Cómo reconstruir una amistad herida pero no perdida

Cómo reconstruir una amistad herida pero no perdida

Tener verdaderos amigos es una de las cosas que más satisfacción produce, ya que su compañía es beneficiosa para nuestro bienestar general, emocional, físico y mental. Cultivar y mantener amistades sólidas nos ayuda a transitar nuestro camino en esta tierra, acompañados de personas que nos conocen bien, con nuestras virtudes y defectos, y que nos aprecian y valoran tal cual somos a pesar de que no seamos perfectos. Lo bonito de la amistad es que es electiva, tienes el poder de escoger tus amigos. Ya lo dijo Aristóteles hace miles de años, “la amistad es un alma que habita en dos cuerpos, un corazón que habita en dos almas.” La amistad es cosa de dos, al igual que las parejas.

Se debe invertir tiempo, esfuerzo y atención para mantener a los amigos. Estamos ocupados diariamente con miles de cosas, todas urgentes y nos queda poco tiempo para socializar con ellos. Sin embargo, es necesario poder apartar un tiempo para disfrutarlo con amigos, ya que no solo desestresa sino que es enriquecedor para nuestras almas. Con ellos puedes hablar, desahogarte, reír, y en definitiva, esperar que te comprendan y te apoyen.
Sin embargo, como en todas las relaciones humanas, se pueden suscitar situaciones que ponen en peligro la amistad. Malos entendidos, traiciones, cualquier cosa puede ocurrir que hagan que te decepciones y te apartes de alguno de ellos. No significa necesariamente que sea el fin de la amistad, pero definitivamente es un obstáculo para retomar esa hermosa relación que llevabas con ellos en el pasado. Cuando un amigo nos lastima, sentimos un dolor profundo porque hemos depositado en esa persona toda nuestra confianza y por lo general, no lo esperamos. Nos cae como un balde de agua fría.

La buena noticia es que siempre es posible reconstruir una amistad que ha sido herida por cualquier circunstancia. Es posible hacerlo, pero se debe hacer bien, de manera de poder reparar el daño causado y retomar la relación que llevaban antes del incidente.

Así que si estás en esta situación y quieres recuperar a tu amigo/a, puedes hacerlo pero requerirá tiempo y esfuerzo. No importa lo que tengas que hacer si en realidad sientes que vale la pena. Para ello te propongo los siguientes pasos:

Evalúa la situación con objetividad
Es difícil ser objetivo cuando nos sentimos lastimados o traicionados porque las emociones siempre van a predominar sobre la razón cuando se trata de alguien a quien queremos y apreciamos. Sin embargo, para poder analizar bien la situación, es necesario que dejes de lado todos los sentimientos negativos que te agobian y trates de ver las cosas con objetividad.

Recuerda que muchas veces lo que sentimos en un momento determinado tiene más que ver con nosotros mismos, con nuestros temores, complejos, inseguridades que con los demás. ¿Qué fue lo que realmente ocurrió? Debes tratar de procurar la información de primera mano y no basarte en chismes o informaciones de terceros, si es necesario aclararlo directamente una vez que sientas que puedes tener una conversación en calma con él/ella. Si por el momento estás tan dolido o indignado que crees que puedes perder la compostura cuando conversen, es mejor dejarlo para después, darte un tiempo para tranquilizarte y no empeorar las cosas. ¿Lo que hizo tu amigo/a fue con mala intención? Puede que el daño que te haya hecho tu amigo haya sido con mala intención, así como puede que no haya sido así. Debes intentar buscar una explicación lógica y racional al hecho. ¿Por qué lo hizo? Si fue con mala intención, y definitivamente lo compruebas después de mayor información o reflexión, entonces quizás lo mejor sea dejar ir esa amistad para siempre. No necesitamos personas que nos quieran lastimar intencionalmente, de hecho, sería hasta de agradecer que hubiese ocurrido el hecho para que te dieras cuenta de que era necesario eliminar esa persona de tu vida.

