En Ecuador las tradiciones religiosas predominan durante la Semana Santa

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Misas, caminatas, procesiones, rituales y Fanesca son algunas de las formas como se celebra la Semana Mayor en Ecuador donde la mayoría de su población es católica. La agencia Andes habló con el padre Mauro Cuevas, secretario general de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, quien explicó el significado de cada una de las celebraciones religiosas

Quito, (Andes).- Para muchos la Semana Santa es un motivo para descansar, relajarse y pasear pues forma parte del calendario oficial de feriados del Ecuador, sin embargo, para la gran mayoría de habitantes de este país es una época para reflexionar, redimirse y conmemorar la pasión de Cristo en misas, ritos y procesiones religiosas.

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), el 91,95% de la población ecuatoriana afirma tener una religión, de los cuales el 80,4% pertenece a la religión Católica, evidencia de la fe que muchas personas tienen en la Mitad del Mundo, que los lleva a participar en las celebraciones religiosas por esta celebración, siendo las procesiones de Quito y Guayaquil las que cuentan con mayor cantidad de seguidores.

Las celebraciones arrancan con el Domingo de Ramos donde se recuerda la llegada triunfal de Cristo a Jerusalén. Según la explicación del padre Mauro Cuevas, este día demanda una actitud de gozo y humildad, de fe y fortaleza. “Porque vamos a compartir desde ese momento el camino pascual, el camino hacia algo bueno, así algo grande”, apuntó.

En Quito la procesión de Domingo de Ramos empezará, a las 09:30, en la Catedral y llegará hasta la iglesia de San Francisco donde habrá una misa campal.

El Jueves Santo (29 de marzo) se realizará un recorrido por siete iglesias del Centro Histórico, de 18:00 a 21:00. Entre las iglesias que se visitan están: La Concepción, Santa Clara, Carmen Alto, San Francisco, La Compañía, La Catedral y San Agustín. Además se realizará la Procesión de la luz, a las 18:30, desde la Basílica hasta la iglesia de Santo Domingo.

El día más importante de la Semana Santa es el Viernes Santo (30 marzo).  El padre Cuevas asegura que “es un día netamente penitencial porque es el día que conmemoramos la muerte de Jesús.  Este día nos pide no solo contemplar la muerte  de Cristo sino adherirnos a esa muerte, adherirnos  a ese dolor y estar siempre pendientes de lo que representa Jesús en medio de nosotros”.

Los cucuruchos son los personajes principales de la procesión de Jesús del Gran Poder. Foto: Archivo Andes

Precisamente por ello este día se dan los rituales más significativos las dos procesiones más grandes del país: Jesús del Gran Poder en Quito y Cristo del Consuelo en Guayaquil, eventos masivos que reúnen a miles de personas, entre ellos los cucuruchos (con trajes morados) y verónicas (mujeres que se visten de negro como viudas), personajes penitentes que en muchos de los casos van descalzos, con látigos y cargando cruces de gran tamaño con la intención de rendir penitencia. En las otras provincias, ciudades y barrios del país también se hacen procesiones más pequeñas.

El padre Cuevas indicó que todos estos actos son recomendados por la iglesia pero no deben ser tomados como una obligación. “Todos son actos de ejercicio  espiritual que nos disponen de mejor manera. Cada una de las personas tiene que cultivarse en la oración. Son elementos que recomienda la iglesia para que la vivencia espiritual de este momento sea más profunda en cada uno de nosotros”, aseguró.

La Semana Santa concluye con el Sábado de Gloria que según Cuevas nos mantiene en una  actitud contemplativa porque estamos asimilando la muerte de Cristo. “Ahí nuestra esperanza se ve segura porque se evidencia que todo lo anhelado y esperado en Jesucristo se hace realidad por la resurrección. La actitud que pide  este día es la conversión, es el renovarnos”, manifestó.

En cuando al Domingo de Resurrección señala que pide “una actitud de gozo y de confianza plena que nuestra fe nos llevara a la salvación. Y nos toca anunciar al mundo la gran noticia que es para los que creen y no creen”.

