos alucinaban, se comunicaban con lo que ellos le llamaban sus deidades, sus poderes superiores, inhalaban un polvo que hacían a base de plantas, huesos, conchas y de la semilla del árbol de la cojoba. Todo eso es especulativo porque nadie los vio utilizando algún tipo de sustancia alucinógena”.

 

 

 

Recuerdos e Historias.

LA COJOBA PINTURA“En esta casita hay mucho sentimiento, historia, no me hace alucinar pero me transporta a los tiempos de mi niñez, siento mucha añoranza por esa época que mi mamá vivía.

 

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Mi papá la construyó para mi madre porque cuando ellos se casaron fueron a vivir a un sitio parecido, con el fogón dentro de la casa, el fregadero afuera, una casa pequeñita para dos personas humildes. Luego él le construyó ésta que es igual y ella era loca con su casita. Cuando fallece, se queda cerrada, un día conversando con mi padre y mi hermano me sugirieron trabajara en ella. “La Cojoba” me pone en contacto con unos tiempos que fueron muchos mejores de los que vivo, se concibe un ambiente de paz, meditación. Aquí se han escrito canciones, poesías, se sienten vibraciones bonitas. Un enlace entre la mucho mejor época pasada y la actual.

 

 

-¿Cuál es la mejor madera para trabajar?

– Hay muchas, unas más duras que otras. La madera de Cedro es bien fácil para manejar, las cuchillas le entran fácil, los taladros. Con tan solo un poco de lija tienes una superficie bonita y lista para enganchar en un collar o en una mesa.

 

El Guayacán es diferente, súper dura pero una vez que la trabajas tiene un brillo natural como si estuvieras trabajando con un mármol.

 

El Ébano es negro y viene de África. La llaman “la reina de ébano” por el color negro pero también tiene su color crema y es otro enlace más con nuestras raíces e influencias africanas, me encanta trabajar el Ébano y el Guayacán aunque sean duros.

 

 

– ¿Es Puerto Rico un buen mercado para los artesanos?

-Me va muy bien con mis artesanías. Esta mañana fui a visitar a un amigo para venderle una pieza (el colecciona artesanías) y me enseñó una que le costó $140.00. Aunque he vendido algunas a ese precio, se hace muy difícil. En mi caso, las piezas que hago más caras: $30.00, $35.00 dólares.

 

Hay mucha gente dentro del ambiente de la bomba y de la plena que le gustan mis collares. Hay quienes tienen familiares en Estados Unidos, les gustan y se los envío por Express Mail. Se siente bien bonito porque además de hacer negocio haces amistades.

 

También creo piezas por encargo. En ese momento acordamos que me haga llegar una foto y al terminarla si le gusta, me envía el dinero y yo la pieza. Si no le gusta, igual hacemos amistad y se la vendo a otra persona.

 

Yo confío mucho en la benevolencia de Dios. Dios es muy bueno, me da materiales gratis, este lugar, una familia… Siempre que voy algún lugar a vender, le regalo una pieza a un niño o a un anciano, alguien que no me la puede comprar y Dios me la devuelve después.

 

 

– ¿Existe alguna Asociación de Artesanos en Puerto Rico?

– Hay artesanos unidos bajo el Instituto de Cultura, otros bajo Fomento. En la actualidad se está gestionando una Cooperativa. En días pasados tuvieron una reunión, hay muchos planes y todos conducen a proteger nuestros trabajos como artesanos y los mercados de artesanía.

 

Hay sitios que dicen “Artesanías” y cuando vienes a ver los coquíes son verdes y por debajo dicen “Made en China” o Taiwán. Es un engaño porque lo primero; es que los coquíes no son verdes y los dibujan en la playa, los cuales ellos no la aguantan, pero claro, los traen de Vietnam, China, Corea. Además son productos de explotación humana porque desde mañana a noche los ponen a hacer coquíes verdes y les pagan 25 centavos al día.

 

Se están creando ese tipo de entidades con el propósito de educar al pueblo sobre lo que es una verdadera artesanía, que no es simplemente comprar un pedazo de cristal y unirlo con un cordón.

 

Cuando me certifiqué como artesano, nos dieron charlas explicando el verdadero origen de las artesanías que son productos necesarios. Ahora uno compra un sombrero de paja como un adorno para una puerta, pero ese sombrero de paja era para proteger al que estaba trabajando la tierra para que el sol no lo matara. Las canastas eran para recoger café y recoger viandas, ahora las usan como centro de mesa y le ponen flores. Toda artesanía tiene un uso práctico, ahora son decorativas pero todos tienen un uso práctico.

