Senador Abel Nazario: El último escándalo que sacudió a Puerto Rico

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(San Juan, PR) Este jueves se cumple un año del azote del huracán María a Puerto Rico. La isla ha ido lentamente sobreponiéndose de los embates del huracán, pero las tormentas políticas y socioeconómicas parecen no tener fin.

El último escándalo que sacudió a la Isla del Encanto fue el arresto del poderoso senador Abel Nazario Quiñones, el aliado más vocal que tiene el gobernador Ricardo Rosselló Nevares en el Senado.  Nazario ha sido acusado de 39 cargos federales por la fabricación de documentos falsos y fraude electrónico en relación con el pago irregular de nómina en el ayuntamiento de Yauco, el cual dirigió entre el 2001 y diciembre de 2016. De ser hallado culpable, Nazario se enfrenta a una condena máxima de 20 años de cárcel.

El senador, militante en el gobernante Partido Nuevo Progresista (PNP), fue puesto en libertad sin la necesidad de prestar fianza porque la Fiscalía federal no considera que este pudiera fugarse del país y no representa un peligro para la sociedad. Aún no se ha fijado fecha para el juicio.

Los cargos, algo insólito en la política isleña, son el resultado de una investigación federal llevada a cabo por la Oficina del Inspector General del Departamento del Trabajo Federal (DOL, en inglés) y el Negociado Federal de Investigaciones (FBI, en inglés) luego que la Oficina de la Contralora de Puerto Rico (OCPR) encontrara durante una auditoría que el ayuntamiento forzó a 177 empleados municipales, mayormente de mantenimiento, a trabajar dos horas diarias sin paga entre el 1 de agosto de 2012 y el 31 de julio de 2014. La OCPR publicó esta auditoría en diciembre de 2016.

La noticia nos tomó por sorpresa”, indicó Jonathan Vélez de Yauco. “Fue muy bien alcalde y siempre ha defendido a los pobres. El mismo es ejemplo de superación”.

La mayoría de los abogados contactados indican que el caso es débil y que el Senador tiene una buena oportunidad de ser absuelto.

“Este tipo de acusación nunca antes había ocurrido en Puerto Rico”, indica Zaimy Sánchez. “En Puerto Rico es la primera vez que los federales arrestan a una persona por faltas administrativas asociadas a leyes laborales; la normativa siempre ha sido actos de corrupción”.

Sin embargo, la fiscal federal, Rosa Emilia Rodríguez hizo hincapié que la conducta de Nazario Quiñones no es una falla administrativa porque mintió en documentos federales. Miembros de la prensa le preguntaron a la Fiscal de Nazario Quiñones se benefició personalmente con la reducción de horas de trabajo a empleados de mantenimiento por contrato, esta contestó afirmativamente. Añadió que otras personas participaron en el esquema fraudulento.

El presidente del Senado, Tomás Rivera Schatz, destituyó a Nazario Quiñones de la presidencia de la Comisión de Educación y Cultura y de otras en las cuales era miembro. El Gobernador le pidió que renunciara a la vicepresidencia del PNP y a su posición como senador.

La situación de Nazario Quiñones debilita las posturas del Gobernador porque el senador es uno de sus principales aliados. La acusación del exalcalde yaucano ocurrió en momentos en que el PNP está dividido y el gobernador Rosselló Nevares se encuentra prácticamente solo en una lucha en contra de las decisiones de la Junta de Supervisión Fiscal y un gobierno federal renuente a otorgarle fondos ofrecidos a su administración por el Congreso.

“La acción de los federales es un mensaje claro a Rosselló”, indicó el historiador y politólogo Luis Santaliz. “En pocas palabras le dijeron te tenemos en la mirilla, no confiamos en tus decisiones y estaremos atentos en como usas los fondos federales”.

“El mensaje también debe llegar a los alcaldes y otros oficiales electos”, añadió. “Los federales se cansaron de ser una chequera abierta para los gobiernos corruptos de la Isla. El mismo presidente Donald Trump ha indicado que el gobierno local es uno de los más corruptos en los Estados Unidos”.

El PNP está dividido en cinco facciones: la del gobernador, la del presidente del Senado, la de la Comisionada Residentes, Jennifer González, los delegados del partido y los que se han enajenado ante la política pública del Gobernador.

“La administración de Rosselló es una de desaciertos, medias verdades, engaños e intrigas”, señala un alto funcionario del PNP que pidió no ser identificado. “Es una de encuentros constantes entre miembros del partido y oficiales federales que solo han servido para disminuir liderazgo y proyectar una imagen negativa de los puertorriqueños a nivel nacional”.

“La inmadurez, la mediocridad y la mentira son los valores que representan la administración. Son una vergüenza para el PNP y el territorio. Rosselló se ha constituido en el peor enemigo de la estadidad”, añadió la fuente.

A esta situación se le suma el papelazo que hizo el Secretario de Estado, Luis G. Rivera Marín, cuando se negó a condenar la pésima respuesta de la administración Trump ante la devastación del huracán María a preguntas de una reportera de CNN.

“Rivera Marín parecía un ratón asustado”, puntualiza John Vélez de Carolina. “Es desvergonzante  el que un oficial electo actúe tan cobardemente ante una verdad que todos conocen”.

Las acciones de la Comisionada Residente también le ha ganado el repudio de miembros de su propio partido.

“González no representa a Puerto Rico”, indica Manuel Saldaña de San Juan. “Dedica su tiempo a estar en gracia con los republicanos, aunque esto vaya en detrimento de la Isla y la estadidad”.

La situación del gobierno de Rosselló Nevares es cada día más complicada porque los esperados fondos federales no llegan y los pocos que han sido otorgados no han sido utilizados.

“El gobierno está bajo la mirilla. No están usando los recursos que les hemos dado. Estamos seriamente considerando nombrar síndicos que administren los fondos. Puerto Rico merece justicia, no incapacidad administrativa”, aseguró un alto oficial de la administración Trump que pidió no ser identificado.

Mientras el PNP enfrenta problemas internos y con el gobierno federal, el Partido Popular Democrático (PPD) está en vías de una división.

“Los dos partidos mayoritarios están en crisis. Tienen demasiados líos internos que evitan su concentración en los serios problemas que afectan a los puertorriqueños”, asegura Santaliz.

“Los colectivos políticos no atravesaban crisis similares desde 1938 cuando surgió el PPD. En estos momentos cualquier cosa puede suceder”.