Este día habrá una misa pontificial en la Iglesia de Alangasí, a las 12:00. A todo esto se añade los recorridos teatralizados por las iglesias del centro histórico, el festival de Música Sacra, exposiciones permanentes en los conventos y la ornamentación floral que se coloca en todas las iglesias.

La fanesca, el platillo que va a las raíces ecuatorianas

En cuanto a la gastronomía, la Semana Santa siempre está acompañada de Fanesca, una sopa 100% ecuatoriana que tiene una larga tradición que se remonta a la época prehispánica durante la celebración del Mushuk Nina (Fiesta del Fuego Nuevo) y del Pawkar Raymi, que marcan la época del florecimiento de los granos tiernos.

El reconocido chef ecuatoriano Carlos Gallegos señaló a Andes que la fanesca tal como se le conoce en la actualidad proviene de un platillo llamado Uchucuta (que en quichua significa colada de granos tiernos), misma que se espesaba con zapallo o sambo. Este plato se modificó en la época colonial con la llegada de los lácteos y las frituras, y lo que ahora se come por esta época es quizá una fanesca republicana.

En la investigación “Rescate de los sabores tradicionales del Ecuador”, realizada por Gallegos junto con la Universidad de las Américas (UDLA) en 2013, fueron registradas al menos 60 variedades de fanesca en el Ecuador; de hecho existen tres interpretaciones culturales por cada una de las 24 provincias del país, además de las incontables recetas familiares.

En la forma más común de preparación se usa fréjol blanco y rojo, habas, choclo, chocho, alverja, lenteja, garbanzo, arroz, zapallo, zambo, acompañados de leche, maní y bacalao seco. Para servir se agrega bolitas de masa, rodajas de huevo duro, un ramo de perejil, una rodaja de ají rojo y un par de rodajas de maduros fritos.

El arroz de leche es uno de los dulces típicos de Semana Santa en Ecuador. Foto: Archivo Andes

Sin embargo, en otras ciudades se agrega o quita ingredientes. Así por ejemplo, en la ciudad de Cuenca la Fanesca viene también con mote; en la tierra verde Esmeraldas se agregan camarones y ralladura de coco, en Guayaquil también se colocan otros mariscos como la concha y en Manabí se ha hecho la propia interpretación de la Fanesca con el Viche de pescado.

“Es así que una fanesca no necesariamente tiene la parte ritual, católica, apostólica y romana de 12 granos por los 12 apóstoles. Yo creo que la iglesia utilizó muchísimo la fiesta de los granos tiernos donde la mayoría de nuestros indígenas adoraban al sol para catolizar a la gente con la fanesca”, señaló Gallegos.

Lo más importante, asegura,es que la Fanesca se constituye en un ritual familiar porque la receta se trasmite de generación en generación y su elaboración es motivo de unión y reunión. Y también un tema turístico porque la Fanesca llama la atención de los turistas.

Otros de los platillos típicos en esta fecha son el Arroz con leche, el molo (puré de papas con leche), el come y bebe (una compota de papaya, plátano y piña con jugo de naranja) y los ratones con cola (tomates de árbol con queso).

 

Los diablos se toman Alangasí

Una de las celebraciones más pintorescas en esta época es la que se vive en la parroquia de Alangasí, ubicada al sureste de Quito  (una hora de distancia). Aquí aparecen los diablos vestidos con camiseras y chompas de cuero que quieren entrar a la fuerza a la iglesia, representando la maldad y están en constante lucha durante todo el día para lograr su objetivo.

Como personajes principales de esta actividad están las almas santas con sus turbantes de 3 a 5 metros de altura y el pingullero que acompaña con sonidos fúnebres a la procesión. A las 15:00 se celebra la ceremonia de las 7 palabras, la iglesia está adornada con ramas de olivo y romero representando al Monte Calvario. Al final de la ceremonia cuando Cristo ha muerto se lanzan camaretas y los diablos se toman la parroquia asustando a los asistentes.

El sábado los diablos se vuelven a tomar la plaza central de Alangasí  con la Bendición del fuego. Y el domingo en la mañana, cuando finalmente Cristo ha resucitado los diablos huyen despavoridos hacia sus moradas, todo lo cual se convierte en una tradición que los ecuatorianos no quieren dejar morir.