 

 

– ¿Cuál es la artesanía suya que mejor se vende?

– Collares con réplicas de panderos y de tambores de barriles de bomba.

 

 

– ¿Cuál es el problema real con el que se enfrentan los artesanos del país?

– Anteriormente los festivales eran una plaza fenomenal para los artesanos pero en la actualidad te encuentras con un kiosco de gafas, otro de gorras de reguetoneros con brillo, dibujos y palabras, otro con pulseras que las hicieron en Colombia, Venezuela o en Filipinas, esos no son artesanías. Cada uno de esos puestos le quita el pan de la boca a un artesano que hace productos de calidad.

 

Como artesano llevo unos cuantos años y mis amistades subvencionan mis trabajos. Tengo clientes en Florida que me dicen: -’’Lo que hagas nuevo no me envíes foto, si te inventas algo nuevo, mándalo para acá”. Tengo personas que tienen más collares que yo en su casa. Respetan mucho mi trabajo y están a un precio módico.

 

Otro punto que afecta a los artesanos es que la gente regateen. Siempre que tengo la oportunidad les dejo saber al público que no regatee el precio a un artesano, ni con una pieza ni con tres. Lo característico de la artesanía es que cada pieza es original.

 

Te podría decir que he vendido varios cientos de piezas, puedo hacer veinte collares y ninguno de ellos son similares, todos son únicos, originales.

 

Mi esposa decía que mis manos eran bonitas (ríe) pero ahora andan sucias, con callos, cicatrices por la práctica, dejas el dedo en la lijadora.

 

Tengo un amigo que me está dando clases de tornero y el perdió los dientes del frente, la mandíbula que hace juego porque estaba trabajando con el torno, la esposa lo llamó para darle un café y cuando se viró, aflojó retrocediendo la pieza ésta le dio y estuvo noqueado 10 minutos.

 

Todo eso nos pasa. Alguien que está haciendo un pilón; y te lo vende en $45.00 dólares, que los vale,  pero otro mandó a hacer 100 pilones en China, son réplicas, explotaron a un chino para que las hiciera, el compró 100 pilones a $2.00 dólares cada uno, pagó $200.00 dólares, los vende a $20.00 a $25.00, es boricua pero le quita el plato a otro boricua que está  trabajando con sus manos.

 

Creo que el gobierno debiera regular más lo que se exporta. Está bien exporten algún zapato porque aquí no lo hacen pero en cuestión de artesanía de Puerto Rico, ¿por qué tengo que mandar a buscar un coquí a China si hay muchas personas en Puerto Rico que saben trabajarlo y original?

 

 

– ¿Cómo se compite con el mercado de ‘’Made in China’’?

– Tienes que saber lo que estás trabajando para poder explicarle al cliente. Pones un escaparate de coquíes en Walmart que dicen Made in China y la gente los paga.

 

Me encanta la relación con la gente, lo aprendí de mi mamá. Ella para ayudarnos en la casa vendía casa por casa. Una semana vendía pinches para el pelo, cintas para el pelo, otras vendía medias, cuando no estaba vendiendo dulce de coco. A veces para vender un pinche de pelo estaba una hora hablando con las señoras pero terminaban siendo amigas.

 

Yo pocas veces monto una mesa, ando con mis collares en la mano o puestos y le digo a la gente: ‘’mira, este collar tiene historia, este cuero sonó en una tarima, este cuero sonó en una plena sabrosa en una esquina, aquí lo tocó Leró Martínez o lo tocó Kily Vializ o Christian Galarza, Ricky Soler me regaló esta madera. El cuero si se te afloja lo pones al calor, pero allí no va a venir el chino a decirte cómo pintar el coquí cuando se te despinte. Cada artesano tiene la oportunidad de entrar directamente a tu hogar, a tu imaginación. En mi caso, la mayor parte de mis clientes son mis amigos.

 

Estuve el año pasado en El Primer Grito Boricua de Florida y la gente venía a saludarme a dejarme saber que había comprado tal o cual artesanía mía, me abrazaban y hasta me invitaban a su casa. Si no puedo vender la pieza y me gano su amistad, estoy satisfecho.

 

No vivo de esto como tal, pues trabajo como enfermero y mi esposa es trabajadora social, cada cual tiene su trabajo. Gracias a Dios no necesito esto para vivir pero uno necesita pasiones en la vida, la mía es la música de bomba y plena, crear algo con las manos, escribir una canción y cultivar una amistad.

