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“EL LIBRO MÁS VIVO QUE NUNCA”, EN LA XI FERIA INTERNACIONAL DE QUITO

Durante diez días, Quito vivió con entusiasmo y expectativa la  XI Feria Internacional del Libro y la Lectura, 2018, (del 9 al 18 de noviembre),  la  que contó con la participación de 80 renombrados escritores nacionales y extranjeros, entre los que se destacó la presencia del japonés Haruki Murakami. Se realizaron de 200 eventos  en torno a esta actividad que enaltece y promueve  la creatividad  y las propuestas estéticas  de los autores,  para  el  conocimiento y disfrute de los lectores.

Este evento es parte de las acciones que ha emprendido  el Plan de la Promoción del Libro y la Lectura  “José De la Cuadra” que gerencia el escritor Edgar Allan García, cuyo objetivo final es que toda la sociedad ecuatoriana sea partícipe y beneficiaria de esta actividad que contempla la publicación, difusión y promoción de libros, así como el uso de espacios convencionales y alternativos para la lectura.

Amerita señalar que la Feria, “Palabras que Transforman” o “Palabras que dan vida”, fue una gran oportunidad para que voces nuevas de narradores, poetas, ensayistas, dramaturgos y  fabuladores den a conocer su pensamiento y sean valorados  por  ávidos lectores.

México fue el invitado de honor de esta Feria, país que ostenta una historia cultural muy rica y diversa. En el ámbito nacional, la provincia costera de Esmeraldas presumió de  esta distinción, recordemos que Esmeraldas es cuna de consagrados escritores como Adalberto Ortiz, Antonio Preciado, Nelson Estupiñán,  Argentina Chiriboga, entre otros.

En el Centro de Convenciones de la ciudad, los niños y niñas fueron los consentidos de la Feria, pues hubo una serie de incentivos para su curiosidad  lectora: pantallas interactivas donde plasmaron su  talento literario, concursos de dibujo, espacios de mediación lectora, etc.  Y qué decir de los asistentes: centenares  de personas se dieron cita a este encuentro con la palabra, durante los 10 días.

Empero, también, hubo voces  disonantes que criticaron a la Feria, como la del periodista y escritor, Gonzalo Ortiz, quien,  en un medio local, afirmó que hubo desorganización total y que no existió  espacios para la participación de las librerías pequeñas por los costos excesivos que exigían los organizadores.

En todo caso, conozcamos lo que dice  uno de los  organizadores de la Feria, el escritor y analista político, Edgar Allan García, quien hace una evaluación  de lo ocurrido  en esta cita.

 1.- SE  clausuró la XI  FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE QUITO, 2018, ¿cuál sería la evaluación de ésta en términos cuantitativos y cualitativos?

Lo cuantitativo está por dilucidarse, aunque los primeros informes nos hablan de un mayor volumen de venta de libros  en relación con el año pasado, mismo que resultó todo un record. Lo cualitativo es otra cosa: hemos desarrollado una agenda en la que hemos tenido escritores de gran nivel procedentes de varios países de Iberoamérica, aunque también de Gran Bretaña, como es el caso de Geoff Dyer, cuya obra ha sido traducido a 24 idiomas. Por otro lado, hemos querido ampliar la noción de lectura, más allá de la literatura, aunque esta siga siendo la base, por eso la ciencia tuvo un lugar central en nuestra agenda, con invitados de lujo como José Gordón y Julieta Fierro de México, especialistas en los apasionantes temas del cosmos, y el científico Rodolfo Llinás, especialista en los últimos avances en torno al cerebro, candidato este al premio Nobel de Medicina y tan importante que, mientras estaba en la FIL Quito, le anunciaron que había ganado el premio Internacional de Neurociencia dotado con 25 mil dólares. Pero también han desfilado escritores que, en principio, por estar nosotros tan aislados del mundo, pudieron al principio no sonar a nada, salvo claro el caso de Murakami que fue el abreboca de la FIL, pero que resultaron personajes con un largo recorrido internacional, una gran obra consolidad y un caudal de conocimiento extraordinario, del cual disfrutó la nutrida audiencia. A todo esto hay que agregar el seminario sobre los temas bibliotecológicos que resultó todo un éxito, pues se puso en evidencia mucho de lo que se está haciendo en este campo y, sobre todo, lo que se puede hacer en el cercano futuro. Todo este cúmulo de escritores, científicos, gestores culturales, bibliotecarios e investigadores sociales, tanto nacionales como extranjeros, que participaron en charlas, mesas redondas y presentaciones de libros, nos llevan a concluir que, sin duda alguna, la calidad de esta Feria ha sido muy alta y productiva.

