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Sin responsabilidad social corporativa no hay éxito empresarial

Las empresas se crean para lograr un beneficio económico, de eso no hay duda, y es perfectamente lícito que sea su principal objetivo. Pero ninguna corporación tendrá éxito si pretende operar al margen de la sociedad en la que desarrolla su actividad empresarial. La responsabilidad social corporativa es indispensable para la pervivencia y el éxito de las empresas.

La visión de todo líder empresarial debe ser responsable, porque cualquier negocio implica a personas. Y donde hay personas, entran en juego los valores éticos y el respeto.

Una empresa no es un ente aislado, sino que tiene relación con empleados, clientes, proveedores, con su entorno inmediato, con el medioambiente y con la sociedad en general. Por eso los objetivos sociales y los económicos nunca pueden estar enfrentados. Las empresas no deben ser percibidas como entes divorciados de la sociedad a la que sirven.

Los estudios que Morgan Stanley, el banco de inversión de Nueva York, realiza constantemente para ver por dónde se dirigen los intereses de la sociedad, desvelan que más del 85 % de las personas están a favor de las organizaciones socialmente responsables. Lo que en un principio parecía una moda, se considera hoy la inversión más rentable que pueden hacer las empresas para mejorar y mantener su reputación.

De este modo, el líder empresarial está obligado a proyectar una imagen corporativa de racionalidad. No basta con cumplir la ley de RSC mediante la redacción de un código ético o un manual de buenas prácticas. Su trabajo diario debe ir enfocado a la responsabilidad social y medioambiental si quiere alcanzar el éxito y retenerlo.

 

  1. Un líder es alguien en quien se puede confiar. Nadie consideraría líder a quien puede hacer daño a otros o al patrimonio de todos. Su ética debe estar fuera de toda duda en el aspecto humano, social y medioambiental. Solo aquel en quien todos confíen puede liderar a los demás en el desarrollo económico.

 

  1. Los líderes empresariales no tienen que limitarse a cumplir las leyes, sino liderar la responsabilidad social y avanzar por delante de las demandas sociales. Tanto de forma individual como organizacional, harán bien en evolucionar con el contexto en el que desarrollan su actividad empresarial.

 

  1. Las empresas responsables no necesitan cuantificar los resultados de sus políticas de RSC. Saben que son difícilmente medibles, pero que benefician a la sociedad, a los trabajadores y, por tanto, a la propia organización.

 

  1. La reputación es la clave para activar las inversiones, mejorar la fidelización de los empleados y los clientes, y también para retener y atraer el talento.

Los líderes empresariales saben que los trabajadores, especialmente los jóvenes, valoran la responsabilidad social corporativa como el principal atractivo actual de las empresas.

 

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@EstrellaFloresC

 

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