 

El ser humano no nació para estar solo y yo mientras más amistades tenga, más rico soy. Alguien tiene algo que se hizo con sacrificio, algo bonito y esa es la vida de Norberto Sánchez.

 

 

 

– ¿Que le falta y qué le sobra al mercado artesanal en Puerto Rico?

– Le hace falta más educación al pueblo y a las personas que trabajan con el mercado de artesanos. Lamentablemente les asignan puestos gubernamentales a gente que no está familiarizada con lo que va a dirigir. Un ejemplo claro de lo que te explico es que tuve la oportunidad de asistir a una Conferencia de Artesanos y la persona encargada de la Plaza Artesanal y el Departamento de Cultura del pueblo nos cuestionó el por qué todas las artesanías de aquí tenían que tener la bandera de Puerto Rico y no la americana.

 

Sin embargo, la representante  del Instituto de Cultura que se encontraba asistiendo a la conferencia le contestó que ella estaba completamente descartada para ocupar ese puesto, porque tenía que entender que el que viaja a Puerto Rico desea buscar artesanía del país al igual que si va a México o la China las buscan hechas en esos países. Lo más justo es la bandera de Puerto Rico. ¿Por qué tiene que tener una bandera americana un pandero que es boricua?

 

Otro ejemplo es la Plaza Artesanal de Cabo Rojo, ubicada en un lugar erróneo, al lado de una pista de hacer ejercicio y un gimnasio.

 

El pueblo está mal orientado en cuanto a lo que son las artesanías. Muchos piensan que porque es un pedacito de madera con un pedazo de cuero no tiene valor. Yo no cobro por el tiempo que me tome hacerlo, sino por el tiempo que dediqué en hacerlo, por la pasión que le pongo, el significado que tiene, no es un pedazo de cuero cualquiera. Es un pedazo de madera que salió del taller de una persona que vive de trabajar la madera. Un pedazo de cuero que viene de la mano de un músico, que conoce que cuando tienes algo ahí, tú sientes que hay un lazo espiritual sin tener que ver con nada de religión, pero si eres boricua se supone que sientas amor por tus raíces, por tu historia.

 

Ahora confecciono un barril de bomba pero hubo un tiempo que si te agarraban tocándolo te mataban, te picaban las manos. Un tiempo en que se decía que la plena era música de basura, de arrabal, de gente baja y que las que bailaban bomba eran prostitutas y nada más lejos de la realidad. Todo eso tiene una historia que hace que esa pieza tenga más valor, hay quien la aprecia.

 

Una persona me pidió una pieza con especificaciones y yo nunca la había hecho, me envió una pieza de su barril de verdad y me pidió le hiciera un collar completo tridimensional. Se lo hice idéntico al de él, cuando se lo entregué le pedí $60.00, los sacó de inmediato asegurándome que si tuviera $100.00 también me los daba porque los valía.  No es lo que cuesta, es el valor que tiene, esa puerta para entrar a la imaginación de las personas. Él sale a tocar con su barril, se pone el otro y eso para él es una fusión de un triángulo de tres puntos; el barril, el collar y él.

 

 

 

– ¿Lo que se cobra por una pieza artesanal justifica el trabajo que se hace?

– Sí, porque es una pieza única. Buscas una persona que haga pilones y te puede hacer 10 en un día pero ninguno de esos pilones va a ser igual aunque utilice las mismas máquinas, las mismas medidas, cada pedazo de Guayacán es diferente, va a tener un brillo diferente, eso lo hace único. Igual que los seres humanos; ¿cuántos rubios hay por ahí? Y no son iguales. Cuántos prietos hay y no son iguales. La verdadera artesanía es eso, un trabajo único.

 

 

– ¿Se exportan bien las artesanías puertorriqueñas?

– Muchas de ellas. Los míos los envío a Nueva York, Chicago, Florida,  donde quiera que haya boricuas que les gusta el sonido de los cueros. Una vez que ven mi trabajo en internet me llaman.  Ayer mismo se comunicaron conmigo con urgencia porque quieren unos regalos de graduación.

 

 

– ¿Existe la competencia leal o desleal entre artesanos actualmente?

– Sí, claro.  Vas a ferias y en algunas mesas dice: ‘’No le tires fotografías a mi trabajo”, porque hay muchos que van, lo miran y lo hacen. No sé si es desleal o llamarlo así, cada cual con su conciencia. Recuerdo haber ido a un pueblo a una actividad de bomba y plena y vendí muchas piezas. Como a los seis meses fui a otra en Hormigueros, una plaza que tengo muchos compradores y llegó un amigo a enseñarme un trabajo parecido al mío que estaba en un puesto. Da la casualidad que esa persona en la actividad anterior me había comprado algunas. Hace un par de años sucedió lo mismo con unos barriles de madera parecidos a los míos. Mi sueño es hacer mi trabajo y combinarlo.