Ahora bien, lo más probable es que haya sido sin intención o sin saberlo. Yo estoy convencida de que las personas que hacen el mal lo hacen por uno de dos motivos, a) no saben lo que están haciendo o b) saben lo que están haciendo pero creen que no tienen otra opción. Creo firmemente en la bondad intrínseca del ser humano, así que si un amigo me lastima de entrada querré pensar que lo hizo sin intención. Si ese es tu caso, entonces puedes reparar esa amistad y debes poner empeño en hacerlo antes de que sea demasiado tarde. ¿Vale la pena seguir con la amistad? Aquí lo que tienes que ver es si es la primera vez que ocurre, o si ya ha ocurrido en ocasiones anteriores. Si ya se ha hecho costumbre que tu amigo te decepcione, tienes que evaluar sinceramente si vale la pena continuar con su amistad. Puede que lo quieras mucho, pero no te beneficia para nada tener a personas que son inconsistentes o inmaduras en tu vida. También tienes que conocer tus límites, si tu amigo los ha sobrepasado, entonces será muy difícil que puedas aceptarlo de nuevo en tu vida.

¿Tu amigo ha mostrado algún signo de arrepentimiento? Nadie es perfecto, ni tú, ni yo, ni nuestros amigos. Al entender eso, podemos ser más compasivos cuando se trata de dejar pasar los errores de los demás, porque esperamos esa misma reacción cuando seamos nosotros los que nos equivoquemos. Si tu amigo se muestra arrepentido es porque realmente sabe que hizo mal pero quiere mantenerte en su vida y resarcir el daño y está en ti decidir si le vas a dar otra oportunidad ¿Cuál fue la gravedad del daño? Seamos sinceros, a veces exageramos y tendemos a ahogarnos en un vaso de agua sobre todo cuando se trata de personas en las que confiamos plenamente. En caso de que el daño haya sido muy grave, entonces más necesaria es la introspección para ver si tenemos dentro de nosotros la capacidad de dejarlo en el pasado. Si definitivamente es imposible, entonces tendrás que resignarte a dejar ir la amistad. ¿Tuviste tú parte de la culpa? Aquí viene la parte difícil del análisis, ya que nos involucra a nosotros y nos es difícil ser objetivos con nosotros mismos. Tendemos a ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio y somos rápidos para juzgar y condenar. De pronto tú pudiste haber iniciado sin querer la disputa, haber hecho algo distinto, o tuviste parte de responsabilidad en lo acaecido, o también te alteraste y le dijiste cosas hirientes. Quizás no. Simplemente sé sincero contigo mismo.

Evalúa tus sentimientos
La amistad se basa principalmente en la confianza. Una vez que esa confianza se desvanece es muy difícil restablecerla ya que es como un cristal que se rompe en mil pedazos, puedes pegar las piezas pero quedan las cicatrices. Esas cicatrices solo se curan con el tiempo y con esfuerzo de ambas partes si están interesados en seguir la relación amistosa. Lo primero es reconocer la importancia de esta persona en nuestras vidas. Quizás ha estado con nosotros desde el colegio, pasando todas las etapas a nuestro lado. O fue vecino desde la niñez, era la persona con la que jugabas en la calle todas las tardes. De pronto es una amistad que no tiene tanto tiempo pero que ha estado en momentos cruciales de nuestras vidas y se ha vuelto sólida por ello. ¿Qué ha significado este amigo en tu vida? Cuando te hagas esta pregunta trata de enfocarte en las cualidades positivas de tu amigo, recuerda los momentos divertidos que han pasado juntos, o los momentos tristes en los que se han apoyado mutuamente. Ten presente todas las cosas que han pasado juntos y concéntrate en recordar que fue lo que los unió por primera vez cuando se conocieron.

