Hay que Despedir a La Junta de Supervisión Fiscal de Puerto Rico

Hay que Despedir a La Junta de Supervisión Fiscal de Puerto Rico

No se justifican los 60 millones por año que se tiene programado pagar a la Junta de Supervisión Fiscal

Ningún miembro de la Junta de Supervisión Fiscal se unió a la gente para ofrecer agua, alimentos y asistencia a los habitantes que todavía sufren en toda la isla.  Ese comportamiento inhumano de la junta no se mencionó en las vistas del Congreso

Es el momento de abrirles los ojos a todos los habitantes de la isla y a los más de 500 mil Boricuas que ya se fueron a otros estados de la nación americana. Gracias al Huracán María de categoría 5 que aplastó a la isla de Puerto Rico se ha descubierto la falta de consideración departe del Congreso y la lentitud en reaccionar de las agencias federales por querer imponer la burocracia en la isla.

La pelea entre las mismas agencias federales, la confusión centralizada en los hoteles y Centro de Convenciones de San Juan, ignorando las necesidades del oeste y centro de la isla multiplicó la crisis de alimentos, gasolina, agua y falta de comunicaciones. Esos eventos han costado vidas y sufrimientos a todas las familias de Puerto Rico.

Mientras esa situación de desastre pasaba en Puerto Rico, los miembros de la Junta de supervisión Fiscal hizo un acto de desaparición y alzaron el rabo fuera de la isla.  Ningún miembro de la Junta de Supervisión Fiscal se unió a la gente para ofrecer agua, alimentos y asistencia a los habitantes que todavía sufren en toda la isla.  Ese comportamiento inhumano de la junta no se mencionó en las vistas del Congreso.

El huracán María sirvió también para que todos fuéramos testigos de lo desconsiderado son los miembros de la junta.  Luego de un mes, llegaron con un aguaje forzado de hacer una carta al congreso donde se le pide un préstamo para poder continuar las funciones y nómina del gobierno. Mi abuelo decía que “El Pájaro se conoce por el churrasco”  Estos pájaros pati amarillos definitivamente ya se dieron a conocer y no merecen el reconocimiento de nadie en la isla.

La directora ejecutiva Natalie Jaresco que fue contratada por $625 mil por año por cuatro años, que es de Ucrania, se trajo porque a ella se le atribuye ayudar a ese país en su recuperación económica. Un país comunista como Ucrania no se puede comparar con Puerto Rico. Sus historias son diferentes, su gente es diferente y es un disparate creer lo contrario. El pagar más de medio millón al año a una persona es un error y no se justifica después de la devastación creada por el huracán María.  Tampoco se justifican los 60 millones por año que se tiene programado pagar a la Junta de Supervisión Fiscal.

La Junta de Control Fiscal publicó en su página web cómo distribuirá los $60 millones de dólares por año que recibirá del gobierno de Puerto Rico.  En un documento que aparece en la página web, el ente que dirige las finanzas del país destacó que desglosará la partida de la siguiente forma:

  • Nómina – $2,969,000
  • Renta y otros gastos de oficina – $318,000
  • Servicios de compra – $3,093,000
  • Transportación y gastos de viajes – $540,000
  • Servicios profesionales – $52,378,000
  • Materiales – $18,000
  • Compra de equipos – $55,000
  • Otros gastos – $457,000

Entre los 52 millones de servicios profesionales de la Junta de Supervisión Fiscal por año están los sueldos de los miembros y sus ayudantes.

En un país que está devastado y en quiebra no se justifica estos gastos exorbitantes e inmorales. Es el momento de que el pueblo, el gobernador, el senado y la cámara de representantes de Puerto Rico y los congresistas hispanos le envíen la carta de despido a todos los miembros de la Junta de Supervisión Fiscal, de no reconocerlos como parte del gobierno de Puerto Rico y de solicitar formalmente que la jueza federal Taylor Swain se haga cargo de la supervisión de las deudas.  Eso le sale más barato al pueblo de Puerto Rico, no habrá doble gasto por la misma función y el dinero sobrante se puede usar para reconstruir la economía de la isla.

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