2-. ¿Se podría aseverar que existe un cambio de la actitud de los ecuatorianos frente a la lectura?

Una de las contribuciones de esta FIL es que quedó en claro que la lectura es algo más que leer textos, que también se leen contextos, esto es, símbolos, imágenes, realidades, lenguajes corporales, mensajes diversos, por lo que, en un sentido amplio, leemos el mundo desde incluso antes de nacer. Esto es tan revolucionario como cuando Gardner empezó a hablar sobre las inteligencias múltiples, lo que quería decir que, en realidad, todos somos inteligentes dentro de algún rango de inteligencia. Lo mismo sucedió cuando se desmontó esa visión elitista en torno a la gente “culta” y la “inculta”, pues de a poco se impuso una visión de cultura en la que todos somos cultos de una u otra forma, ya que, como sabes, la cultura lo abarca todo.

Ahora bien, en cuanto a lo estrictamente textual, en el Ecuador se lee mucho más que antes, gracias, en parte, a las redes sociales, sin embargo de lo cual estamos convencidos de que solo un libro, un buen libro, puede brindarnos una experiencia en verdad extraordinaria, transformadora e inolvidable. En el Ecuador no ha sucedido ese salto cualitativo del que hablas porque hemos pasado décadas sin un plan nacional de lectura, lo cual ha sido una vergüenza y un atentado contra nuestra población, en especial la más marginada. Ahora por fin hay un Plan Nacional de Lectura, pero este apenas comienza y, por otro lado, no tenemos aún una verdadera evaluación sobre el estado de la lectura en el país. Por eso el Plan ha encargado, como parte de un convenio con la OEI, una encuesta seria, a nivel nacional, sobre el tema. La gente repite y repite que en el Ecuador se lee medio libro al año, pero nadie sabe de dónde salió ese dato. Se cita incluso al CERLALC como el origen, pero ellos lo niegan de manera enfática. Hay sí una encuesta del INEC del año 2012 pero sus resultados son más que cuestionables por sesgados e increíbles. Por eso, esperamos que en el 2019 ya tengamos datos certeros que servirán para hacer una primera evaluación en los próximos diez  o quince años, como lo han hecho otros países.

3.-  ¿Los precios de los libros, son un obstáculo o pretexto para no adquirirlos?

El precio de algunos libros es un problema, es cierto, pero no es la razón por la cual no se lee en nuestro país. Si a alguien le gusta leer, ¿qué hace?, pide prestados libros, se acerca a las bibliotecas, se da tiempo para leer aunque sea unos minutos al día, baja libros gratuitos en PDF, etc. El problema real es que las clases de lengua y literatura se volvieron una tortura por culpa de programas esquemáticos y enredados al mismo tiempo. Se lee, no por placer sino por obligación, para hacer resúmenes, ubicar el mensaje y contar figuras literarias. Lo que en principio debía ser una pasión, se convirtió en una materia oscura, laberíntica, con lecturas que no toman en cuenta la edad de los chicos y deberes que conspiran contra el placer de esta.  De ese distanciamiento, a menos que haya una escuela o colegio, por lo general privado, que reencauce el programa de lengua y literatura, viene esto que ahora tanto nos preocupa. Nada es sin embargo irreversible, países como España, Colombia y Brasil han realizado grandes esfuerzos para poner a leer a sus respectivas poblaciones, pero se trata de inversiones fuertes y políticas sostenidas y sostenibles, algo que en el Ecuador no ha existido hasta ahora.

4.- Pasando a otro tema, se afirma que existe un boom de las escritoras jóvenes ecuatorianas.

Sí y es muy destacable este hecho. Tenemos a narradoras y poetas de gran nivel que aún no han pasado de los treinta años pero que ya tienen obra, proyección internacional y reconocimientos literarios interesantes. En este momento recuerdo, por ejemplo, la obra Daniela Alcívar Bellolio, Sandra Araya y Mónica Ojeda, entre las narradoras y a María Auxiliadora Balladares, Yuliana Ortiz Ruano, Pamela Cuenca y Andrea Rojas Vásquez, entre las poetas. Hay algunas otras, por supuesto, y de gran nivel, por lo que el país debe sentirse orgulloso de esta nueva hornada, pero no solo han sido mujeres jóvenes, también hay escritores como Ernesto Carrión o Salvador Izquierdo que están demostrando un nivel literario significativo a nivel nacional e internacional.  Carrión, por ejemplo, acaba de ganar el Casa de las Américas con una magnífica novela, “Incendiamos las yeguas en la madrugada”, texto duro y descarnado en torno a lo que sucede con cierta juventud en nuestro país.

