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NUEVA OLEADA MIGRATORIA ECUATORIANA RUMBO A LOS ESTADOS UNIDOS

Los dramas desgarradores que tuvimos que presenciar a finales del siglo pasado se reeditan  este año, cuando miles de ecuatorianos se aventuran a viajar a los Estados Unidos de manera irregular, pasando  primero por México. Hecho que se dio por la supresión del  visado para entrar al país azteca, que ante esta oleada migratoria, nuevamente, vuelve a  activar éste  y otros  requisitos, desde el 5 de septiembre de 2021.

Esta nueva normativa fue dispuesta el pasado 2 de agosto. Por lo que, ahora,  los ecuatorianos tienen que cumplir con ciertas  obligaciones  para ingresar a México:  presentar el boleto impreso y pagado de regreso a Ecuador, un comprobante de pago del alojamiento, carta de invitación de una persona que viva en México y una prueba de suficientes recursos económicos para cubrir el periodo de estadía en México.

A decir de la asambleísta, Esther Cuesta, desde enero a julio de este año, han viajado a México alrededor de 88.696  ecuatorianos, de ellos solo han regresado 34.331. Lamentablemente,  7 de cada 10 ecuatorianos que ingresan a México  son detenidos al intentar ingresar ilegalmente a Estados Unidos. 

Crisis migratoria que ya vivió Ecuador en 1998- 1999, en el gobierno del demócrata cristiano Jamil Mahuad, gobierno en el que participó el actual mandatario, Guillermo Lasso Mendoza, que se desempeñó como  ministro de Economía.

A través de reportajes de medios de comunicación extranjeros, nos enteramos  cómo miles de paisanos, entre ellos niños, son detenidos como si fueran delincuentes  en Monterrey. Ellos se quejan  que la embajada ecuatoriana en México brilla por su ausencia.

Amerita informar que el 57% de la población que migra está entre los 18 a 35 años y de ese porcentaje el 32% son hombres.

Según reportes de prensa, alrededor de 62.040 ecuatorianos han sido detenidos por la patrulla fronteriza de EE UU este año. Estas cifras han sido confirmadas por los consulados de Ecuador en Arizona, Nuevo México, California y Texas. Además, decenas de ellos han fallecido  por las rigurosidades del   clima y muchos han sido abandonados  a su suerte por los coyoteros.

Este fenómeno doloroso y trágico se repite por las mismas causas que llevó a la gente a migrar,  principalmente a España, Italia y los Estados Unidos en 1998-1999.

El Instituto Nacional  de Estadísticas y Censos (INEC), da a conocer que 7 de cada 10 ecuatorianos no tienen trabajo adecuado, están desempleados o subempleados; 2,6 millones viven con menos de USD 1.59 diario y 5.6 millones viven con USD 2.82 diarios. Un 14,9% de la población estaba en situación de pobreza extrema para el cierre de 2020, esto significó un aumento de 6 puntos porcentuales con relación a 2019.

Actualmente el costo de la canasta familiar está en USD 711,20, el sueldo mínimo está en USD 400,00. Vivimos un alza mensual del precio de los combustibles,  lo que tiene un impacto directo  en el alto  costo de vida. En 2020 la pobreza por ingresos creció en 7 puntos, la pobreza extrema por ingresos subió del 8, 7% al 14, 9%.

Estos serían los impulsos que tienen los ecuatorianos para embarcarse en una aventura de tanto riesgo, a la que añadiría  la reunificación familiar (todos tenemos un familiar residiendo en los EEUU).

La UNICEF en un informe señala que en el país,  8 de cada 10 niños tienen dificultades para acceder a alimentos nutritivos, 6 de cada 10 niños no accede a la educación inicial, 5 de cada 10 niños de la ruralidad no tiene internet para estudiar.

Este éxodo infame  también deja como saldo cientos de ecuatorianos desaparecidos en la frontera sin contar con las escenas desgarradoras que se suscitan en los diversos aeropuertos del país, donde los abrazos de despedida se confunden con las lágrimas y lamentos  de hijos, esposas, padres y allegados de los viajeros, que van en pos de un futuro incierto.

Además,  es duro constatar que  es el pueblo llano el que tiene que sufrir  la implementación de  políticas económicas y sociales fallidas de gobiernos neoliberales que se ocupan solo por su bienestar, mientras que gente venida de nuestra ruralidad de las provincias de Cotopaxi, Tungurahua, Cañar, Chimborazo y Loja han perdido toda esperanza de mejores días y abandonan su terruño.

El gobierno a través de sus diferentes voceros ha asegurado que, una vez que la vacunación contra el Covid-19 llegue a todos, la economía repuntará y tendremos días mejores.  No obstante, estos ofrecimientos suenan muy lejanos para la gente que tiene premura en conseguir un empleo para la subsistencia de sus hogares.

La Cancillería ecuatoriana, el pasado 2 de septiembre confirmó que 41 ecuatorianos no fueron admitidos en México por no acreditar los requisitos para  su estancia en ese país y que se hallaban retenidos en el Instituto Nacional de Migración del Aeropuerto de México.

Al lugar acudió personal de los consulados ecuatorianos para constatar el estado de salud de los viajeros y solicitaron a las autoridades mexicanas que se respeten los derechos humanos en el proceso de control migratorio y en el retorno a Ecuador.

El canciller ecuatoriano, Mauricio Montalvo expresó que se actúa de manera inmediata ante cualquier indicio sobre posibles víctimas de tráfico de migrantes y se transmite al Ministerio de Gobierno, ente rector en esta materia.

La embajadora ecuatoriana en los EEUU, Ivonne Baki, dijo que desde los doce consulados se está trabajando para apoyar a los compatriotas detenidos en la frontera, reconoció que hay personas que han fallecido en el trayecto.

Lamentó que existan familias que envían a niños solos para cruzar la frontera pues muchos han sufrido abusos innombrables.

Yo pienso que no hay que desconocer que la gente que migra, sale en búsqueda de mejores condiciones de vida, por la incertidumbre social y económica que vive nuestro país, la inseguridad latente, necesidades básicas insatisfechas, frustraciones a nivel personal y social, las extremas desigualdades sociales, la falta de oportunidades laborales, y ante todo, el estado de incertidumbre y desesperanza por las promesas incumplidas por los gobiernos de turno.

Concluyo, que la migración en general  trae más consecuencias negativas que positivas, pues la familia se desarticula, la muerte o desaparición de los migrantes en el trayecto es una constante, el desamparo y soledad de miles de niños/as y adolescentes que muchas veces quedan bajo la “custodia” de gente inescrupulosa. Por lo que es necesario que antes de embarcarse en este desafío mayor, pensemos dos y tres veces.

 

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