Tómate todo el tiempo que necesites, no hay necesidad de apresurar las cosas para que puedas sanar completamente. Si todavía sientes rabia, decepción o tristeza es mejor dejar pasar un tiempo prudencial para que puedas superar esa etapa tan normal, y poder acercarte a esa persona ya despojado de todos esos sentimientos negativos. Porque sí, otro paso que te propongo es que seas tú quien tome la iniciativa pero antes de ello, tienes que ejercer una de las cualidades más hermosas y sanadoras que tenemos como seres humanos: el perdón.

El que aprende a perdonar, vive feliz. Perdonar significa que desde el fondo de tu corazón te estás liberando de cualquier resentimiento que tengas contra el amigo que te hizo daño. No significa olvidar puesto que cada experiencia es un aprendizaje y se debe recordar para no volver a cometer los mismos errores. Lo que realmente significa es que a pesar de que te hicieron daño, tú encuentras dentro de ti la fortaleza para volver a querer y a confiar a esa persona, independientemente de lo que haya pasado entre ustedes.

La belleza del perdón es que no solo beneficia al sujeto que se equivocó sino al que perdona también. Dejar salir todas esas malas vibras y vivir sin resentimiento es una de las cosas más grandes que se pueden experimentar. Guardar rencores no solo dañará tu salud, sino tu vida y tu futuro.

Toma la iniciativa
Una vez que sientas que ya has perdonado y que puedes intentar entablar la relación de nuevo, da el primer paso si tu amigo no lo ha dado. Recuerda que tu amigo/a tiene sus propios sentimientos y procesos mentales y de sanación, así que puedes acercarte mediante un mensaje o intentar hablar calmadamente con él/ella. Escoge un lugar que le guste a ambos, que les traiga buenas memorias y en el que puedan conversar libremente y sin apuros.
En la conversación trata de expresar tus sentimientos verdaderos pero deja las acusaciones y las críticas a un lado. Escucha atentamente su versión, puede que te enteres de algo que no sabías y que cambie tu visión de los hechos. Una vez aclarada la situación, ve poco a poco. Recuerda que recuperar la confianza lleva tiempo y no se logra nada apresurando las cosas o forzándolas.

Si tuviste parte de la responsabilidad, asume tus errores con humildad y aprendiendo de ellos. Haz lo posible por no volver a cometerlos y dale la oportunidad a tu amigo de que haga lo mismo. Es el reinicio de la amistad, como si se estuvieran conociendo por primera vez así que debes dar muestras concretas de que has recapacitado y permite que tu amigo las dé también. Acepta el hecho de que tuvieron un traspié pero que no tiene que necesariamente significar que lo vas a apartar para siempre de tu vida.

No involucres a terceros en la disputa

El objetivo es que ambos se comprometan a mantener la amistad, a pesar de lo que haya sucedido. Si ambos se comprometen realmente, lo más probable es que puedan reconstruir su relación rápidamente, dependiendo de las muestras de confianza que ambos den. También es importante que la situación permanezca entre los dos, cuando se incorporan a terceras personas para que den su opinión o se entrometan en el asunto, abres el camino para que las cosas se compliquen más y se creen nuevos malos entendidos que definitivamente podrían acabar para siempre con la amistad. Por ello, es necesario que resuelvan lo que tengan que resolver entre los dos, sin permitir que nadie más intervenga.

Finalmente, recuerda que debemos tratar a los demás como deseamos que nos traten a nosotros. Si somos compasivos, si nos ponemos en el lugar del otro, si tenemos la fortaleza de espíritu para perdonar cuando nos han hecho daño, podemos esperar lo mismo cuando seamos nosotros los que nos equivoquemos. Eventualmente ocurrirá, y necesitaremos a esos amigos para que nos acompañen y nos apoyen, para que nos escuchen y aconsejen, o simplemente para que nos hagan reír cuando estemos tristes. Porque, ¿para qué más son los amigos?

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