5.- ¿Cuánta apertura hubo en la Feria en cuanto a los diferentes autores o autoras, temáticas o tendencias, que mostraron interés en participar en este evento?

Recuerda que ya en la FIL Quito del 2017, que estuvo por primera vez a nuestro cargo, le dedicamos un espacio central a la literatura realizada por mujeres. Invitamos a escritoras de Iberoamérica que se sorprendieron del nivel intelectual, la formación académica y la calidad literaria de nuestras escritoras, en especial las más jóvenes. En todas las Ferias a las que hemos asistido como país a lo largo de este año, tanto en la Habana, como en Bogotá, Lima, Montevideo, y en las regionales como Cuenca y Manta, han estado presentes los jóvenes autores. En la FIL Quito 2018 no ha dejado de ser así. Basta mirar la agenda para darse cuenta de su presencia en varios espacios y, puesto que desde el principio nos ha interesado apoyar a los editores independientes, gestionamos ante la Cámara del Libro un stand amplio y enteramente gratuito para que ahí expongan sus libros. Siempre hemos creído que es un sector editorial que necesita de mucho apoyo y que, además, tienen autores jóvenes en su catálogo. Esa es una de nuestras obligaciones, darle espacio y visibilidad a las nuevas generaciones.

6.-¿ Nos podría contar un hecho novedoso  que ocurrió en la Feria?

Hubo por primera vez una rueda de negocios. La Cámara del Libro hizo las gestiones necesarias para traer al Ecuador a editores de Argentina, Perú, Colombia, Centroamérica y México, a fin de que se reunieran con autores y editores del país. Hubo cursos de preparación para este encuentro y este se dio con resultados que aún falta evaluar pero, por lo que escuché, ya hubo buenos resultados. Esto es histórico. Los negocios que se hagan a través de este tipo de encuentros, ya sea para vender, comprar o coeditar, serán la puerta de entrada de otros eventos similares. En Ferias del Libro grandes y con décadas de experiencia, como es el caso de las de Buenos Aires, Bogotá o Guadalajara, dichas ruedas ya son una tradición bien posicionada, pero hacía falta que esto sucediera en nuestro país.

7.- ¿Cuáles serían los siguientes pasos para la promoción lectora en el país?

Para nosotros es importante impulsar, como lo hemos hecho, las ferias regionales, las binacionales y las internacionales. Es una forma de impulsar el sector editorial y poner a los autores frente a sus lectores futuros o potenciales. Hemos estado en 9 en lo que va del año. Una labor gigantesca y compleja que muy pocos reconocen porque no saben todo lo que implica.

Pero lo central para nosotros no son las ferias, ante la desconexión entre el libro, en cualquiera de sus formatos, y los futuros lectores, es vital que haya la llamada “mediación de lectura”, esto es, un conjunto de puntos de lectura en espacios convencionales y no convencionales, como son las aulas hospitalarias, las plazas públicas, los centros de reclusión o las mismas bibliotecas. En estos puntos de lectura, a los que hemos llamado tambos, es preciso que hayan mediadores de lectura bien formados, personal que sepa leer en voz alta y dialogar con su público en torno a lo que han leído. En esto estamos trabajando junto a Fundalectura. Necesitamos además cambiar el chip de los maestros, formar clubes de lecturas con ellos y sus alumnos, introducirlos en el arte de la mediación de lectura. Hacia allá va la formación de nuevos mediadores. Por otro lado, estamos empeñados en formar una nueva red ecuatoriana de bibliotecas en la que, en cualquier parte del país, se pueda pedir prestado un libro mediante un carnet único. En esto estamos trabajando junto al ministerio de Educación. Requerimos además tener bibliotecas virtuales con miles de libros de autores ecuatorianos en ellas. Y puesto que creemos que se debe formar a las madres gestantes y lactantes en la conciencia de que es importante leerles a sus hijos incluso antes de nacer, hemos hecho acercamientos con el MIES para establecer un convenio marco y específico.

Si esto cuenta con el apoyo irrestricto del estado, como manda la Ley Orgánica de Cultura, más allá de los vaivenes de los gobiernos sucesivos, más allá de la lógica del poder central, más allá de la visión tecnocrática que tiende a menospreciar lo cultural en general y la lectura en particular, es posible que en diez o quince años tengamos un país muy diferente. Es algo por lo que debemos apostar todos, pues solo una ciudadanía empoderada de sus derechos, podrá hacer esa diferencia.

Finalmente, yo les recuerdo que esta fiesta de la cultura, es el resultado del esfuerzo de instituciones: el ministerio de Cultura y Patrimonio, la Cámara Ecuatoriana del Libro y el Municipio de Quito.

 

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