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Tres claves para brindar y recibir una retroalimentación compasiva

La comunicación clara, honesta y concisa es fundamental para el funcionamiento de cualquier equipo de trabajo. Pero mucho cuidado: esto no tiene absolutamente nada que ver con convertirse en un patán, en alguien que bajo la noción de “yo soy muy sincera (o)”, no escatima en hacer daño a quienes le rodean.

Tampoco es bueno callar cuando algo se hace mal, porque esto imposibilita que las personas crezcan y puedan hacerlo mejor a futuro, o que incluso; recibamos algún punto de vista distinto al nuestro, y que nos podría brindar otra perspectiva sobre nuestras propuestas laborales.

¿Cómo hacer para lograr ese equilibrio? ¿De qué manera podemos hacer para que en nuestros equipos de trabajo exista una retroalimentación compasiva? Presta atención a estos tres puntos en los que he intentado resumir las bases de este tipo de comunicación:

  1. Eleva tu presencia

Si estás dirigiendo una reunión o si te toca hacer una presentación frente a tu equipo de trabajo, es importante que trabajes en tu tono de voz. Exprésate con un tono que todos puedan captar en la sala.

Por otro lado, evita disculparte por dar tu punto de vista de manera clara y concisa. Esto le dará más impulso a tu presentación, y te mostrará como alguien más seguro de sí.

  1. Siempre pide retroalimentación sobre tu trabajo

Nadie puede saber si lo que está haciendo está funcionando, o cómo hacer para mejorar, si no recibe una visión desde fuera. Si es a ti a quien se lo piden, ten en cuenta que siempre se recalca de primero lo que está bien, y luego se hacen las observaciones correspondientes. La idea es ayudar a mejorar.

  1. Deja de tomarte las cosas a término personal

Cuando se trata de recibir críticas, es verdad que algunas pueden ser pesadas, en especial cuando hemos puesto un gran esfuerzo en nuestros proyectos, pero si descartamos esas pocas ocasiones en las que nos lanzan un comentario pasivo-agresivo o con mucho veneno, es importante que comprendamos que las críticas objetivas verdaderas se tratan de nuestro trabajo, no de quienes somos como personas.

Si aprendemos a acallar nuestro ego en ese instante, y si miramos eso que puntualmente nos están ayudando a ver como un aspecto que puede y debe ser mejorado, entonces habremos entendido la funcionalidad del feedback.

¡Práctica el feedback y eleva tu consciencia como líder asertivo!

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