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Amarse no es suficiente para casarse

Me he gastado la vida enseñando sobre la sexualidad, la pareja y la familia, y estoy un tanto decepcionada. Sin embargo, cada día me topo con algunos fans que dicen cosas lindas, como una venezolana en una playa de Florida: “Doctora, déjeme abrazarla, por favor. Le agradezco tanto lo que me ha ayudado con mis hijos, mi divorcio y cómo manejarlo, para que mis hijos no se afectaran…”.

Sin embargo, sigo decepcionada con lo logrado hasta ahora. El pajarito que anda por el mundo, provocando que suban los divorcios, las separaciones, la violencia intrafamiliar y un horrible etcétera, me lo ha puesto difícil.

Pero, me parezco al “principito” de Antoine de Saint Exupery: una vez que hace una pregunta o se propone algo, insiste hasta lograrlo. Nuestro equipo, a la cabeza de Jhonnie Griffing, nos hemos propuesto educar a fondo por internet en temas de pareja. Ya no tenemos que viajar para acceder a una buena educación para la vida. Esa es una de las cosas positivas que nos ha dejado el maldito pajarito. Ahora llegamos al mundo entero y, desde Japón o Grecia, puede accederse a un entrenamiento profundo sobre los temas más importantes de la vida. Solo basta con inscribirse.

¿Cuáles son los temas en los que debemos ser expertos para mejorar nuestra vida y la de los seres que amamos?

Yo contestaría con otra pregunta fundamental:

¿Qué determina el futuro de un ser humano al nacer? Su familia, sus padres y lo que vivió en los primeros siete años de vida. También, a quién eligió su papá y su mamá para casarse y decidir traerlo al mundo. Pero, quién nos enseña a elegir?

Elegimos parejas por razones muy equivocadas, como por ejemplo:

Podría llegar a mil supuestas razones como estas, pero le tengo una muy mala noticia: ninguna va a funcionar. La primera tiene respuesta: para que el amor funcione, amarse no es suficiente. Debe casarse con alguien que ame. El matrimonio es difícil, incluso estando enamorados. Casi todas las personas que se divorcian siguen enamoradas, pero no se entienden.

Tampoco por dinero (eso es prostitución), ni porque alguien es buen mozo o bien parecido, ni porque “sueño” que lo cambiaré si es, por ejemplo, adicto a la rabia. Y jamás se una a alguien solo para tener hijos. Eso afectará negativamente a la pareja, y mucho más a los futuros niños.

La “educación” olvidó educar para la vida. Y los que podemos hacerlo, tendremos que arrancar con fuerza. Cuento con ustedes.

www.NancyAlvarez.com

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