 

 

 

– ¿Qué puede hacer el gobierno para ayudar a los artesanos puertorriqueños?

– Es una tarea bien dura, sobre todo en la situación que afrontamos y las prioridades del gobierno. Tendría que ser un gobierno que estuviera verdaderamente comprometido con nuestra cultura, raíces; eso está bien difícil porque todos están pendientes a lo que puedan obtener del extranjero, lo que viene de afuera prácticamente tumba las esperanzas de nosotros los artesanos y la gente que amamos la cultura.

 

Nos han atosigado de música, artesanías, y modas extranjeras, todo es extranjero. Ahora mismo de las escuelas han eliminado deportes y bellas artes, eso no motiva a la gente. A veces aparece algún muchachito por ahí que quiere saber cómo se trabaja con la madera, uno le enseña, regala alguna pieza, alguna herramienta, algún pedazo de madera y eso los motiva.

 

 

El gobierno debiera crear más plazas, centros educativos para la artesanía, la artesanía de Puerto Rico es muy buena, se podría exportar a muchos lugares porque son artesanías prácticas. Estoy seguro que a cualquier americano le gustaría mejor comerse una verdura molida a mano, si pudieran probarla hechas en un pilón de madera que en una licuadora o en un procesador… Un gobierno que estuviera motivado y lamentablemente las personas que muestran y hablan de tener esos intereses para el pueblo, los mismos electores lo echamos un poquito para el lado.

 

En Puerto Rico hay que tener mucho cuidado porque todo el que habla de cultura, tradición y patria te tildan de revolucionario, de separatista, de bochinchero. La música de bomba, la plena, la música jíbara y todo lo que tiene que ver con artesanías, con nuestra cultura es a pulmón, cansador, trabajoso, difícil, duro pero provee mucha satisfacción espiritual, orgullo, honra; aunque no provee mucho en lo económico para la mayoría.

 

He conocido gente en ferias de artesanías que eran piloto de avión pero lo llamaba mucho la mesa de trabajo en artesanías, el otro era ingeniero, el otro electricista y supo que podía tallar un poco y viven, están todo el año cubriendo los festivales y ferias. Están en su Van, allá duermen, se bañan, comen, hay  veces no venden mucho pero la satisfacción y el orgullo que sienten por su trabajo han creado una familia.

 

Tengo el gusto de conocer artesanos que viajan juntos para todos lados y son una gran familia. -’ ¿’Y cuánto vendiste hoy?’’ -’’Pues no he vendido mucho, he vendido solamente $50.00, pero aquella señora tiene unos bacalaítos que valen la estadía aquí”.  Aquella no es otra que una artesana del fogón y van y comparten con ella, con Lalo Molina de Canóvanas, con Pitre de Las Marías, compartes un par de horas con ellos, te tiras un par de fotos y cuando te despides te regalan alguna pieza. Eso vale más que el dinero.

 

Esos son los valores que el gobierno debiera estar promoviendo en las escuelas, seguro que se evitarían muchos problemas. Una hora que tengas a un niño en un taller, es la misma que no va a estar en el “punto”. Cabe la posibilidad que a esa hora se vaya para el “punto” y te lo maten o que se convierta en traficante. Quizá lo que está allí en el taller lo transforma para el resto de vida.

 

 

 

– Algo que usted desee agregar y que no le haya preguntado?

– Lo único que le pido a la gente es que saquen un tiempito para amar lo nuestro. Ocurren tantas cosas en el mundo que nos desvían la mente, los pensamientos, nos distorsiona las prioridades en nuestra vida y poco a poco nos vamos olvidando de muchas cosas.

 

En ocasiones mencionas algo y ni saben.. ¿Qué es un fogón, barril de cuña, cárcamo, barril de torniquete, un torno? No saben.  Si nos dedicáramos a aprender un poquito más de nuestra cultura, nuestras raíces; una vez que las aprendamos nos apasiona tanto que lo queremos compartir porque lo bueno tú lo compartes.

 

 

Me consiguen en Facebook Norberto Sánchez, en la página de Facebook aparece un falcón de sierra bien bonito que está en peligro de extinción igual que nuestra cultura que está en peligro de extinguirse. Trato de hacer mi trabajo día a día para que no ocurra y mientras yo viva no se extingue. Y el lema:’ ’Si no hacemos negocios y hacemos amistad ya yo estoy satisfecho.’’